Freno doctrinario
Javier Álvarez Zelaya
Llevamos en Nicaragua, más de 20 años con una parálisis injustificada y altamente irresponsable de inversiones para la generación de energía barata (hidroeléctrica).
Al momento en que los sandinistas irrumpen en el aparato de conducción estatal, se encontraban maduras varias propuestas de ingeniería que el Estado se encontraba a punto de acometer, para ensanchar la capacidad de generación hidroeléctrica, entre ellos, Copalar.
Los sandinistas no comprendieron a tiempo las dimensiones del problema energético, posponiendo indefinidamente el inicio de obras de gran envergadura como Copalar.
A mediano plazo, Nicaragua entró en una profunda crisis de energía por falta de inversiones oportunas.
Durante el gobierno de doña Violeta se dio una extraña y desafortunada pérdida geotérmica y en el período de Alemán las doctrinas de desarrollo en boga recetaban abstinencia de créditos para inversiones estatales en energía, por lo tanto, no se tramitó crédito alguno para desarrollo de plantas o embalses.
La parálisis estatal obedece a un freno doctrinario para excluir al Estado de este campo, antes que a real conveniencia económica en línea con las prioridades de nuestro país.
El Estado debe acudir de urgencia y con creatividad para superar este desfase intolerable, producto de irresponsabilidad sostenida y profundizada por años, reasumiendo un liderazgo estratégico para el futuro de la nación.
Las firmes bases de honestidad del gobierno del presidente Bolaños deberían ser argumentos más que suficientes para asegurar que inversiones estatales en el área energética, serán sumamente eficientes. Véase el caso de la nueva eficiencia en la Lotería Nacional. 
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