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DOMINGO 10 DE NOVIEMBRE DEL 2002 / EDICION No. 22908 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Especial
La historia de El Zompopo

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.El origen de esta danza se remonta hasta Alcalá de Henares, España

Después de la colonia española, muchas cosas cambiaron en Ometepe, pero no así la forma “arisca” y desconfiada de los isleños con personas que les son extrañas.

 

San Diego de Alcalá es originario de España. Dice la historia que cuando vivía se dedicaba a proteger y rogar por las personas pobres. A este Santo se le atribuyen varios milagros, en particular el de proteger las cosechas.

Cuentan que en ese entonces, en Alcalá de Henares (España), hubo una plaga de zompopos que destruyó por completo las cosechas.

“Los creyentes acudieron a Diego y le pidieron que rogara por aquella desgracia económica, él ordenó que trajesen retoños de las plantaciones, y tomándolos, fue con el pueblo a ofrecérselas a Dios en el altar con un baile al son de tambores (...) por la mañana la plaga había desaparecido y los campos retornaron a su verdor”, cuenta el profesor Hamilton Silva Monge, en su libro “Ometepe su historia, mitos y leyendas”.

Los frailes franciscanos trajeron la imagen hasta la Isla de Ometepe, pero los indígenas en ese entonces hacían algo similar con sus dioses (bailarles), con la diferencia de que éstos tenían un buen número de ídolos a quienes bailaban al son de atabales y muchas veces les ofrecían sacrificios humanos.

Silva comentó que esta fiesta que se celebra en Altagracia es una “de las más grandiosas”, porque refleja la identidad, las raíces y tradiciones de este pueblo, que aún conserva muchos rasgos indígenas.

Datos encontrados en la casa cural de Altagracia, recopilados por Silva, indican que en 1613 cuando llegaron los españoles a la Isla, “en Ometepe todavía conservaban sus tradiciones precolombinas, nuestros aborígenes hacían rituales a sus dioses, al son de tambores alrededor del ídolo o del dios presente”.

EL INDIO ISLEÑO ES ARISCO

Silva cuenta que los franciscanos “vinieron y comenzaron primero a perseguir a los indios, el indio era arisco, no le gustaba la presencia de extraños”, dice, y asegura que este rasgo todavía se conserva entre los habitantes.

“El baile de El Zompopo data de esa época, cuando los españoles hallan a nuestros aborígenes haciendo todos sus rituales en sus sitios sagrados, ellos quisieron conquistarlos usando métodos para atraerlos, hacían festividades, daban comidas y cerca llevaban a San Diego de Alcalá; es así como entró el cambio, la transición del baile aborigen al baile colonial”, asegura.

Dicen que El Zompopo es un baile que se hace para atraer bonanza en los cultivos.

Según Silva, la historia registra que San Diego era hortelano (sembraba hortalizas), y que daba de comer a los enfermos y pobres que tenía en un convento, era una persona dedicada a la meditación y oración.

A San Diego ruegan por la siembra. Dicen que los agricultores hacen promesas y que cuando son cumplidas, entregan al Santo algo de los granos obtenidos por la buena cosecha.

Hay quienes han asegurado que San Diego se les ha aparecido en más de una ocasión. En una de sus andazas, don Hamilton Silva recuerda que un señor le contó que estaba enfermo “en la montaña” y que en su aflicción él oró a este Santo.

“De repente se le apareció un señor de edad y le brindó ayuda, el enfermo le preguntó dónde vivía, y el desconocido le dijo que vivía en Altagracia, en el templo. Una vez curado fue a la iglesia y se encontró con que el señor que había visto era exactito a la imagen de San Diego”, dice Silva.  
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