Ejército y Policía ponen fin al Fuac
 | Autoridades seguirán ejecutando plan de seguridad en el campo |
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Heberto Jarquín M. CORRESPONSAL/TRIÁNGULO MINERO sucesos@laprensa.com.ni
Tras el desarme y la entrega de los últimos reductos del Frente Unido Andrés Castro (Fuac), Franklin Francisco Lira López, alias “Cubano”, de 22 años de edad y Cristóbal Muñoz Hernández, conocido como “Cobra”, el destacamento militar del Ejército y la Policía se disponen a pacificar definitivamente el Triángulo Minero.
El jefe militar en esa zona, teniente coronel Oswaldo Barahona Castro, dijo a LA PRENSA que independientemente que ya haya concluido la historia del Fuac, el Ejército y la Policía continuarán ejecutando el Plan de Seguridad en el Campo.
“Ahora nos avocaremos a desarmar civiles que tienen armas de guerra; tenemos que desarticular unas tres bandas delictivas que operan en el territorio y neutralizar la actividad de cultivo y comercialización de marihuana, delito que florece en la reserva forestal de Bosawás”, indicó el jefe del cuerpo castrense.
El martes, en horas del mediodía, bajo una pertinaz llovizna, en la comarca El Naranjo, municipio de Waslala, se entregaron a las autoridades el “Cubano” de 22 años de edad y “Cobra”, de 16 años, últimos integrantes del Frente Unido Andrés Castro (Fuac), que sobrevivían en las montañas de la zona.
El “Cubano” anduvo alzado durante 28 meses junto a su hermano Pilar Lira López “Tyson” y al igual que “Cobra” se encontraban al lado del cabecilla cuando fue aniquilado por el Ejército en Plan de Grama, Jinotega, el pasado 12 de febrero.
Aunque Francisco “Cubano” Lira y Cristóbal “Cobra” Muñoz niegan haber participado en acciones bélicas, informaciones obtenidas por el Ejército y la Policía los relaciona con hechos sangrientos, como el asesinato de los campesinos, Aquilino Urías y Alfonso Solano, que fueron decapitados a mediados del año pasado en el municipio de Rosita y en una de las emboscadas a la Policía, donde resultó herido el jefe de la Sección de Policía de Bonanza, capitán Francisco Orozco.
Al respecto, el jefe de la Policía en la zona minera, comisionado Félix Gámez, afirmó que se mantienen las investigaciones para esclarecer los crímenes que se le atribuyen a los remanentes del Fuac, “en ningún momento se ha pensado permitir la impunidad”, advirtió.
La señora Rafaela López Orozco, madre de Francisco Lira, y los activistas del Centro de Derechos Humanos, Ciudadanos y Autonómicos (Cedehca), Reyna Flores y Gregorio Downs, sirvieron de mediadores entre las autoridades y los dos desalzados que entregaron dos fusiles AK, dos portacargadores, 2 mochilas y 90 proyectiles de fusil AK.
“Como promotores de Derechos Humanos seguiremos apoyando todas las iniciativas de pacificación y reconciliación”, señaló el señor Gregorio Downs de Cedehca, plan de seguridad vigente. 
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