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DOMINGO 10 DE NOVIEMBRE DEL 2002 / EDICION No. 22908 / ACTUALIZADA 02:30 am
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El Nica

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.Año y tres meses de presentarse en teatros, plazas, salones comunales, iglesias y patios por todo el país. Cerca de mil actuaciones y más de 50 mil espectadores en todo su recorrido: la obra de teatro “El Nica”, del actor nicaragüense César Meléndez, es todo un éxito en Costa Rica.

 

Josué Bravo Cano
Especial para LA PRENSA
revista@laprensa.com.ni

“El Nica”, es un trabajo de investigación realizada durante dos años por Meléndez en la Escuela de Artes Gramáticas de la Universidad de Costa Rica y plasmada en una obra de teatro.

En este monólogo, José Mejía Espinosa, un joven del Barrio Riguero de Managua, inmerso en la soledad del desarraigo, entabla a lo largo de la obra un diálogo con la imagen de un Cristo crucificado, a la cual le reclama dónde estaba en los momentos que más lo necesitaba.

En esta conversación constante, en la que el público puede escuchar las palabras del Cristo aunque no exista gesto físico que las emita, se puede descubrir la dramática historia de este personaje, desde el motivo que lo empuja a buscar fortuna en un país ajeno, la desgracia de haber perdido a su hija en su primer intento por cruzar el río San Juan, hasta las penalidades vividas en un país donde el inmigrante nicaragüense es muy discriminado.

“Desde el punto de vista dramático hay un aspecto que me interesa exaltar. Es la parte humana de un inmigrante. En este caso viene de Nicaragua. Para oídos de mucha gente pareciera un poco difícil decirles que no es un nica nada más, es un ser humano, y que la condición inmigrante la puede tener cualquiera del país de donde sea”, manifestó Meléndez.

“Está construida para hacer un viaje a través de los sentidos del público. Hay obras de teatro en donde se exalta la comedia o el drama o la farsa. En el monólogo de “El Nica” mi intención es que la gente intente vivir la realidad lo más cercana posible, en donde a veces se ríe y a veces se llora, o sea, combinar el drama y la comedia”, agregó.

Según Meléndez, “El Nica” es una obra que ya pasó el teatro y se ha convertido en una obra de la sociedad.

“De principio se buscó espacios teatrales para presentarla, ahora nos están invitando para presentarla en bodegas, en casas y calles. Los comentarios al respecto ya no salen solamente en el espacio dedicado para hablar de crítica teatral y el trabajo creativo cultural, sino que ahora comentaristas deportivos y hasta en trabajos de cocinas hablan sobre “El Nica”.

Cesar Meléndez se considera tan nica como el pinol. Sus rasgos físicos secundan esta afirmación. Más que un artista, se considera un “aprendiz de lo más maravilloso del mundo: la vida”. En la medida que emite cada opinión, intenta sobreponer el trasfondo humano.

Entre otras cosas, Meléndez expresa en esta entrevista las razones que motivaron a sus padres abandonar Nicaragua cuando él tenía apenas cuatro años. Las vicisitudes vividas al llegar a este país “extraño”, el éxito deportivo acariciado en tiempos de colegio, cuál es su desempeño ahora que está retirado de los estudios de grabación y su deseo de regresar a la música.



Naciste en Managua y a los pocos años te trasladas a Costa Rica. Explícame ese lapso entre tu nacimiento y el abandono de Nicaragua.

“Nací en el Barrio Riguero de Managua, en 1966. Mi mamá se llama Ana María Espinosa y mi tata Leopoldo Meléndez García. Soy el segundo de tres hermanos y el primero murió. El otro es costarricense. Cuando yo nací mi mamá tenía 12 años y mi papá 13. Ella venía desde San Pablo de San Rafael a trabajar a una joyería y mi tata repartía el pan de la panadería de mi abuelo que estaba al frente. Ahí se conocieron”.



Oye, ¡tus padres tuvieron una relación anticipada!

“Ja, ja, ja ...sí, imagínate que si yo soy el segundo hijo, significa que mi mamá y mi tata andaban traveseando desde los diez años”.



Entiendo que a los pocos años se mudaron a Costa Rica.

“El padrastro de mamá, hasta donde conozco la historia, le juró a mi tata cortarle la cabeza por semejante problema de embarazar a mamá a los 12 años. Tuvimos que salir de Managua y vivimos por todo Nicaragua. Cuando yo tenía cuatro años cruzamos la frontera”.



¿A qué lugar de Costa Rica llegaron?

“Llegamos al Parque Central (San José) y dormimos cuatro días encima de las bancas envueltos en unos periódicos. Después fuimos a vivir donde un abuelo de mi tata que había estado aquí desde la revolución del 48. Como todo nica, mi papá luchó por independizarse. Mientras él buscaba qué electrodoméstico arreglar, mi mamá buscaba qué planchar, lavar y cocinar. Después alquilaron una casita”.



