Cosas Veredes Sancho Amigo
Aventuras y desventuras del Trovador Jinotegano
 |
|
 | Quiso un día José Aráuz Mairena ser como aquellos trovadores que durante la Edad Media visitaban los castillos de Italia, Francia y España, cantando temas de amor y aventuras a sus amadas, que, por lo general, eran damas de alcurnia, a las que ellos atribuían las cualidades más sublimes y adorables |
|
Don José Aráuz Mairena, “El Trovador Jinotegano” |
| |
Mario Fulvio Espinosa departamentos@laprensa.com.ni
Nada sabía este cantor sanrafaeleño sobre la existencia de famosos troveros provenzales como Guillaume de Poitiers, Bernart de Ventadour, Bertrand de Born y Peire Vidal, pero sin quererlo comenzó a vivir la viajera vida de aquéllos, yendo y viniendo por Jinotega, Estelí, Matagalpa y Managua para desparramar canciones a diestra y siniestra, tantas, que muchas de ellas han caído en la sima de su olvido.
El OLVIDO, querido Sancho, es el peor enemigo de la ilusión de trascender que es propia de los humanos, y si a todos nos preocupa que un día ya nadie sepa qué fuimos y qué cosas hicimos, don José Aráuz no es la excepción, por eso quiere grabar con urgencia sus temas... y que un día alguien diga: “Oí... Esa música es la del Trovador Jinotegano”.
Nació don José en San Rafael del Norte allá por 1925, pero realmente es “come años”. Se ve fuerte, enérgico, decidido y con muchas reservas de galanura juvenil, cabellos entrecanos muy bien rasurados, bigote pulcramente recortado, vestimenta humilde, pero límpida.
Su voz y su lenguaje son de norteño auténtico. Enfatiza, afirma y reafirma con su particular ordenamiento sintáctico que respetamos a través de toda la entrevista. “Ahhh... Tengo muchos recuerdos de aquel tiempo, porque San Rafael del Norte era un pueblito pobrecito, pequeño, lleno de gente humilde pero buena y servicial. Cuando yo me comencé a desarrollar y empecé a trabajar, venía hasta Jinotega a llevar las cosas a “lomo de mula” como se dice. Era un pueblo abandonado de la mano de Dios”.
Ahí nací yo. Mis padres eran de allá, allá me bauticé, allá me confirmé, de allá fueron mi padrinos. Mi madre se llamaba Argelia Mairena Herrera, mi padre era Pablo Aráuz Pineda, ambos ya fallecidos.
Pues yo lo poquito que sé, lo estudie en la escuela de San Rafael del Norte, ahí estuve yo, pero no pude progresar mucho porque era muy fiestero, muy vago, desde que tenía quince años yo andaba chineando mi guitarra de arriba para abajo”.
EL INFALTABLE PADRE ODORICO
Sin pasar a más, nuestro Trovador cae en el tema obligado de todo sanrafaeleño: “Quiero platicarle algo muy importante, que San Rafael del Norte se empezó a desarrollar y a ser un poco más reconocido desde que llegó un padre allá, que se llamó Odorico de Andrea, un padre progresista sin comparación y nos hizo unas lindas cosas en el pueblo. A mi él me decía “mi poeta”. Recuerdo que una vez presentamos la Pasión de Cristo como Judea, y él se dirigió donde mí y dijo: “Éste va a ser Herodes”, y ese Herodes era yo. Y otra vez, en otra presentación, dijo: “Éste va a ser el que hace la cruz para Cristo, es decir, el carpintero.
¿Cuándo comenzó a tocar guitarra?
Sucede que mi mamá tenía cantina y llegaba mucha gente a tocar guitarra y a tocar acordeón, y yo comencé, pues, fijándome en los que llegaban ahí a tocar y me fue gustando la música, al extremo, pues, que a la edad que tengo, esa ha sido mi única afición. Mi primera guitarra la compré en Jinotega, me costó 25 pesos... Yo iba muy alegre montado en mi caballito para San Rafael del Norte y con mi guitarra. Alegrísimo yo con ella, y ya después así, unas me las han regalado, otras la he comprado.
¿Cuál es su método para componer canciones?
