El delito y sus laberintos
Marco A. Valle Martínez mavm@cablenet.com.ni
El delito es un fenómeno gelatinoso tanto en su explicación como en su control, lo mismo que en los intentos por disminuir su frecuencia y cota de peligrosidad. Dicha complejidad está influida por la mayor variedad y entrecruzamiento de factores asociados al delito en relación con otros fenómenos sociales, lo que obliga a mantenerse presto a sumergirse en las más variadas rutas y laberintos, aunque se crea que se poseen los diversos elementos y, que todo es evidente y claro.
De cara entonces a la importancia que cada día se le está dando a la seguridad ciudadana, vale la pena insistir en la necesidad de profundizar en los factores asociados al delito, la delincuencia, y la violencia. Ello es así puesto que es la vía que permite profundizar mucho más integralmente en la exploración de sus aristas, peso y dinámica de sus dimensiones de análisis, motivo interno inmediato que precipita la acción delictiva, entorno e influencias que recibe y hace suyas el o los delincuentes, lo mismo que el balance costo – beneficio que efectúa éste o ésta antes de dar el paso hacia su comisión.
El reto es peliagudo, pues hay que trabajar con frescura, imaginación y con mentalidad más de interrogantes que de verdades fosilizadas, al mismo tiempo que la sociedad, la opinión pública y las ansias de mejorar la calidad de vida de los habitantes, piden resultados inmediatos, dilema que es saludable manejarlo con velocidad serena, ya que de lo contrario el remedio puede salir peor que la enfermedad.
Si nos descuidamos, por querer acabar de una vez y para siempre con la inseguridad, se puede caer en priorizar la prevención del delito y subestimar la prevención de la delincuencia, en accionar sobre el objeto equivocado, en no combinar lo más apropiadamente posible los diversos recursos y actores, así como en violación de los derechos humanos, etc. En fin, en esta materia se requiere trabajar con mentalidad de mediano y largo plazo para avanzar con firmeza y visualizar resultados positivos.
Los medios de comunicación pueden contribuir a lograr que se avance constructivamente, en medio del debate y la búsqueda permanente por solucionar dicho dilema.
Quiérase o no, toda sociedad debe convivir con el delito, cuestión que estimamos es aceptado universalmente, más de lo que se trata es controlarlo y llevarlo a límites que incidan lo menos posible en la pérdida de vidas humanas, trastrocamiento de la economía nacional, lesiones a la integridad física de las personas y, bienes de los habitantes. La transnacionalización de la delincuencia y el delito, que apenas comienza, hará cada vez más difícil alcanzar el control y nivel adecuado.
La propensión actual a darle mayor importancia a los asuntos de seguridad ciudadana es una buena señal. Igualmente son los esfuerzos de coordinación interinstitucional, el avance en las relaciones de cooperación entre el Estado y la sociedad civil, la participación cada vez más creciente de las comunidades locales, la contribución cotidiana de los medios de comunicación, los estudios y análisis académicos que se vislumbran en el ambiente, lo mismo que la integración de los esfuerzos de seguridad en Centroamérica. En resumen, son señales que mueven a pensar que ahora sí se comienza a entrarle de lleno a los laberintos del delito.
El autor es consultor en Seguridad Ciudadana

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