Los docentes y sus dos meses de vacaciones
Lic. Ernesto González Valdés egonzav@uam.edu.ni
Existe una ley en la cual se plantea que nuestros docentes, (bien merecidos) y exigido por los sindicatos, poseen ¡60 días de vacaciones! No recuerdo y hace mucho fue que aprendí — siendo alumno— que todos los trabajadores tienen derecho a un mes de vacaciones, ¿Por qué los maestros dos meses?
Y no solo son dos meses, sino realmente más, ya que habría que sumarle las efemérides, fechas importantes, actividades ellas que sobrepasan más de 15 días en el año, y además aquellos días, en que los profesores se capacitan o autocapacitan, a través de los llamados MIC, donde simplemente los estudiantes se quedan en casa. Que si sumamos, todo lo anterior estos nos daría como resultado, por ser conservador de unos 75 días aproximadamente en que los profesores no asisten al centro.
Pero, ¿solo los profesores, necesitan descanso?, ¿Acaso es diferente un maestro, que una enfermera, que un obrero de la construcción? (donde estoy comparando personal de diferente sectores, donde el salario es casi equivalente) Pero por otra parte, ¿pensaría una persona desempleada, necesitada de trabajo, cualquiera sea (siempre que se un trabajo honesto, moral) para darle el sustento, al menos de una regular alimentación a su familia, que de vacaciones, requiere de dos meses?
Pero, ¿puede nuestro país darse el lujo, con tantas necesidades, subdesarrollado, de pensar o exigir, tantas vacaciones — Les cuento, se plantea que los japoneses, descansan 16 días en el año— cuando tanto trabajo hay que hacer por no solo preparar mejores a nuestros estudiantes en que aprendan nuevos contenidos, sino en la educación propiamente del individuo, donde todos los necesitamos.
¿Qué hacen nuestros docentes en esos dos meses de vacaciones, que tanto se defienden por los sindicatos?, ¿Realmente los docentes defienden sus dos meses? Muchos guardan sus esperanzas en que le proporcionen o asignen los grupos de cursos de veranos, entiéndase los alumnos y alumnas que van a reparación de aquellas asignaturas, donde quedaron aplazados en el curso lectivo anterior; otros abren su negocito particular, desde una pulpería, hasta venta de cosméticos, etc.
Considero que ese tan preciado mes adicional, debiera ser reorientado, ¿a qué? A capacitar a los docentes, y no en período de clases. Un docente mejor preparado, donde se habla de 55 por ciento de empirismo, es una persona que proporciona a sus discípulos no solo conocimiento más sólidos y más seguros, sino también con una metodología más adecuada.
Por otra parte un docente mejor preparado, enriquece su curriculo, lo cual implica aspiraciones a mejores plazas, mayores oportunidades. Claro, capacitaciones bien encaminadas, que sean productivas, donde estoy seguro que ante esta situación el profesor tomaría un elevado grado de concientización del beneficio de su mes de descanso por su mes de superación.
¿A quién no le gusta descansar? A todo el que trabaja duro y se esfuerza, pero si es en beneficio de nuestros jóvenes, en los cuales descansa el futuro de nuestro país, además de que sé que contamos con un gremio ¡EXCELENTE! de personas abnegadas y sacrificadas en su trabajo, como son los miles de profesores nicaragüenses. Sindicatos, aboguen por que nuestros docentes tengan un descanso más productivo. 
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