Las becas y el derecho a la información
El Dr. Felipe Sánchez Sánchez, secretario general de la Universidad Católica Redemptoris Mater (Unica), nos acusó en un campo pagado que se publicó en LA PRENSA el recién pasado sábado 9 de noviembre de 2002, de “ocultar parte de la problemática nacional con noticias mal intencionadas y llenas de medias verdades”. Se refería el Dr. Sánchez Sánchez a una información del día anterior (“Subsidio millonario a la Unica”) sobre las becas que concedió el Banco Central durante el gobierno del ex presidente Arnoldo Alemán, por un monto de 62 millones de córdobas, de los que más 20 millones 612 mil córdobas correspondió a la mencionada Universidad.
Según el secretario general de la Unica: “Esa publicación, sin pretender llegar a mencionar los beneficios del programa académico y sobre todo quiénes son los beneficiados, se enmarca dentro de los ataques dirigidos por los medios ya plenamente identificados por el pueblo de Nicaragua, que por todas las formas posibles pretenden dañar la imagen de sus pastores, autoridades eclesiásticas y sus instituciones religiosas y afines”.
Obviamente ese criterio del secretario general de la Unica, doctor Felipe Sánchez Sánchez, está prejuiciado y constituye una difamación a LA PRENSA, al acusarnos de “ocultar parte de la problemática nacional con noticias mal intencionadas y llenas de medias verdades”.
Es al contrario: No hay un solo tema de interés público que dejemos de informar en la medida en que nos lo permiten las limitaciones del espacio disponible. Y precisamente la información sobre las becas pagadas por el Banco Central durante el gobierno anterior —de las que la Unica fue la principal favorecida— comprueba el esfuerzo profesional que hacemos para informar sobre todo lo que es de interés para el público. Máxime que, como lo declaró posteriormente a LA PRENSA el gerente del Banco Central de Nicaragua, por lo menos la mitad de ese gasto en becas ha sido pérdida para el país
El secretario general de la Unica no puede probarnos que hemos dicho alguna falsedad en la información sobre las becas pagadas por el Banco Central con dinero de todos los nicaragüenses. Las informaciones publicadas están basadas en documentos que obran en nuestro poder. No hemos escrito medias verdades, sino la verdad entera sobre las becas pagadas por el Banco Central de Nicaragua, el monto económico que representan, su distribución entre las universidades —entre las que la Unica ha sido la más favorecida— e inclusive algunos nombres de los becados en tanto hemos podido obtener esta última información.
En realidad, si LA PRENSA se interesa por las becas pagadas por el Banco Central y de cualquier otra institución estatal es porque son pagadas con fondos públicos, de los que se debe rendir cuentas a la sociedad. Y además, publicamos estas informaciones para que las autoridades correspondientes informen por qué unas universidades han resultado más beneficiadas que otras, a qué se debe que las becas no son otorgan mediante concurso público, qué requisitos tienen que llenar los becados, y si en efecto los llenan, cuál es la base legal que regula el otorgamiento de las becas, y si la respetan el Banco Central y otras instituciones gubernamentales.
Sabemos que sobre las becas pagadas con fondos públicos hay o hubo en el pasado al menos tres piezas legales: Una “Ley de requisitos para estudiar en el extranjero por cuenta del Estado”, del 17 de abril de 1925; otra “Ley de becas para hijos de personas pobres”, del 29 de septiembre de 1937; y el “Reglamento para el otorgamiento de becas”, del 24 de abril de 1940. ¿Están vigentes estas leyes? Si lo están, ¿las cumplen las autoridades que otorgan becas hasta por montos millonarios? Y si tales leyes fueron derogadas, ¿en qué base legal se fundan los funcionarios que autorizan ahora las becas?
Los ciudadanos tienen el derecho de saber todo sobre las becas pagadas con fondos del Estado porque éstos salen de sus impuestos. Igualmente, los funcionarios que otorgan las becas están obligados a explicarlo. Y los medios de comunicación tenemos que informarlo, aunque la verdad publicada irrite a algunas personas como el secretario general de la Unica. 
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