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LUNES 18 DE NOVIEMBRE DEL 2002 / EDICION No. 22916 / ACTUALIZADA 01:30 am
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Sordos fuera de secundaria

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.Hoy 18 de noviembre terminan las clases en la escuela de educación especial Melania Morales. Unos 50 alumnos del pabellón de sordos saldrán de vacaciones para siempre, si el MECD no les crea la secundaria

Jessica Zamora, explica que ella tiene derecho a continuar estudiando a pesar de su limitación auditiva.

 

Amalia Morales
amalia.morales@laprensa.com.ni

Son las 10:15 de la mañana. El receso acabó en la escuela de educación especial Melania Morales. En todos los pabellones, menos en uno, se prolongan los rumores del clímax que acaban de alcanzar los alumnos.

Un silencio reina en el pasillo de los alumnos sordos. Las puertas blancas de hierro se ven trancadas. Por la quietud parece que no hay nadie. De pronto un adolescente de azul y blanco sale de una de las aulas, sin pronunciar palabra. Nada más hace un gesto que significa algo, quizás, con permiso.

El salón que el muchacho dejó está repleto de alumnos, que en su mayoría, no emiten ni escuchan palabra alguna.

En el Melania Morales cursan preescolar y primaria alrededor de 200 sordomudos, de los cuales unos 50 egresarán este año y quedarán sin educación si el Ministerio de Educación Cultura y Deportes (MECD), no abre la secundaria que tanto esperan.

Para ese grupo de estudiantes la dirección de la escuela, por iniciativa de los maestros, creó dos secciones de nivelación.

Patricia Gutiérrez, administradora del centro, dice que se hicieron para no dejarlos sin alternativa y prepararlos para entrar a un primer año de secundaria, que no existe.

En las escuelas regulares del país no hay aulas para integrar a los alumnos con esta discapacidad, según reconoce el MECD.

SE SIENTEN CAPACES

Zayda Serrano, una sorda de 17 años, que pronto concluirá el nivel II, dice, en el idioma de señas que traduce Gutiérrez, que ella no quiere dejar de estudiar.

“Los sordos queremos estudiar y si es posible llegar a la universidad”, sostiene.

Mauricio Ayapal, compañero de Serrano, dice que si les dan la oportunidad “podemos demostrar que somos capaces”. Y reflexiona, “la Constitución Política de Nicaragua dice que la educación es gratis para todo ciudadano y entonces ¿qué pasa con nosotros, no somos ciudadanos?”.

Las edades de los alumnos sordos de los cursos de nivelación oscilan entre los 15 y 18 años. Es así, porque su ingreso a la escuela ocurre más tarde que el resto, por decisión de los padres, según justifican los maestros. El rendimiento de los sordos es por lo general de 75 y 80 por ciento. A las maestras les parece aceptable, pero aún así insisten en que la aprobación de la primaria no es suficiente para entrar a secundaria.

LENGUAJE DE SEÑAS

Las maestras explican que si bien se les enseña lo mismo que a los alumnas de escuelas regulares hay más flexibilidad en el cumplimiento de los programas, puesto que antes de entender el idioma castellano, aprenden el lenguaje de señas.

Mauricio dice que a él le cuesta el español, porque “siempre hay palabras diferentes a la gramática que nosotros usamos”.

Por ejemplo, en el idioma de señas ellos conjugan los verbos con movimientos, porque su comunicación es sobretodo visual.

A pesar del esfuerzo, los alumnos dicen que también en los docentes hay limitaciones para entender su idioma.

Según la Asociación de Sordos de Nicaragua (ASNIC), en el país sólo hay 12 intérpretes, de las cuales una parte trabaja en la escuela Melania Morales.

La limitación de intérpretes es una de las dificultades para integrar a los sordos en escuelas regulares.

¿SECUNDARIA?

El MECD aún no responde, pero tampoco cierra la posibilidad de abrir una secundaria de forma progresiva en la escuela Melania Morales. La viceministra de Educación, Miriam Bandes dijo que todavía no pueden responder porque aún no tienen disposición de nuevas plazas de educadores.

De abrirse el primer año, el Melania Morales cuenta con cinco docentes que además de entender el idioma de señas, están en proceso de profesionalización.

El titular de Educación, Silvio De Franco, ha dicho que se quiere integrar a estos jóvenes a la educación y que hay un proyecto para hacerlo, sin embargo, no ha brindado detalles.

Una de las trabas con la educación especial es su alto costo. Según el MECD la enseñanza para los menores con limitaciones cuesta tres y cuatro veces más que las de un alumno de escuela regular.

El costo por alumno en primaria al año oscila en los 91 y 120 dólares (1,000 y 1,500 córdobas) según la modalidad de escuela.

El tiempo apremia. Los muchachos están afligidos. “No queremos dedicarnos a la vagancia ni al alcohol como hacen muchos sordos”, dice Luis Muñoz, de 19 años.

Gutiérrez, dice que le han propuesto al MECD que las clases se impartan por la tarde cuando el edificio queda sin actividad escolar.

Con tal de estudiar una docena de alumnos sordos dice que estarían dispuestos a pagar. Enmanuel Ruiz de 16 años, dice que ya paga 20 córdobas a una psicóloga que lo instruye sobre distintos temas. Ella no habla su idioma. Para entenderse se auxilia de un primo oyente que entiende su idioma de señas. Pero hay alumnos como Mauricio que no tienen posibilidades, a los que por tanto, les urge una respuesta institucional.

NADA MáS COMPUTACIÓN

Para el año entrante, las autoridades del Melania Morales no ofrecerán más los cursos de nivelación. Se suspenderán por orientación del MECD.

De no abrirse la secundaria, lo único que la escuela les ofrecerá es un curso de computación, al que todos piensan asistir, aún a un precio de 20 córdobas mensuales.

Los muchachos saben que esa es una alternativa, pero no la mejor. “Con eso no podríamos trabajar”, dice Mauricio, quien ha estado en otros cursos becado por ASNIC.

“Que se nos diera por lo menos hasta un tercer año”, dice Mauricio, el líder del grupo.

El grupo está inquieto con el tema de la secundaria. Todos hablan a la vez. La intérprete no se da abasto para atender los gestos de cada uno y traducir lo que significan. Fuera del aula nadie escuchó lo que los muchachos solicitaron. Tampoco lo han hecho las autoridades de Educación.

Internet y Windows

A la fecha han logrado dos cursos, uno sobre el manejo del ambiente Windows, que contiene los programas de Word, Excel, Power Point, entre otros y el otro cómo navegar en Internet. Han participado 28 sordos, de los cuales seis son estudiantes de la escuela de Educación Especial Melania Morales.

Javier López, presidente de la Asociación de Sordos de Nicaragua, ASNIC, dice que esos cursos se lograron por gestión de la asociación, que aporta el dos por ciento de sus ingresos a INATEC.

Limitados y analfabetos

En el país hay 12,000 sordos. Unos 2,000 están afiliados a la Asociación de Sordos de Nicaragua, ASNIC, de los cuales la mayoría son analfabetos. “Muchos son jóvenes que están metidos en sus casas”, dice Javier López, presidente de la ASNIC.  
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