La economía y la crisis energética
Orlando N. Bonilla
Actualmente, es una queja generalizada de la población los altos costos cobrados por los servicios de energía eléctrica. Los usuarios tienen razón, ya que no pueden soportar perennemente la alta facturación a que somos sometidos, la cual es la más alta en Centroamérica.
El bolsillo del ciudadano común no ajusta para pagar por este servicio y por otro lado los costos de producción industrial y de la agroindustria se elevan, lo cual conlleva que trasladen dichas alzas al consumidor final a través de precios de venta, lo que significa un doble golpe a su presupuesto hogareño.
Los costos de generación de energía eléctrica en Nicaragua son excesivos debido básicamente a que un gran porcentaje es generado a base de petróleo. La generación energética es obtenida por vía hidroeléctrica, geotérmica y eólica.
Los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), nos indica que del total de producción en Nicaragua, aproximadamente el 75 por ciento es generado por vías térmicas o sea por petróleo, siendo apenas el 25 por ciento restante producida por vías hidroeléctricas y geotérmicas.
Basado en lo anterior, creo que es necesario que el gobierno revise con mucho cuidado sus políticas estructurales de generación energéticas reorientando sus prioridades hacia la producción hidroeléctrica y geotérmica. Lo anterior significa crear incentivos para atraer los inversionistas hacia estas modalidades de generación. La política a la fecha por parte de los reguladores de la producción energética ha sido contratar pequeñas plantas generadoras de energía a base de petróleo. Esto resuelve el problema a corto plazo, pero a un costo de producción mayor. Hay que ver el problema a más largo plazo y pensar en proyectos de mayor envergadura que resuelvan por muchos años en el futuro nuestras necesidades energéticas.
Nicaragua es un país de lagos, ríos y volcanes que para efectos de energía eléctrica éstos no han sido usados debidamente. No todos los ríos y volcanes son aptos para generar energía, sin embargo, existe un gran potencial en ellos. La generación geotérmica involucra menores costos de producción al igual que la hidroeléctrica, sin embargo el potencial productivo de esta última es mucho mayor. El potencial de los ríos de Nicaragua para generar energía es varias veces mayor que el de los volcanes y por lo tanto en un solo proyecto hidroeléctrico se pude producir suficiente energía para cambiar el panorama energético nacional.
A través de los años se han hecho varios estudios de diferentes proyectos, los cuales han sido realizados por empresas de prestigio internacional. Desde mediados de los años setenta, la Empresa Nacional de Luz y Fuerza (Enaluf), contrató los servicios del Consorcio ECO Lahmeyer con sedes en San Francisco, California y en Frankfurt, Alemania, para realizar un estudio llamado Plan Maestro de Energía, con el propósito de determinar y ubicar las fuentes de energía en el país, señalando aquéllas que fueran más atractivas para su implementación a corto, mediano y largo plazo. Este estudio cubriría las necesidades desde 1977 hasta el año 2000. Otros consultores han realizado estudios similares que por problemas económicos, políticos o de otra índole no se han podido llevar a cabo, sin embargo, todos enfocan hacia la generación hidroeléctrica, que aunque sus costos de instalación son más altos y toman mayor tiempo en su construcción, sus menores costos de explotación a través de los años compensan ampliamente esta debilidad inicial.
La crisis energética en Nicaragua todavía continúa y continuará ya que la demanda con frecuencia sobrepasa la oferta. Para subsanar este déficit se tiene en cierto períodos que importar energía de otros países centroamericanos. Nicaragua, siendo el país con mayor potencial de fuentes naturales de producción en Centroamérica, es el que menos exporta y el que más importa, sin embargo, no hay planes concretos por parte de las instituciones encargadas de estos asuntos de cómo se va a resolver este problema en los próximos años. Si los hay, éstos debieran ser informados a la población en general.
Entre los varios proyectos que se han estudiado a través de los años, el que siempre sale mencionado por los técnicos en este ramo como uno de los más viables por sus bondades técnicas y económicas, es el Proyecto Hidroeléctrico Copalar en el Río Grande de Matagalpa.
Este proyecto generaría aproximadamente 600 megavatios de energía, lo cual duplicaría la capacidad instalada actualmente. Obviamente los costos de construcción son gigantescos para la capacidad económica del país, sin embargo creo que se puede obtener financiamiento externo por consorcios extranjeros sin mayores costos económicos para nosotros, en otras palabras que ellos suministren los fondos y Nicaragua suministra los recursos naturales, sujetos a contratos de explotación con compra de energía a precios favorables para nosotros y sin condiciones onerosas a nuestros intereses, pudiendo exportar el excedente de la energía que podría haber.
Por lo tanto el Instituto Nicaragüense de Energía (INE), debe planificar cambios en las estructuras generadoras y dedicarle más atención a las fuentes hidroeléctricas y geotérmicas si se quiere salir a mediano y largo plazo del atolladero energético en que nos encontramos, el cual nos impide fortalecernos económicamente ya que sin fuentes de energía suficientes y de bajo costo el país no puede aumentar o mejorar su economía.
* El autor es Administrador de Empresas y Consultor en Negocios Internacionales. 
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