Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
JUEVES 30 DE MAYO DEL 2002 / EDICION No. 22744 / ACTUALIZADA 02:30 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE


   
Ruido para las madres en su día

Foto  

 

Doraldina Zeledón Ubeda
rrpp@ideay.net.ni

A las madres comerciantes, quienes también sufren los efectos del ruido.

A las madres de la UPOLI, quienes aún pueden trabajar en un ambiente relativamente tranquilo.

A las maestras madres, en cuya garganta y oídos queda la huella del ruido


Mayo me recuerda los rojos malinches de la Normal de Estelí. Los que existían, y que hoy son sólo un recuerdo... Pero año tras año, esa bonita imagen visual compite con la ruidosa imagen auditiva del comercio, que desde abril comienza a instalar sistemas de ruido en las puertas de los negocios y a inundar los barrios con autoparlantes.

Y previo al Día de la Madre la cantidad de autoparlantes aumenta y los parlantes fijos son cada vez más grandes. Y a medida que nos acercamos a las tiendas, se va haciendo más difícil preguntar y escuchar los precios. Así, el sistema de ruido instalado para atraer clientes, posiblemente los corra. Si no lo hace, es porque puede más la necesidad de llevar aunque sea una flor a la Madre. Necesidad creada por el comercio, pero necesidad al fin. Bonita para unos, triste para otros, pues no todos la pueden satisfacer.

Y el amor a la Madre, que debería ser la imagen predominante en esta fiesta, es enmascarado por el retumbar de amplificadores, que con las vibraciones y el ruido hieren también a la Madre Tierra, rasgan el aire y lastiman los oídos. Así, a la impotencia de no poder comprar lo que se quería (o no poder comprar nada...), se une el estrés, por el ruido ensordecedor de los parlantes.

¿Por qué el comercio no brinda otro homenaje a las madres? ¿Por qué en vez de instalar parlantes gigantes, no instala un sistema de varios parlantes pequeños?, de manera que la música y los anuncios puedan escucharse, sin causar problemas de audición a los clientes y a sus trabajadores. Así, quienes visiten los centros comerciales, pero que no tienen con qué comprar, por lo menos podrían disfrutar de la bonita música dedicada a las madres. Aunque, al no poder comprar, puede ser difícil disfrutar la música.

También la Policía debería hacer un homenaje a las madres. Si hay normativas para regular el uso de altoparlantes (1948, reformada en 1967), y para los ruidos innecesarios, ¿por qué no desempolvarlas, actualizarlas y aplicarlas? Y así, de paso, también se podría comenzar a controlar los bocinazos de los buses, el estruendo de las motos y el pitar insistente e innecesario de taxis y carros.

Y las alcaldías podrían contribuir a evitar la contaminación acústica, y hacer de esta fecha un día sonado, pero sin ruido. Lo que no implica multas, ni cerrar tiendas, porque de ellas viven muchas madres y sus hijos. Pero sí, contribuir a que las actividades sean menos ruidosas. Tampoco es que los mayores impongan sus preferencias a los jóvenes, porque en las fiestas a la Madre, convergen varias generaciones, y en esto del ruido tienen que ver las preferencias generacionales, pero que tienen su límite: la salud, la tranquilidad. Se trata de que la ternura y cariño hacia las madres sean suavemente desbordantes. Un homenaje lleno de una sonora alegría sin ruido, y pleno de respeto también por la Madre Tierra, que guarda en su seno a las madres que ya se han ido.

Qué bonito sería recorrer las calles y tener de fondo las bellas canciones que sólo la madre inspira.

La autora es consultora en comunicación y medio ambiente y directora de Relaciones Públicas de la UPOLI.  
.


---
   
Otros Artículos

Apologética a la Madre Universal

Ruido para las madres en su día

¿Qué regalarle a mamá?

En letra pequeña

Sobre la madre