Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
JUEVES 30 DE MAYO DEL 2002 / EDICION No. 22744 / ACTUALIZADA 02:30 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE


   
A todas las madres

Ivette Mendoza de Urroz
yvette@vcn.bc.ca

¡Oh! madre mía quiero darte gracias en este día,
cuánta pena, cuánto dolor y cuántas alegrías,
pasaste cuando me cargabas día a día.

Cuando el día de dar a luz se acercaba,
ya tu vientre no aguantaba.
Luego, el momento llegó y qué gran dolor sentías.
Desde el primer momento que me viste,
todo tu corazón derramaste y me lo diste.

Hacia tus pechos me acercaste y me envolviste con tu calor.
Contemplabas mi pequeño cuerpo con un inmenso amor.

Yo me sentía seguro, quieto y protegido,
aunque tú me mirabas completamente dormido.

Con paciencia, el lenguaje de mi llanto entendiste,
y a través del tiempo a tu fruto viste creciendo.
Una nueva relación y entendimiento fue naciendo.

¡Oh, madre mía!, a todas las madrecitas queridas.
Tu papel de madre ya existía antes del Paraíso de Edén.
Dicen que allí pecaste, y por eso algunos te miran con desdén.

Tú eres como la tierra que te mostró su fertilidad.
Esa misma tierra que ama a su fruto con mucha lealtad.
Sí, sí, así ama esa madre con toda sinceridad.
Sale a mirarlas a todas ellas con grandiosidad.
¡Mira el fruto de tu tierra!
¡Mira el fruto de tu vientre!

Sin sus presencias no hubiera frutos, ni hombres en esencia,
tampoco esa parte maternal y femenina que te aparta de la indolencia.
Hombre, hijo acoge humildemente esa otra parte que te pertenece,
de esa mujer y madre que de allí vienes.
¡Oh madre mía! ¡a todas las madres muy queridas!
tú que obedeces el papel que te dio el Creador,
y al igual que tú, madre, la luna, la tierra, la hembra Él las hizo con
amor.  
.


---
   
Otras Noticias

A todas las madres

Segunda fase

Camerata Bach

Justicia por igual