¿Qué atrasa para reformar al Consejo de Seguridad?
Emilio Álvarez Montalván
La expresión más realista de Kofy Annan la dijo en una entrevista, cuando afirmó que el mayor reto de Naciones Unidas es haber sobrevivido a la Guerra Fría. Hoy en día el desafío de la ONU es lograr consenso sobre las reformas a su carta, reconociendo las realidades internacionales y la dinamia en su interior.
En efecto, si bien al fundarse en 1945, los firmantes eran apenas 51 estados; hoy cuenta con 200 incluyendo Timor Oriental.
No obstante, el Consejo permanece con 15 miembros, de los cuales 5 son permanentes, con el derecho a veto (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, China y Rusia), mientras otros diez rotan cada dos años.
Ese panorama no corresponde a la actual situación en que Japón y Alemania califican integrarse a los cinco grandes en el Consejo. Además, la Asamblea General aumentó cuatro veces su tamaño.
Respecto a los primero, Japón dispone de un GDP de tres mil trillones de dólares, sólo superado por Estados Unidos. A su vez, su participación en escala mundial es del 13.4 y su contribución a la asistencia al desarrollo, es de 15 billones de dólares anuales. Por lo demás, su cooperación con Naciones Unidas es del 20.6 por ciento, una cuota superior a los otros cuatro del Consejo de Seguridad, si se aparta los EE.UU.
Alemania es otro paradigma de calificación al Consejo, con su fuerte liderato en Europa y su logro espectacular de unificarse, por otra parte su GDP es de mil trillones de dólares con crecimiento anual del 3 por ciento y un producto pc. de 16,600 dólares. En cuanto a su contribución a la ONU es el tercero con un 10 por ciento al mantenimiento de la paz. Además Alemania coopera en mantener diferentes instituciones como Unesco, FAO, OMM, UPU, UIT.
En una encuesta reciente, todos coincidieron en aceptar la incorporación de estas dos potencias como miembros permanentes en el Consejo, excepto Italia que aspira a un asiento, para no sentirse discriminada. También considera la mayoría de los países que el tercer mundo debe también formar parte del Consejo con carácter permanente, aunque al mismo tiempo temporales, ya que rotarían dentro de la región correspondiente (Asia, África, Latinoamérica-Caribe). Este tipo peculiar y contradictorio lo rechaza Brasil por considerarla injusta.
Como puede verse, la posibilidad de una reforma profunda y pronta de la estructura de Naciones Unidas está lejos de efectuarse. Ello favorece el liderato unilateral de facto ejercido por los Estados Unidos. Hay, finalmente, otra contradicción en la ONU, y es que todavía en el CS la democracia falta, al autorizarse el veto que separa a los países en primera y segunda clase. Mientras tanto problemas acuciantes siguen pendientes, como el conflicto árabe-israelí, los episodios terroristas, la crisis de dos naciones con armas atómicas, India-Pakistán; el protocolo de Kyoto, la guerra comercial Europa-EE.UU., y el aumento galopante de la miseria y desnutrición, sin mencionar la crisis de Argentina y el prolongado drama de Colombia.
El autor es analista político y miembro del Consejo Editorial de LA PRENSA. 
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