Indígenas reclaman tierras
 |
|
 | Demandan que Asamblea Nacional apruebe Ley de demarcación territorial |
|
Así luce la isla de Rama Cay, una de las comunidades indígenas más afectadas en sus recursos maderables, por la invasión de familias mestizas procedentes de Chontales y Nueva Guinea. |
| |
Amparo Aguilera amparo.aguilera@laprensa.com.ni
BLUEFIELDS. – El sol está inclemente y los 1,200 habitantes de Rama Cay, isla ubicada a 30 minutos de la ciudad de Bluefields, siguen con sus faenas agrícolas y domésticas; pero Martina Thomas comenta que desde la llegada de colonos del Pacífico, sobre todo procedentes de Chontales, “el bosque no es el mismo, y ahora está ralito”.
Ella insiste en que “los mestizos aquí, arrasan con nuestros recursos”, mientras los indígenas tratan de conservarlos porque respetan la naturaleza. “Pedimos permiso a nuestro Dios hasta para cortar una ramita de árbol y lo hacemos en casos de gran necesidad (como curaciones)”, explica Thomas.
La mujer de Rama Cay fue una de las participantes del Foro Internacional Cosmovisión Indígena y Manejo de Recursos Naturales, celebrado el fin de semana en la ciudad de Blufields, con el apoyo de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribeña de Nicaragua (URACCAN).
Avelino Cox Molina, investigador de la historia indígena, dice que los antepasados identificaron un Dios Protector en el agua, la tierra, el aire y el bosque, “al que dotaron de espíritu para cuidar y preservar el miedo ambiente”.
“Por eso los miskitos nunca tocan los árboles de ceibo, chilamate o guayabón, porque son sagrados”, indicó. Esas ideas antiguas sobre el manejo de los recursos naturales, perdura en 365 comunidades indígenas del Caribe nicaragüense, donde habitan sumus, garífonas, ulwas y miskitos, entre otras etnias, que suman unos 480 mil habitantes.
Otros pueblos como los kuna, de Panamá; los bribi de Costa Rica; y los saami de Noruega, también perciben la naturaleza como parte de cada ciclo de su vida, aunque también sufren la invasión de inmigrantes y la explotación descontrolada de los recursos.
MáS RAZONES
Oscar Hodgson, representante del Consejo de Ancianos, señaló tres problemas para las comunidades: la invasión de familias mestizas en Prinzapolka, Río Coco y en territorios de los ramas, donde se apropian de bosques para talarlos o asentarse; el Estado que aparece como dueño de esos recursos y hace concesiones de bosques; y los daños que se perciben en el clima más caliente y los ríos secos.
Otro líder miskito, Onor Coleman, pidió que las autoridades del país les reconozcan el derecho a la tierra, porque “vivimos de la tierra y ella depende de nuestro cuido... Hoy vemos más pobreza y habitamos una tierra de nadie, lo que permite cualquier tipo de invasión”.
El antropólogo Georg Gruberg, uno de los expositores del foro, dijo que el avance de la frontera agrícola ya cubre desde México hasta Panamá. “Hablamos de una situación anárquica en que se dan invasiones para sobrevivir y se originan por la falta de un ordenamiento”.
Opinó que el ordenamiento tiene que propiciar arreglos para que los nativos compartan territorios tradicionales “con gente que se forma como comunidades de vecinos que aportan algo por la convivencia medio-ambiental”, sin caer en reclamos históricos ni legalistas.
LAS DEMANDAS
La demanda urgente de la población indígena nicaragüense, a juicio de la abogada indígena Hazel Law, es la titulación de sus tierras, una obligación del Gobierno de Nicaragua desde 1860.
“Ésta sería una solución para evitar más usurpaciones y explotaciones indiscriminadas en nuestros recursos naturales; y para establecer el respeto a la comunidad indígena en general, a quien nunca se le toma en cuenta a la hora de crear leyes o efectuar proyectos ambientales, pese a su régimen autonómico”, afirmó.
Las comunidades indígenas exigieron al Gobierno y a la Asamblea Nacional, en la conclusión del foro, el respeto a sus culturas y derechos, con la aprobación de la Ley de ordenamiento territorial.
SÓLO RECIBE POBREZA
Según Miguel González, profesor universitario, el Caribe aporta el 67 por ciento de los recursos pesqueros del país (langosta, camarón, escamas), 32 por ciento en ganado bovino, y 37 por ciento en ganado porcino.
-Más de la mitad de su superficie forestal (40 mil 248 kilómetros cuadrados) tiene un uso potencial para aserríos, consumo regional y subsistencia.
-También produce cada año 1,500 onzas/troy oro así como 2 mil 500 onzas/troy plata; la producción de granos básicos abarca el 23 por ciento de las áreas sembradas, y pequeñas y medianas empresas que emplean al 15 por ciento de la población.
-Como recompensa, explicó González, el Caribe ha conseguido 12 comunidades empobrecidas (en el resto del país hay otras siete) con una pobreza urbana que hasta 1998 era del 45 por ciento y una pobreza rural de casi un 80 por ciento. 
|