Tus padres lograron acomodarse, ¿luego inicias tus estudios de colegio?

“Sí, a los pocos años estudié en la Escuela Miguel Obregón Lizano número uno, de Tibás, después en el Colegio Mauro Fernández, después tuve la oportunidad de ingresar en la universidad nacional donde cursé un año de relaciones internacionales”.



¿Siempre sobresaliste en los estudios?

“No soy yo el que te puede decir eso. Pero sí tuve buenas notas, porque por principios yo trato de ser lo mejor que pueda. Mi mamá me inculcó el estudio. Ella sufrió mucho cuando vino a este país porque al no saber leer, no sabía adónde iba tal bus. El estudio es lo mejor que me puede haber pasado. Todo lo que he ganado lo he invertido en los estudios. Pero te voy hacer una confesión... Cuando yo estaba en el colegio hacía atletismo. Tenía como 15 años. Tuve mucha relación con la prensa porque imponía récord intercolegiales y nacionales. Por mucho tiempo escondía mi origen, si me preguntaban de dónde era decía que era de Tibás, por el temor de que muchas puertas se me cerraran. Pero si me decían que dónde nací tenía que decir que en Nicaragua.

“Tuve la maravilla de estudiar en la universidad y me encontré profesores que no miran nacionalidades. Estoy muy agradecido con estos maestros que me han aparecido y que me han permitido reencontrarme a mí mismo. De intentar llevarme al camino que me conduzca a encontrarme a mí mismo. Con toda vergüenza tengo que reconocer que oculté mi origen”.



¿Ahora te sientes orgulloso de tu país?

“Claro, con mi obra de teatro ‘El Nica’ trato de decirle al mundo que yo soy nicaragüense. Cargo con mi bandera donde quiera que voy, por eso trato de ser el mejor nica, sea en lo que sea”.



Explícame un poco más de tu vida deportiva.

“Me invitaron a participar en la Selección Nacional de Atletismo, para competir en certámenes internacionales. Fui medalla de bronce para Costa Rica en un Panamericano realizado en Venezuela con tiempo maravilloso en 400 metros planos, después fui medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Guatemala. Fue una cosa interesante. Tenía 15 ó 16 años”.



¿Cuándo te involucras en la música?

“Bueno, estando en el Liceo Mauro Fernández, como en el 82, ingresé a una Rondalla, que es un grupo de guitarra y acordeón, y eso fue como mi primera experiencia musical. Luego, estando en la universidad, mi tata tuvo un accidente de tránsito y bueno, yo tuve que congelar las materias para trabajar y sacar adelante a la familia. En este momento trabajé descargando tráileres, trasladando sacos en el mercado central, vendiendo carnes a domicilio, vendiendo cualquier cosa.

“Vendiendo carnes llegué adonde una compañera de colegio, y me dijo que en el periódico había salido un anuncio en el que un grupo que se llamaba Blanco y Negro quería un cantante, llamamos al teléfono que aparecía, hice la prueba y me aceptaron. Canté con el grupo como dos meses y al tercero grabé el tema ‘Discúlpame’”.



Sin duda alguna el grupo que te lanzó al estrellato fue Manantial. ¿Cuándo te integras?

“En Blanco y Negro estuve como un año y medio, luego los de Manantial me invitaron a formar parte del grupo. Con Manantial grabé ‘Te pido perdón’, ‘Hoy vamos a salir’, entre otros éxitos. Luego apareció Wilfrido Vargas y me invitó a cantar con él. Después de estar dos años en Dominicana me vine a Costa Rica otra vez a cantar con Manantial. Se cerró y formamos Babee Rasta Band y creamos una serie de reggae, también formamos una banda que se llamó Pimienta Negra, más o menos fue en el 94, 95. Luego estuve en la Orquesta Sinfónica Nacional”.



¿Descuidas tus estudios cuando llegas a la música?

“Tuve la oportunidad de reingresar en la Universidad Nacional donde cursé un año de Relaciones Internacionales, después llevé planificación social en donde obtuve un diplomado, luego estudié en un instituto tecnológico administración de negocios y después me metí a la Universidad de Costa Rica a estudiar música y educación, pero esa carrera no la terminé. De música llevé tres años y después me metí a la carrera de teatro, y es en la que actualmente estoy por sacar la licenciatura. También, estando en Dominicana me dediqué a estudiar cursos de danza jazz y coreografía caribeña. Estudié y canté al mismo tiempo”.



¿En cuál incursionas primero, en el cine o el teatro?

“Digamos que en el cine. Como me quedaba un tiempo libre en Dominicana, porque yo sólo formaba parte del grupo de Wilfrido en las giras internacionales, me apareció una oportunidad de cantar en un hotel cinco estrellas. La orquesta se llamaba El Merengue Band. Ahí me invitaron a salir en una película que se llama Habana, no como actor, sino una extra, de fondo con la orquesta.

