Negocios & Economía
Algodón resurge con timidez
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 | La blancura percibida bajo el inclemente sol en las áridas tierras de Occidente es algo que está guardado en muchas memorias cuando se observaban los otroras inmensos algodonales. Una producción que murió en la década pasada pero que ahora empieza a resurgir con otro rostro evitando todos los errores que la llevaron a la agonía. |
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La producción masiva de algodón fue suspendida hace 15 años, luego de ser durante varias décadas el principal producto de exportación. La gráfica muestra una planta cultivada en Occidente a finales de la década pasada. |
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Leslie Nicolás Lacayo leslie.nicolas@laprensa.com.ni
La mota blanca del algodón ha vuelto a ponerse de moda en Occidente, pero esta vez las experiencias desastrosas provocadas por el uso excesivo de agroquímicos ha impulsado la idea de producir este rubro con insumos que no provoquen contaminación en el medio ambiente.
Es así que el algodón orgánico podría convertirse en los próximos años en una puerta de entrada para pequeños productores de León y Chinandega hacia los mercados mundiales, siempre y cuando superen los efectos que incidieron en la suspensión de esta modalidad productiva hace un par de años.
Posterior a la caída del “boom” algodonero que se mantuvo en el país entre los años 60 hasta inicios de los años 1990, dio inicio la revolución verde en la cual se vio involucrado un grupo de pequeños productores de occidente, quienes dieron los primeros pasos en lo que hoy se conoce como algodón orgánico.
Juan Alberto Blanco, presidente y gerente de la Asociación de Productores Ecológicos de Nicaragua de León (Aprenic), explica que gracias a este cambio de método, esta organización ya logró comercializar su producto en el mercado de Alemania.
Estos productores lograron exportar con éxito, sin embargo limitantes como la falta de tecnología para procesar el producto, atrasos en la comercialización del mismo y la falta de financiamiento han hecho mella las expectativas de éstos pequeños productores.
“El problema es que aquí en León solo existen desmotadoras con capacidad de procesar entre 5,000 y 10,000 manzanas en producción. Y nosotros no tenemos esa cantidad”, expresa apesarado Blanco.
Dice que ellos necesitan desmotadoras más pequeñas que tengan la capacidad de poder procesar la poca producción que su asociación genera, que se estima en unas 200 manzanas
Otra de las limitaciones señaladas por Blanco es que a veces no logran producir lo que el mercado demanda, pues en la actualidad entre más fina es la fibra que se pueda obtener del algodón, mucho mejor es el producto.
Aprenic solo ha podido producir una fibra gruesa que se obtiene de la variedad de algodón llamada U–280 y la que exige el mercado internacional es un algodón que produzca una fibra mucho más fina.
Pero quizás el problema más sentido es la falta de financiamiento pues les ha impedido poder sobrellevar la producción.
Blanco explica que este tipo de producción orgánica necesita de mano de obra abundante para realizar diferentes labores culturales como, aplicaciones de insecticidas botánicos, la colocación de trampas para plagas, “y en estas labores se necesita dinero para invertir”, asegura Blanco.
ALMOHADAS Y COLCHONES ORGÁNICOS
Pero a pesar de estas limitaciones, los 150 socios de la Asociación no han desistido de la siembra de algodón orgánico y tampoco han dejado de comercializar los remanentes del producto que aún le quedan como resultado de la última cosecha lograda en el 2000.
“Aún contamos con algunas pacas de algodón orgánico que no pudimos vender a nuestros compradores en Alemania y que los estamos comercializando entre los artesanos de Masaya, quienes lo están utilizando para fabricar colchones y almohadas orgánicas”, refiere Orlando Quiroz, director técnico de Aprenic.
Para los artesanos de Masaya la compra y uso de algodón orgánico es una salida al problema que estaban teniendo con el algodón importado y que era producido de forma convencional (no orgánico), pues éste les estaba provocando enfermedades bronquiales.
