A mi hermano
A Eddy Ramírez Cardoze, que se lo llevó nuestra mamá, un Día de las Madres
Hermano, ya cumpliste un año de tu partida hacia la dulce inmensidad, en donde te encuentras con nuestra inolvidable madre DAISY CARDOZE. Ella está feliz de tenerte a su lado.
Porque un día, con el aspecto muy triste, me dijo: “papa, tengo miedo de morir antes que mi adorado Eddy, porque sé que pasará penurias y abandono”. Pues te digo, madre, que fuiste clarividente, ya que Eddy sufrió el abandono y el descuido, hasta en la hora de su muerte le negó todo injustamente.
Madre, bien te lo llevaste el 30, Día de las Madres, en que lo pediste al buen Señor como un regalo en tu día.
Hermanito siempre te tengo en mente, más en estos momentos que escribo estas notas, me brotan las lágrimas por no poder haber hecho más por ti. El tiempo pasa y tu recuerdo es cada día más fuerte en mi mente, en casa de nuestra madre se siente tu presencia en cada rincón de la casa.
Eddy, ¿recuerdas a tu sobrina María Dessirée? ¿Cuando te sentabas con ella en el sofá? pues te cuento que ya tienes otra sobrina, se llama Daisy por nuestra madre, y Edith por ti.
Bueno hermano, hasta pronto y que descanses en paz en tu morada acompañado de ángeles celestiales que custodian tu sepultura todas las noches frías y te depositen cada día rosas rojas que llenen el camposanto con el olor de tu presencia.
Susurra la floresta, murmura el río, duerme hermano mío, el sueño eterno en el reino de los inocentes.
Tu hermano que no te olvida.
Carlos Javier Ramírez Cardoze 
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