Desgarradora despedida
 | El policía suicida y su joven esposa fueron sepultados por separado en medio de gran consternación de familiares y amigos |
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Carol Munguía Corresponsal / Chinandega sucesos@laprensa.com.ni
Dolorosas escenas de despedida se observaron ayer, viernes, entre familiares y compañeros de trabajo del joven patrullero Silvio Hipólito Mendoza Pérez, quien terminó con su vida y la de su cónyuge, en una misteriosa riña matrimonial.
Una unidad de Policía presidía el sepelio, el que se realizó en la ciudad de El Viejo, de donde era originario. El grupo de compañeros del policía sobresalía en el cortejo, y los padres y hermanos del joven, al recibir el pésame, mostraban desgarradoras emociones.
Silvio Hipólito Mendoza Pérez, de 22 años, murió la mañana del jueves de un ba-lazo en la cabeza, que él mismo se realizó, luego de haber acabado con la vida de su esposa, una adolescente de 14 años, quien tenía tres meses de embarazo.
Jessenia de Milagros Chávez había contraído matrimonio con Silvio Hipólito Mendoza Pérez hacía sólo 38 días, y según sus familiares, era un matrimonio normal a pesar de la edad de la joven.
Él se desempeñaba desde hace cuatro años como jefe de patrulla de la Policía Nacional, y se preparaba para graduarse de bachiller el próximo 12 de diciembre.
“Nuestra área perdió un buen elemento. Todavía no salimos del asombro de esta tragedia que nos enluta y nos duele”, dijo la subcomisionada Auxiliadora Ferrufino, cuando se integró a participar en las honras fúnebres a Mendoza.
Para Ferrufino, los acontecimientos son lamentables. Era un compañero responsable, disciplinado y de buena conducta. No me explico qué pasó entre ellos esa madrugada, dijo consternada.
La Policía no estableció el móvil de los hechos. Todo parece indicar que los celos —los cuales no fueron superados por el diálogo— cons-tituyeron el elemento que empañó la tierna relación de los recién casados, y que concluyó con la muerte de Yesenia Milagros Chávez, de escasos 14 años, y el suicidio de Silvio Mendoza.
“Aquí no todo está dicho. Ignoramos cuál fue la discusión que antecedió a los hechos y que desencadenó estas muertes”, explicó el comisionado mayor Guillermo Vallecillo, ayer en la mañana.
El entierro de Yesenia Chávez, realizado en Chinandega, también estuvo muy concurrido. Familiares de la víctima y compañeros que cursaron con ella el segundo año de este curso lectivo, en el Colegio “Rubén Darío”, la acompañaron hasta el cementerio general. A las exequias no asistió ningún policía amigo de la pareja.
El padre de Yesenia Chávez expresó, embargado por el dolor, que su hija tenía un futuro por delante. “A pesar de que se casó joven, le ofrecí ayudarle para que no se estancara en sus estudios, y ella anhelaba bachillerarse”, recordó don Francisco Chávez, tras reconocer que la muchacha era la única hija de su segundo matrimonio.
RECUERDOS DE LA BODA
En la memoria de los asistentes al sepelio de Chávez no se borran los gratos momentos de su reciente boda. “Eran tan jóvenes, y quizás su inmadurez los condenó a morir”, dijeron sus vecinos. 
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