Yo, por ejemplo, compuse una canción a Byron Jerez, le escuché todos los datos y todo y ya después comencé. Después que hice la primera estrofa ya agarré la guitarra para ver cómo me daba, si me daba corrido, si me daba un vals, yo le busco su modo. La primera estrofa dice:
“Ya cayó Byron Jerez,/ que tanto la regaba/ así como lo ves. /Había robado hasta decir “no más”/Por eso está tan gordo/ por delante y por detrás”.
Así pues, van las cosas. Tengo una que pegó muy duro aquí y que me la están pasando en las emisoras de Estelí, Jinotega y Matagalpa; se llama “La minifalda”, que dice así:
“Qué bonita que es la minifalda/ y ahora llega hasta la espalda/ esa moda sí a mí me gusta/ y ahora desnuda del ombligo/ esa moda sí que está conmigo”.
Y otra que tengo que pegó muy bien porque a mi me dicen “El jincho”, esa pegó muy bonito aquí, dice:
“Yo soy un indio de la montaña/que bebo el agua de la quebrada... ¡Se me olvidó!... No es fácil retener tantas canciones que tengo, no es fácil.
Me imagino que usted fue un joven muy alegre, muy trovero, muy enamoradizo.
Mire, de lo que yo me acuerdo, sin falso orgullo, tuve como unas quince novias en San Rafael, pero amores de mujeres, muchísimos. Es que yo era apetecido en las fiestas, hasta me llevaban bestia para que llegara a las fiestas como hacen con el señor obispo los día domingos, así hacían conmigo. Tuve muchas novias, pero entre ellas una que todavía vive en San Rafael del Norte, y yo le compuse una canción a ella.
¿Y cómo se llama esa canción?
Se llama “La Dependienta”, entonces la mujer se apartó de su hombre hace muchos años y yo quedé viudo, pero ahora me le quise arrimar y como ella quiere mucho a sus hijos me dijo: “El hombre que más quise fuiste vos, pero no podemos hacer nada”. Así es que esa canción no quisiera haberla hecho.
¿Y por qué le puso “La Dependienta”?
Porque ella trabajaba en una de las mejores ventas de Jinotega de dependienta, después se fue de maestra rural. La canción dice:
“Esta noche me la llevo/ y me la voy a llevar/ porque la suegra el permiso/ no me lo quiso dar./ Yo me aburrí todo el tiempo/ casi siempre le decía/ luchemos por el permiso/ juntos los dos pues, María”.
“Deben ser como ciento y pico mis canciones. Unas sin terminar, otras ya terminadas y otras, que son como cuarenta, que tengo en el casete”.
CANCIONES POR REMESES
Pero tengo dificultades, porque tengo que buscar respaldo musical y eso me cuesta mucho. Ahorita me están pidiendo otra remesa. En Estelí me dijeron que mande otra remesa porque ya me pasaron la primera, pero no puedo.
¿Cómo logró cazarlo su esposa?
Hay cosas que como que ya le convienen a uno. Como quien dice que está listo el mecate donde uno se va a ahorcar. Mire, yo en el momento en que me arrimé a mi esposa yo tenía varias novias, ahí están vivas en San Rafael. Ahora llego y las saludo, aquí viven dos de ellas y también llego a la casa de ellas. Siempre somos amigos.
Entonces ya me convenía. Un tío de mi esposa tenía un taller de zapatería y me buscó que fuera a trabajar como oficial ahí, ahí fue donde me arreglé con ella, ella llegaba donde otro tío a platicar con las primas, y yo trabajando en zapatería, y ese fue el principio pues, tal vez que no había pensado yo en la que yo más quería y tenía en San Rafael, pero ya así es el destino. Una buena muchacha de los pinares de San Rafael, después de la familia de Los Pineda, ella se llamaba Emma Pineda Úbeda, tiene como ocho hermanos ella, entre ellos un sacerdote, en fin una familia muy preparada de Jinotega.
¿Tiene amigos artistas allá en Jinotega?
Bueno, en Jinotega anduve mucho tiempo con muchos artistas. Los que eran muy amigos míos eran “Los Soñadores de Saraguasca”, pero ahora aquí en Managua he andado con varios conjuntos. Hay un señor que es muy bueno y me acompaña siempre, se llama Pedrito Cisneros, ese es un buen músico que toca en los restaurantes, un artista completo.
¿No se arrepiente de haberse venido de Jinotega?
