A mi madre a ti, por siempre…
No estás conmigo, la tristeza del corazón está en mis huesos.
Tu ambiente de vida y de muerte invade mi mente.
Eres mi psiquis, rocío que me despierta en la mañana.
Tu sonrisa, el murmullo en mis noches de insomnio.
Madre, te has ido para siempre, no tengo ningún remordimiento.
Te dije lo mucho que te amaba más que a mi vida, vida que te la debo a ti.
Te extraño mucho, el vacío que siento perdurará por siempre.
Nuestro amor me ayudará a cruzar el camino de la muerte.
De tu cuerpo inerte, besé tu rostro y tus manos santas.
Llevaste al sepulcro mis lágrimas fluidas de mi más profunda amargura.
Cecilia Buitrago 
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