Pero los contactos con los compradores alemanes no han desaparecido, ya están reestablecidos y esperan en el próximo año poder reactivar el cultivo para proseguir con esta venta, pero además tratar de incursionar por primera vez al mercado de los Estados Unidos.
LAS CONDICIONES ESTÁN DADAS
“En la actualidad las condiciones para empezar nuevamente a sembrar algodón orgánico están dadas”, dice Quiroz, conclusión que respalda por que el hecho de que desde hace años no se siembre algodón convencional (no orgánico) ha provocado que las plagas más comunes en el algodón como “El Picudo” y “La Mosca Blanca” hayan desaparecido de forma natural. Además porque las tierras están lo suficientemente descansadas como para empezar a producir nuevamente.
El presidente de Aprenic, Juan Alberto Blanco, lo respalda con estas previsiones y agrega que la Asociación surgió como proyecto de cultivo del algodón orgánico y es esto lo que los compromete para seguir adelante.
Para iniciar esta nueva siembra tienen semilla para siembra refrigerada y debidamente cuidada.
“Además el cultivo del algodón orgánico es sumamente rentable. Por cada manzana sembrada se gastan 500 dólares aproximadamente y se obtienen utilidades de un 100 por ciento, lo que es suficiente para que un pequeño productor pueda vivir bien”, indica Blanco.
Los rendimientos obtenidos por Aprenic en su última cosecha fueron de 30 quintales rama (en bruto) por manzana. Lo que les proporciona unos 11 quintales oro (de exportación) y que a juicio de ellos es un excelente rendimiento en producción orgánica.
Hoy en día Aprenic está dedicada al desarrollo de otros cultivos orgánicos como ajonjolí, soya, maíz, arroz, yuca, fríjol y maní y están planificando la rotación de estos cultivos con la siembra de algodón.
La Asociación es financiada por el organismo cooperante holandés Ates– Werkof Prolana.
¿CÓMO SEMBRAR ALGODÓN ORGÁNICO?
Miguel Ríos, especialista en Suelos y Agua es el técnico que atiende a la Asociación de Productores Ecológicos de Nicaragua de León (Aprenic) y fue quien relató que esta organización inició sus experimentos en 1993 con solo 20 manzanas de algodón orgánico.
-La mayor afectación de plagas que tuvieron durante su desarrollo fue el Picudo y el Bellotero, los que combatieron con repelentes orgánicos fabricados a base de la fermentación de la hoja del árbol de Nim y con trampas.
-En la fertilización de la tierra se utilizaron entre 15 y 25 quintales por manzana de abono orgánico a base de estiércol de ganado vacuno, combinado con gallinaza (residuos de concentrado para aves, plumas de gallinas y broza de arroz).
-Para la siembra de una manzana de algodón orgánico se utiliza de 25 a 35 libras de semillas, dosis similar a la siembra de algodón convencional.
-Ríos asegura que se puede llegar a obtener rendimientos de hasta 36.4 quintales rama (bruto) por manzana y en fibra hasta 14.2 quintales por manzana.
-En la siembra del algodón orgánico se hace la chapoda, se ara la tierra y se le da dos pasadas de gradas pero con tracción animal. Esto con el objetivo de evitar introducir un tractor al terreno y que provoque problemas de compactación de la tierra.
-De acuerdo a los estudios realizados por Ríos, en la siembra de algodón orgánico, se estableció una distancia entre surco y surco de aproximadamente 32 pulgadas en el municipio de Posoltega, entre 25 y 30 pulgadas en Nagarote, de igual forma en Chacraceca y de 28 a 30 pulgadas en Abangasca.
-La variación entre cada zona está determinada por la estructura del suelo, explicó Ríos.
-El desarrollo fisiológico de la planta de algodón convencional es de 150 días y a los 235 días sale la mota. Similar es el desarrollo de las plantas cultivadas orgánicamente.
BUEN PRECIO
Aprenic logró vender a un precio de 92 dólares el quintal oro (de exportación), un precio considerado benéfico pues en el mercado internacional el valor del algodón convencional se ubica en los 50 dólares.
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