Confiscados responden a don Enrique
Alfonso Efraim Castellón Ayón acastell@alfanumeric.com.ni
Tal como dijimos en la conferencia convocada por nuestra asociación en días recientes, no pretendemos ponernos en abierta confrontación en contra del gobierno que preside el ingeniero Enrique Bolaños. Sin embargo es oportuno señalar que la Asociación de Confiscados Nicaragüenses, observa con mucha preocupación la actitud del ingeniero Bolaños, al respecto de la falta de representación de nuestra asociación, dentro de los organismos gubernamentales tan importante como lo es el Conpes. Analizando al Consejo Nacional de Planificación Económica Social —me refiero a sus miembros componentes— existe un buen número de señores sandinistas, usurpadores de propiedades, piñateros que forman partes de dicho Consejo, esto preocupa mucho, ya que ese coqueteo de don Enrique con los piñateros no lo vemos los confiscados con muy buenos ojos. Habla de la corrupción como tema central de su discurso. Don Enrique debe recordar muy claramente que el asunto de la corrupción no es solamente buscar culpables de los malos manejos del dinero del Estado en la Administración anterior.
La corrupción comienza en forma histórica con las inverosímiles ventas de tierras en tiempos de Somoza; posteriormente con la intromisión de una amante del dictador en todos los asuntos del Estado, seguidamente con diez años y medios de la total confusión entre bienes del Estado, bienes de los particulares y del Frente Sandinista, en otras palabras con “el robo del siglo” como le podemos llamar sin ser muy severos en la calificación. Siguió en el gobierno de doña Violeta, donde algunos funcionarios fueron juzgados en ausencia como prófugos, y posteriormente, nos encontramos con el gobierno anterior. Juzgar solamente a los que podemos agarrar porque no están amparados por la prescripción, no es justo. ¿Sólo se quiere castigar a una parte de los corruptos? ¿Y la otra parte? ¿Quedará impune?
Habla de reorganizar nuestro sistema de justicia y de registros, en este punto de la justicia le recuerdo don Enrique: la realidad es que quienes manejan los nombramientos de los magistrados son los honorables diputados de la Asamblea Nacional de Nicaragua, y estos señores son políticos. Después de la deuda interna, la pobreza, salud, educación, llego al problema toral para nosotros los confiscados: el sistema de tenencia de propiedad desordenado e inseguro. Los dueños de propiedades no podemos sentirnos seguros, puesto que en cualquier momento vagos y profesionales en el negocio de tomas de tierras tranquilamente se apoderan de un terreno, una finca y hasta de una casa; aduciendo que no tienen vivienda y que la Constitución de Nicaragua contempla que todos tenemos derecho a una vivienda digna. Y entonces entran en función las más de cincuenta leyes y disposiciones legales que menciona Don Enrique, y comienzan a jugar con el derecho de propiedad las más de 21 dependencias gubernamentales relacionadas con estas leyes. Agregando que “hay que elaborar una sola ley de propiedad, catastro y registro”.
Está muy bien lo que señala Don Enrique, siempre y cuando se encuentre representada la Asociación de Confiscados de Nicaragua, entre los encargados de formular esas leyes y unificar esos criterios. De lo contrario, don Enrique, dispénseme y con todo respeto, eso es otro chamarro. Aquí en Nicaragua conocemos perfectamente bien los nicaragüenses quiénes son los responsables de no poder resolver el problema de la propiedad: los sandinistas ortodoxos piñateros, con el aval del gobierno de turno, que por componendas políticas les siguen protegiendo la piñata.
Para que su gobierno sea enérgico y haga uso de las atribuciones legales, lo primero que deberá hacerse es no aceptarle a los piñateros (dentro de componendas o pacto político si se llegara a dar), ningún arreglo con las propiedades mal habidas. Y cuando digo mal habidas, los detentadores y usurpadores de las mismas conocen muy bien el tema: que tienen vicios de nulidad los contratos de adquisición de dichas propiedades. Por tanto, esas propiedades deberán devolverse. No hay vuelta de hoja, eso es lo que esperamos la Asociación de Confiscados de Nicaragua.
Don Enrique, como le dije al comienzo de este artículo, los confiscados de Nicaragua no están en confrontación con su gobierno. Sin embargo, consideramos nuestra obligación decirle las cosas tal como se deben decir, de frente, sin ambages, y con la mayor claridad posible.
Que Dios lo ilumine para que su sueño de pasar a la historia como un gran estadista sea realidad.
El autor es secretario de la Asociación de Confiscados de Nicaragua

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