“Luego, estando en Pimienta Negra aparece una ópera que se llamó Norma, algo que por primera vez iban a montar en el país, y fue una superproducción, eso fue como en el 97, pero ahí sólo participaban artistas que tuvieran experiencia escénica y yo fui el único que no pudo ingresar porque no tenía experiencia en teatro. Entonces, ahí por vergüenza me puse a estudiar teatro”.



¿Por qué renuncias a la música?

“Como en el 97, estando en Pimienta Negra aparecieron unas oportunidades para hacer cine, entonces estaba en tres cosas: en teatro, cine y el grupo. Había veces que estaba en Turrialba en una filmación y tal vez tenía teatro de 7–9 de la noche y luego ir a tocar, entonces como que me estaba haciendo loco. Entonces me dediqué al teatro”.



¿Cómo llegas a la teleserie La Pensión?

“Don Oscar Castillo, que es como padre del proceso televisivo en Costa rica, inicia un proyecto hace tres años de hacer una serie televisiva completamente costarricense, o sea, una producción nacional, y llama a unos artistas a hacer casting. Hago el casting y a mí me invitan a hacer un personaje en “La Pensión”. Es un modista homosexual. Es muy particular el personaje porque llega a la sociedad costarricense en un momento en que hay un gran problema con la comunidad gay. Es un personaje delicado”.



¿En qué se parece Ricky, el personaje que haces en la pensión a César Meléndez?

“Hay mucha relación, porque yo le presto a Ricky mis valores. Ricky tiene padre, madre, sufre, llora. En medio de la dificultad de producir una comedia nacional se está intentando reflejar la realidad de la sociedad”.



¿Es una teleserie muy promocionada?

“Se vendieron unos capítulos en Ecuador, en Panamá y parece que en Argentina se presentarán a través de Telefé. Es el primer programa de Costa Rica que se vende en el extranjero”.



Te observé en la película Asesinato en el Meneo. ¿En qué otros filmes has participado?

“He participado como extra en unas siete películas, entre ellas producciones norteamericanas. También estuve en una producción europea que se llama Somos Ángeles, donde me tocó hacer el papel de un sacerdote sordomudo, después estuve en una producción española que se llama El Aroma del Copal, y ahora estamos en una producción colombiana-costarricense que espero se llamará Mala Leche, en donde hago el personaje principal”.



¿Ya no regresarás a la música?

“No sé si regresaré a la música. Estoy con un disco pero le tengo que dedicar un poco de tiempo porque está muy difícil. Es variado, hay gente que dice que se llama nueva trova, pero te digo que cuando se te abre la cabeza ya no puedes cantar Pollito con Papa”.



Eso significa que tus metas giran en torno al cine y el teatro...

“Espero algún día ser dramaturgo, pero espero seguir en La Pensión hasta lo que Dios me ordene”.



César Meléndez es una persona muy popular en este país, ¿eso te ha permitido tener muchas aventuras amorosas?

“Pues fijate que no. No me he casado, apenas estoy formando un hogar con Cristina (su novia). Mi mamá me dijo toda la vida: ‘Mire, ahora que usted anda cantando seguro le van aparecer muchas mujeres, pero ¡ay de usted si maltrata a una mujer!, porque recuerde que soy su madre, y primero que su madre soy mujer”.



Para finalizar con esta entrevista, comenta un poco sobre el proyecto de teatro que tienes para Nicaragua.

“No sólo con Nicaragua, sino en Centroamérica. Quisiera en algún momento poder generar aspectos de unión centroamericana en el arte. Quiero generar trabajo teatral a nivel centroamericano, pero primero tengo que viajar a los países y contactarme con las personas involucradas”.

CÉSAR MELÉNDEZ

César Meléndez, actor nacido en Managua, se trasladó a vivir a Costa Rica desde los cuatro años. Antes de actuar fue vocalista del grupo Manantial, Blanco y Negro, y la Orquesta de Wilfredo Vargas. Además de vincularse al teatro, ha participado en más de diez filmes cinematográficos y ahora personifica a un diseñador homosexual en la teleserie humorística La Pensión, transmitida por Canal 7 los viernes por la noche.

El año próximo estará presentando su obra en España, Perú y Bolivia, países que lo han invitado, y desea realizar una gira por Nicaragua “para que se den cuenta de que en Costa Rica existe un compañero tratando de decir que todos somos hermanos”.

De momento, “El Nica” se presenta todos los sábados a las 8:00 p.m. en el teatro Dionisio Chavarría de Café Britt, Heredia.

Hace más de una década, miles de jóvenes nicaragüenses vitorearon a corazón partido éxitos musicales como “Discúlpame”, “Te pido perdón” y “Hoy vamos a salir”.

En medio del embeleso que causaron esas composiciones románticas, muy pocos se enteraron de que su intérprete, César Meléndez, es un nicaragüense más que vino a Costa Rica a buscar mejores condiciones de vida.  
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