Nicas emigran con dolor
 |
|
 | En su mayoría ingresan por puntos ciegos en la frontera común entre ambas naciones. Todos buscan mejorar sus condiciones de vida, tener una vida sin precariedades, algunos lo logran, la mayoría no. Según cifras oficiales unos 300,000 nicaragüenses han emigrado y residen en Costa Rica. Unos 10,627 niños de madres nicaragüenses nacieron en hospitales costarricenses en el 2001 |
|
Tras 14 horas en una barcaza, los nicaragüenses abordan ruinosos botes para iniciar otro viaje de cinco horas hasta puntos clandestinos de paso en la frontera con Costa Rica. Los “coyotes” les prestan por unos minutos chalecos salvavidas. |
| |
Nicolás Aguilar, Mercedes Agüero y Otto Corrales
Tomado de Al Día, Costa Rica.- Huyen del hambre, de la miseria, del desempleo, buscan comida, trabajo, seguridad, buscan, en fin, ser felices.
Ese es su sueño. Un sueño que empieza a tornarse borroso, nublado, muchos de ellos quienes, a la aventura del éxodo añaden hoy la amenaza del desempleo, la inestabilidad que pensaban dejar atrás.
La migración de decenas de miles de nicaragüenses a Costa Rica constituye uno de los fenómenos sociales más relevantes de nuestros días.
“La luz está en amarillo. La situación es muy delicada y hay que prestarle atención”, reconoce la ministra de la Presidencia Rina Contreras.
Periodistas de Al Día exploraron sobre las más recientes dimensiones de dicho desplazamiento.
Reporteros, fotógrafos y corresponsales recorrieron calles, fincas, pueblos y barrios de Costa Rica y Nicaragua en las últimas semanas para conocer de cerca la magnitud de su partida y acomodo. Consultaron además libros, tesis y expertos.
Los hallazgos de este informe especial ratifican a una inmigración creciente y de arraigo aunque expuesta al reciente acoso del desempleo.
Suman y suman
Estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) y del Programa Centroamericano de Población establecen en unos 300 mil, el número de nicaragüenses en el país.
El año pasado, según cifras oficiales, ingresaron legalmente al país 171, 358 y salieron 132,631 para un saldo migratorio de 38,727. Mientras al 22 de septiembre de este año habían ingresado 128,145 de los cuales 41,768 se mantenían aquí.
Entre enero y septiembre de este año las autoridades migratorias rechazaron o deportaron a 26,967 de ellos.
Contrario a lo que ocurría en las décadas de los setenta y ochenta, cuando llegaban y salían del país por conflictos políticos y militares, a partir de 1990 buscan empleo y quedarse aquí.
Pero hoy en algunos sectores laborales, particularmente el agrícola empieza a sentirse la falta de espacio para ellos; sólo en recolección de café y caña de azúcar este año se prescindirá de 5,530 personas, siendo los más afectados los extranjeros. En construcción el panorama es similar.
Salvador Sandoval es albañil y lleva mes y medio sin empleo. “He andado por San José, Heredia, Alajuela, por todos lados, y nada”, confiesa mientras espera, a ver si algún empresario se asoma al Parque La Merced en busca de un peón.
“El mercado laboral se saturó”, advierte el Ministerio de Trabajo. La creciente cantidad de inmigrantes en busca de una plaza hará que la situación empeore si no se toman medidas a corto plazo, dicen los funcionarios.
De cunas y aulas
En Salud y en especial en las maternidades se palpa con fuerza esa creciente inmigración que hoy acapara seis por ciento de las consultas externas y de emergencias.
Lo que pasa en las fronteras se refleja en las maternidades que el año pasado atendieron 10,627 nacimientos de hijos de nicaragüenses. Esto equivale al 13.9 por ciento del total de nacimientos registrados en el país. En 1991 representaban el 3.7 por ciento del total de nacimientos.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) estima que en el 2001 invirtió 9,900 millones de colones en la prestación de servicios de salud a inmigrantes nicaragüenses, mientras que el aporte de esa población en cuotas fue de 5,500 millones de colones.
El flujo migratorio se refleja también en las aulas donde 33,631 niños y jóvenes demandan enseñanza, aulas, pupitres, libros y bonos.
El Ministerio de Educación Pública estima que para este año la inversión para brindar enseñanza y atender a los inmigrantes superará los 7,000 millones.
Historia y geografía, son las áreas donde mayor rezago presentan niños y jóvenes que, lejos de su tierra, tratan de acoplarse al sistema educativo costarricense.
A integrarlos
¿Puede Costa Rica soportar esta presión migratoria?
La ministra Rina Contreras reconoce la importancia de su aporte en el campo y la ciudad.
Luis Rosero, catedrático y experto en demografía del Programa Centroamericano de Población, dice que la cifra oficial de nicaragüenses en el país no parece tan elevada como se creía.
Pero por las características de esta población —joven y en edad reproductiva—y dados sus patrones de reproducción, presionan el aumento demográfico.
“Si uno suma los inmigrantes, más sus hijos, se da cuenta que alrededor de la tercera parte del aumento demográfico en el país tiene origen en ellos”, asegura.
Rosero coincide con otros expertos en que ese tipo de fenómenos no se frenan ni se acaban con represión o prohibiciones. “Son casi incontenibles”.
El reto —dice— es integrarlos en la sociedad y en el sistema formal de la economía.
Carlos Sandoval, sociólogo y profesor universitario, considera que el país atraviesa una crisis en las instituciones de servicio (como hospitales y escuelas) y en infraestructura porque el Estado dejó de invertir hace tiempo.
Esas carencias hoy se traducen en intolerancia o irrespeto a la comunidad nicaragüense. “Los inmigrantes no son los responsables de las filas en los hospitales y la sobrepoblación de las escuelas”.
NOTICIAS RELACIONDAS Frontera porosa, un colador Desempleo ya los afecta en Costa Rica Catorce horas en el Gran Lago de Nicaragua 
|