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MIéRCOLES 2 DE OCTUBRE DEL 2002 / EDICION No. 22869 / ACTUALIZADA 01:31 am
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¿Debemos seguir siendo un país pordiosero?

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Aldo Rojas

Nicaragua como país, en las últimas décadas ha vivido de la caridad internacional y nos hemos convertido en un país pordiosero que viene sobreviviendo de lo que generosamente nos dan algunos países desarrollados, y digo generosamente, porque óigase bien, ningún país tiene la obligación de mantener a otro país así produzca cien veces más los alimentos que ellos necesitan para su propia población. Esta generosidad en la práctica se ha traducido en lo siguiente: ha mitigado el hambre de mucha gente, ha formado nuevas élites de millonarios que se han apropiado de la ayuda, lo cual es y debe ser condenado, y lo que es peor aún es que ha venido alimentando una actitud nociva para el desarrollo que es seguir con la mano estirada todo el tiempo pidiendo y sin pensar nunca de manera seria y decidida cómo resolver nuestros propios problemas y ser autosuficientes en la producción de alimentos que la población nicaragüense necesita. Definitivamente debemos pedir ayuda pero para que nos enseñen las nuevas tecnologías que nos permitan altos niveles de producción y productividad en nuestros cultivos, pero no sigamos esperando que estos países nos sigan regalando lo que ellos producen.

Como dijo la señora vicepresidenta de un país asiático recientemente de visita por nuestro país: “es más importante que nos enseñen a pescar a que nos regalen el pescado”. No es que nuestros productores no sepan producir, sino que simplemente en el mundo moderno ya no se produce como nuestros productores lo hacen.

Algunas personas tanto nacionales como no nacionales responden que este problema de falta de alimentos en los países pobres no es un problema de producción y productividad sino que simplemente es un problema de distribución. Este concepto de idealismo puro ya ha sido explotado suficientemente y en la actualidad es totalmente obsoleto. El mundo moderno desde hace tiempo no está enfocado a la distribución gratis de alimentos, los regímenes comunistas que quisieron implementar estos sistemas de distribución equitativos ya colapsaron, por tanto el mundo moderno está enfocado a la aplicación de tecnologías que producen ganancias y uno de los campos en donde se está aplicando mucha tecnología es en la producción de alimentoso, ya que este campo produce mucha ganancia.

La distribución de estos alimentos depende de la capacidad de compra ya que nadie va a invertir en la producción y distribución de alimentos para regalarlos. Solamente algunos organismos internacionales de ayuda humanitaria, en situaciones de desastre, se dedican a regalar alimentos, los cuales compran o reciben donados. Pero estos organismos no tienen la capacidad de resolver el problema de hambre constante que sufren los países como Nicaragua.

Recientemente hubo un escándalo y protesta porque uno de estos programas de distribución de alimentos estaba donando alimentos que provienen de cultivos genéticamente modificados, esta protesta fue liderada por grupos ambientalistas locales en conexión con grupos ambientalistas de Norte América y Europa los cuales son grupos muy fuertes económicamente, lo que les permite día a día promover campañas en contra del consumo de alimentos que provienen de cultivos genéticamente modificados exponiendo una serie de criterios por lo cual se oponen.

Sin embargo, la comunidad científica internacional, con resultados de investigación ha venido rebatiendo uno a uno estos criterios y trabajando arduamente para garantizar que los riesgos reales de estas tecnologías cada vez sean menores. Por experiencia propia he observado que este tipo de campañas son muy fáciles de implementar en estos países desarrollados, ya que aquí no existen hambrientos y cualquier ciudadano tiene el suficiente respaldo económico en su bolsillo para elegir y pagar el costo de lo que desea comer, y algo muy interesante es que su decisión está altamente influenciada por los medios de difusión, ya que en la mayoría de los casos no tienen ni idea de dónde provienen los alimentos ni cómo ha sido su proceso de producción y transformación. En países como Nicaragua la inmensa mayoría de la gente no tiene esta opción, es más, muchos sólo tienen la opción de estos programas de ayuda y el poco alimento que consumen es a través de esos programas. En este contexto cuestionar dicha ayuda significa quitarle a esos hambrientos la única opción de sobrevivir, y eso es lo que estos grupos están haciendo tratando de quedar bien con estos grandes monopolios ambientalistas sin importarles los hambrientos de sus países. Sería excelente y admirable si estos grupos protestaran y dijeran no a esos alimentos, pero inmediatamente suministraran a esa gente hambrienta el alimento que ellos consideran seguro. No he visto a ninguno de esos grupos liderando programas de distribución de alimentos.

Finalmente hay que decir, y en esto hay que ser serios, que todos los alimentos que provienen de cultivos genéticamente modificados son sometidos a estrictos controles de calidad hasta demostrar que no son nocivos para el consumo humano, estos controles en la mayoría de los casos son procesos de investigación que duran años.

Hasta ahora ningún alimento humano ha sido tan estrictamente tratado, en cuanto a seguridad a sus consumidores, como los alimentos que provienen de cultivos genéticamente modificados. Para este fin existen todas las bases científicas y legales en los países que producen estos alimentos.

El autor es ingeniero.  
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