Los cien millones Jon Bon Jovi
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 | El cantante con cien millones de copias de sus canciones vendidas en el mundo, se confiesa con el diario español La Vanguardia |
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LUÍS AMIGUET
Tiene usted mi edad, pero parece 20 años más joven
-¿Y...?
-¿Cómo lo ha hecho?
-Es sólo mi aspecto...
-Usted es un Peter Pan.
-Prefiero ser Dorian Gray... Era más perverso... ¡Je, je!
-Como quiera, pero, ¿cómo lo ha logrado?
-Hummmm. ¿A qué se refiere? No me hecho cirugía estética.
-¿No?
-No. Y tengo todo el pelo en su sitio.
-¡Qué suerte!
-Sí.
-Pero si un estudio de marketing dijera que vende más tener cara de niño, usted...
-¿Qué quiere decir?
-¿Usted cambiaría su imagen?
-Oiga, está usted apuntando en una dirección que me pone muy nervioso y me está molestando. Y no sé por qué me pregunta estas cosas.
-Sólo hablamos de su imagen, que por lo demás es pública.
-Pues es una actitud asquerosa, ¿sabe? Yo soy una persona creativa. Grabo discos, es música. Si quiere la oye y si no, no. Lo que no soporto es que tengan que inventarse algo más para vender sus periódicos.
-Oiga, yo...
-¡Estoy harto de esa basura, hombre! Yo no soy M & M peleándose con su madre para salir...
-No lo sabía.
-Ni Guns & Roses inventándose de nuevo otra trifulca en un bar.
-Tampoco había oído...
-Ni soy Jennifer López, que ya no sé cuántas veces parece que se ha casado y nadie sabe cuántas más le quedan...
-De acuerdo, de acuerdo...
-Pero llegan periodistas como usted y viven de husmear en mi alcoba, de inventarse todo ese tipo de cosas para vender más periódicos...
-Oiga, yo no sé con qué periodistas trata usted, pero... Yo no pretendía...
-No me gusta.
-De acuerdo, usted entonces, usted es que es así...
-Sí. Mi imagen ha sido un regalo de Dios o, si prefiere, de mis genes.
-¿De sus padres?
-Sí. De mis padres.
-¿Su padre...? ¿Qué hacía su padre?
-Era peluquero en Nueva Jersey.
-Ah, ahora entiendo lo de su pelo...
-Mi madre hizo un montón de cosas diferentes.
-¿Cómo era la vida en Nueva Jersey?
-Yo vendía periódicos por cinco dólares a la semana y me lo gastaba en caramelos y chucherías, hasta que conseguí una guitarra y fui lo bastante chulo y vanidoso como para estar convencido a los 16 años de que iba a ser quien soy.
-Bueno... ¿Le molesta la piratería discográfica?
-En eso he cambiado mucho de idea. Antes pensaba que no estaba mal eso de bajarse una buena canción de la red. Pensaba que tal vez podíamos llegar a algún sistema, no sé, pagando un dólar por canción...
-¿Y ahora?
-La piratería está acabando con toda la industria discográfica, con toda.
-¿Le duelen los derechos?
-Oiga, yo nunca he sido uno de esos tipos que se lamentan de cada dólar que pierden por las copias ilegales. Si hubiera mirado entrevistas anteriores, vería que no me quejaba de eso. Pero ahora tengo miedo.
-¿Tanto?
-Sí, creo que es una grave amenaza, pero no sólo para nosotros, si no hacemos algo va a acabar con nuestra cultura...
-¡Hombre!
-Sí, vamos a ver: Elvis, hace 43 años, cambió la forma de vestir, de andar, de bailar, de pensar, de vivir de millones de personas y otros que nacerían después, como yo.
-¿Y...?
-Pues que si esto sigue así nadie pagará derechos, no habrá industria, los grupos no podrán vivir y ya no habrá más rock, no habrá más Elvis y tampoco un John Lennon, porque no quedará nadie dispuesto a creer en ese joven Lennon por sus canciones y darle un contrato y un modo de vida, y entonces, ¿quién dedicará su vida al rock?
-¿Lo mejor que han dicho de usted?
-Que soy un superviviente.
-¿Y lo peor?
-Que quería ser político.
-¿Ha conocido usted a Pamela Anderson?
-No.
-Perdone, tenía que preguntárselo.
-Vale. Pero ha sido su última pregunta.
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