La inmunidad
Salvador Castillo Montenegro
Cuando andaban en campaña don Enrique y el Dr. José Rizo, decían que nadie estaría por encima de la ley, y que la inmunidad no sería escudo para capear la impunidad. Sin embargo recuerdo lo que me decía un amigo director de empresa cuando yo estaba recién egresado de la Universidad: “Debes tener malicia profesional, ya que si no aprendes a conocerla nunca podrás triunfar, por lo tanto debes tener de premisa de que no todos actúan con respeto a la ley como tú lo haces”.
Que el Presidente y Vicepresidente de la República se despojen de la inmunidad para enfrentar las acusaciones que les hace el Fiscal de la República, sin que éste tenga las calidades morales suficientes, es caer en una trampa política mortal del partido sandinista para destruir a ambos personajes, y sobre todo al Vicepresidente Rizo, quien se perfila como un candidato para las futuras elecciones presidenciales.
Despojarse de la inmunidad traería, además, inseguridad a la nación, lo que es altamente peligroso para el futuro de Nicaragua, pues tanto los organismos internacionales que han ofrecido mucho apoyo económico como los inversionistas privados, por la inseguridad política podrían esperar un clima más apropiado para invertir. Y esto alejaría el cumplimiento de una de las promesas que de la campaña pasada, como fue la generación de empleo.
No es aconsejable, por lo tanto, que el Presidente y el Vicepresidente de la República renuncien a la inmunidad. El pueblo nicaragüense sabe de la lucha que han emprendido para sanear la administración pública de tanta corrupción, lo que ha sido reflejado en diferentes encuestas de opinión pública. Lo que se espera es que se castigue a los que han saqueado al país y son los culpables de que hoy nos encontremos en la miseria, con una agricultura y ganadería desprotegidas.
Productor esteliano. 
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