Nicas sin dinero se automedican
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 | La falta de ingresos, la distancia y la mala atención alejan a los enfermos de los centros asistenciales, sobre todo en el área rural |
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La falta de dinero hace que casi la mitad de los nicaragüenses (49 por ciento) que se enferman tomen medicinas sin recetas médicas, frente a un 41 por ciento que sí consultó a un especialista. |
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Amalia Morales amalia.morales@laprensa.com.ni
Cuatro de cada 10 nicaragüenses enfermaron el año pasado y sólo la mitad pasó consulta con un médico, según refleja la última encuesta sobre Medición del Nivel de Vida (Mecovi).
Esta encuesta se hizo entre febrero y noviembre de 2001 y se aplicó entre 4,676 hogares.
Según los resultados, en salud el 41 por ciento de los enfermos tomó medicinas sin recetas (se automedicó), mientras un 49 por ciento bebió remedios con órdenes. Uno de cada 10 pacientes no se trató.
Alrededor de un 43 por ciento de los hombres se medicó, mientras que de las mujeres lo hizo el 38 por ciento.
Aunque las proporciones de enfermos fueron casi similares en el campo y en la ciudad, 37 y 39 por ciento, respectivamente, la población rural hizo menos consultas médicas.
La distancia, la falta de dinero y la mala calidad de la atención inhibieron al 40 por ciento de los campesinos de los centros asistenciales.
CAMPESINAS MÁS POBRES
La escasez de dinero es mayor en el área rural y entre las mujeres.
Sin embargo, hubo un 40 por ciento que no se atendió, porque dijo que conocía la enfermedad, y otro porcentaje menor (17 por ciento) no se trató porque consideró que su mal era leve.
Si bien un 12 por ciento de los citadinos dijeron que no tenían dinero para tratarse, la mitad se abstuvo de los médicos, aferrados a que conocían la enfermedad.
De acuerdo con la encuesta, enfermaron más hombres que mujeres y la automedicación fue mayor entre los varones.
TOS Y CATARRO
Las enfermedades respiratorias y crónicas y las diarreas fueron las que más duro golpearon a la gente.
Según la encuesta, cuatro de cada 10 anduvo con tos y catarro, alguna vez el año pasado; mientras que dos fueron tumbados por padecimientos crónicos (asma, diabetes, otras), otros dos por diarreas.
En particular los hombres, y sobre todo los que viven en el campo, donde menos se atiende la gente, padecieron tos y catarro.
Las enfermedades crónicas, asociadas en algunos casos a estilos de vida citadinos, afectan más a la población urbana.
Entre dos y tres de cada diez pobladores de la ciudad tiene algún mal crónico.
NIÑOS CON DIARREA
La Mecovi refleja que dos de cada 10 niños menores de seis años tuvo diarrea y sólo uno se atendió en un centro asistencial.
La ausencia de plata pesó más entre la gente de la ciudad. Un 37 por ciento no llevó a su hijo con diarrea al especialista, porque no tenía dinero. Mientras que en el campo el 23 por ciento no fue al especialista porque le quedaba lejos.
La propensión a enfermedades como la diarrea es mayor en el campo que en la ciudad, según refleja la encuesta.
CONTAMINACIÓN
Uno de los riesgos para la salud humana es que un tercio de la población no tiene agua potable.
La gente, por lo general, se abastece de agua de pozos, ríos, manantiales y lagos, fuentes que no reciben ningún tratamiento.
La encuesta indica que el 63 por ciento de la gente no trata el agua que bebe. La ausencia de precauciones es más acentuada en el campo.
Además, en el país un seis por ciento de las fuentes de agua potable están a menos de 20 metros de una letrina. En el Atlántico ese riesgo afecta al 10 por ciento de la gente. 
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