Rogativas a La Purísima por la salud de los quemados
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Santos Saturnino Dumas Morales, padre de uno de los quemados en la explosión ocurrida en la base del Ejército. |
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Elízabeth Romero elizabeth.romero@laprensa.com.ni
Una vela permanece encendida ante la imagen de La Purísima Concepción de María, en un improvisado altar, en la sala de la casa de la familia del soldado Félix Bojorge, ubicada en el barrio Monseñor Lezcano, de esta capital, desde el pasado martes 12 de noviembre cuando ocurrió la trágica explosión en la base de almacenes del Ejército de Nicaragua, en Xiloá. Bojorge resultó con graves quemaduras.
La fe de su madre adoptiva, Clarisa Castro Bojorge, le ha hecho concebir esperanzas de que su hijo sobrevivirá a la tragedia.
“Le pido a Dios que me lo cure, me lo alivie pronto. Además él es muy creyente en la Sangre de Cristo. Esa es la esperanza”, sostuvo Castro Bojorge.
Santos Saturnino Dumas Morales, padre adoptivo del muchacho, manifestó que los médicos le han mantenido informado sobre la situación de su hijo, al igual que lo han hecho ante los medios de comunicación. Desde el primer día la familia de Dumas conoció que Félix era el paciente más grave del resto de sus otros compañeros.
“Pero mire como cambian las cosas, pues, ahora él no es el más grave, está mejorando, ahora es otro el que está corriendo peligro, es uno que es (originario) de Villa El Carmen”, explicó.
La familia de José Evenor García Zeledón, habita en Villa El Carmen, pero según Dumas, las hermanas dicen que tienen fe en Dios que “él va a salir avante”.
Según Dumas Morales, los médicos del Hospital Dávila Bolaños le informaron este sábado que José Evenor ha mejorado, pero aún enfrentan un problema, las plaquetas las tiene bajas, “ojalá Dios quiera, que eso que él ha trepado, que no baje”.
NO DESCARTAN DESENLACE FATAL
Sin embargo, el vocero del Ejército, mayor Alvaro Ibarra, informó que según las autoridades médicas del hospital, el estado de los cuatro pacientes no ha variado mucho del presentado el día anterior. En el caso de los tres más graves, la situación “es latente”, y no descartan un desenlace fatal en cualquier momento.
Dumas, quien permanece cerca de la sala donde los pacientes luchan por sobrevivir, dijo que ayer por la mañana logró ver a su hijo, aunque de forma fugaz, cuando el joven de 18 años era trasladado de la sala de cuidados intensivos al quirófano, para realizarle un lavado quirúrgico.
“Él levantó la cabeza y buscó, pero como pasó rápido no logró ver, porque tal vez no nos reconoció, pero él sabe que estamos allí”, manifestó Dumas, quien añadió que desde que conoció del accidente ha permanecido en el hospital y lo abandona sólo para ir a su casa, a asearse.
“Yo tengo que estar allí”, refirió Dumas Morales, tras expresar que desde pequeño le ha brindado al muchacho el apoyo que ha necesitado. Mientras las lágrimas asomaban en sus ojos, recordó que éste desde muy joven ingresó a las filas del cuerpo castrense, “porque siempre le gustó”.
HABÍA PEDIDO SU BAJA
Este año Félix Bojorge había decidido retirarse de la institución armada y hasta llegó a solicitar su baja, pero lamentablemente no se la aceptaron. Este comentario lo hizo Saturnino Dumas, sin ningún resentimiento, porque según señaló, toda su familia está muy agradecida de la forma en que tanto su hijo como los otros pacientes son atendidos en el hospital 
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