Hay veces que me arrepiento, pero yo me vine para acá por la necesidad. Yo tenía una finca en las montañas de Jinotega, y cuando iban a entrar los señores sandinistas me puse mal yo, porque yo le cantaba a todos los somocistas que eran reconocidos en Jinotega y en otras partes. Por eso, ya desde antes que triunfaran estos hombres, decidí mal vender la finquita y me vine a cantar aquí, anduve en varias partes con los Mejía, fuimos hasta Costa Rica en un festival y anduve con otros artistas. Pero le cuento que ahora que quedé viudo me pienso trasladar a Jinotega. En esa lucha estoy.
Y ahora aquí en Managua, ¿qué hace?
Pues para serle sincero se me está haciendo la vida imposible aquí, porque en un tiempo tuve un taller de zapatería, trabajé ocho años en la Embajada Norteamericana y tuve vehículo, dinerito y todo; pero fracasé. No supe administrar mi dinero y fracasé. Pero supe que no soy apto para negocios, eso es lo que me tiene preocupado.
POR AMOR AL ARTE
Figúrese que yo he puesto muchos negocitos en mi casa. Mi casa es grande, tiene comodidad y todo, yo vivo en el Barrio José Dolores Estrada, de la Shell Waspam, cuatro cuadras al lago.
A mí el arte no me da nada, más bien me quita bastante. Porque siempre uno, cuando lleva una canción en un casete a algunas parte, pues, aunque no le pidan tiene que echarle unos centavitos en la bolsa al controlista o a alguien ahí, y el dinero de los viajes. Pero tengo un hijo que es profesor de profesión, y él no me deja carecer. Vivo bien, gracias a Dios, mis hijas son casadas y están aparte en sus casas. Sólo yo vivo con mi hijo, su esposa trabaja como recepcionista en un hotel. Pero yo no puedo acostumbrarme a vivir sin trabajar y eso es lo que me tiene desesperado. Y entonces, pues, hasta ahorita que pase esta lucha con este disco, si puedo grabarlo bueno, y si no, que se haga lo que Dios quiera, pero quiero ver cómo trabajo en Jinotega.
¿Tiene buenas perspectivas allá? ¿En qué trabajaría?
Está bien arruinado todo eso. Mire, usted sabe cómo está Nicaragua. Lo único que hay allí, me dicen unos sobrinos que tengo, es en el mercado; pero entonces tengo un problema yo, porque pongo un puesto de venta y llegan los clientes y me dicen: “Don José, esto es muy caro, qué vaina don José, mire que soy pobre, rebájele don José”. Tomá, llevalo por la mitad del precio, le digo yo, por eso es que nunca he hecho nada.
¿Qué gestiones ha hecho para popularizar sus canciones?
En San Rafael del Norte hay una buena emisora, el dueño es un diputado, Alberto Rivera Monzón. A su emisora “Radio Isabelia” le compuse una canción y ya se la canté al profesor, pero fíjese que San Rafael es mi pueblo, y me da pena decirlo, pero es donde he encontrado más dificultades, mire cómo es la vida. Yo llegué a Estelí y una señora inmediatamente me dice: Pase adelante señor, yo le voy a hacer una entrevista. Me hizo la entrevista “Y déjeme el casete” me dijo. Bueno, me voy a la mejor emisora de Jinotega y me pasa lo mismo, me entrevistan y me están pasado la música, y en San Rafael no han querido pasármela. El diputado es una cosa y su esposa es otra. Él me recibió y me exaltó, me subió hasta arriba, pero la esposa me dejo caer para abajo.
¿Ha seguido componiendo en estos últimos días?
Viera que yo no me detengo, yo compongo todos los días, y sigo, no le digo que para todo este lío político que hay ahora en Nicaragua me ha servido de inspiración. Tengo canciones para Alemán, Byron Jerez y los de Canal Seis. Yo le doy gracias a mi Señor que no soy preparado y el Señor me da esa inspiración para componer canciones y, para serle franco, aquí en Managua me las apoyan.
Ah, pues, va a seguir componiendo...
Sí, yo creo que hasta que me muera, porque es lo que a mi me gusta, y si algún día pudiera grabar mi primer disco, sería mi felicidad, porque entonces me entraría más ánimo para seguir grabando. ¡Claro que sí! 
|