Especial
Sexto año, ¿obstáculo o solución?
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 | Agregar un año a la secundaria es una idea que podría cuadrarse dentro de la reforma curricular de secundaria, que ahora estudia el Ministerio de Educación. Los estudiantes están inseguros con la idea y los expertos creen que hay que discutirla más |
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Estudiantes del quinto año del turno vespertino del Instituto “Miguel Ramírez Goyena”. La prolongación de la secundaria no los afectaría. |
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Amalia Morales amalia.morales@laprensa.com.ni
Alumnos del quinto año “A” del turno vespertino del Instituto “Miguel Ramírez Goyena”, de la capital, tienen la duda de si ellos harán o no un año más de secundaria.
“Nos gustaría saber si a nosotros nos va a tocar hacerlo”, pregunta Alexander Gutiérrez, de 20 años.
Silvio De Franco, Ministro de Educación Cultura y Deportes, anunció hace un par de semanas que estudian la posibilidad de añadir un grado más a la secundaria.
Se supone que eso ayudaría, en parte, a resolver el problema de calidad de los actuales bachilleres, pero también daría exclusión a los que no entren en la reforma.
Cada año egresan de la secundaria alrededor de 40,000 estudiantes, de los cuales la mitad entra a la educación superior. El resto queda fuera. Unos cuantos hacen carreras técnicas.
El grupo de muchachos en edades de entre 18 y 24 años fuera de la universidad suma 600 mil, según Carlos Tünnermann, experto en educación.
Y la exclusión, entre otras causas, es un problema de calidad de la enseñanza secundaria.
Al último examen de admisión de Matemática de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) acudieron cerca de 7,000 estudiantes. Sólo el tres por ciento lo aprobó, dice Tünnermann, quien investiga la actualidad de la educación superior nicaragüense.
“Y eso que la prueba se hace basada en contenidos de secundaria”, advierte el experto.
¡A CORREGIR!
Considera que el modelo de secundaria responde aún a “métodos muy tradicionales”, que apuestan por una educación frontal en la que el maestro es el transmisor de conocimientos y el alumno un mero receptor.
Consciente de ello, el MECD prevé reformas profundas a la secundaria, que van más allá de alargar el programa.
Brenda Cuadra, coordinadora del Plan Nacional de Educación del MECD, dice que “ya se tiene una propuesta sobre la conceptualización de la educación secundaria y los perfiles de salida”.
Esa propuesta, según Cuadra, se coordina actualmente con el Instituto Nacional Tecnológico, Inatec y el Consejo Nacional de Universidades (CNU).
En ese borrador de la futura secundaria asoman tres tipos de bachillerato: el humanista, el científico y el técnico.
El primero se denomina también “bachillerato clásico”. La secundaria se haría en los mismos cinco años que ahora, sin embargo, su contenido se reformará. Eso también implicará una actualización de los textos.
BACHILLERATO TÉCNICO
El famoso “sexto año” se agregaría en los siguientes modelos de bachillerato, en el científico y técnico, detalla Cuadra.
Dentro del bachillerato técnico no sólo se impartirían las asignaturas tradicionales, sino que también se habilitaría a los estudiantes en distintas áreas técnicas para que puedan insertarse en el mercado laboral, sin necesidad de esperar cuatro o cinco años más en la universidad.
El Inatec implementa este año un programa de “bachillerato técnico”, como programa piloto en algunos de sus centros, agrega Cuadra.
Carlos Tünnermann dice que en otros países “se ha establecido la educación diversificada, hay un ciclo básico común y luego se ofrecen otras opciones, pero han dejado que el bachillerato general sea de cinco años”.
¿EXPERIENCIA FALLIDA?
El experto advierte que hay países que han ido en la línea contraria. En lugar de alargar la salida de la educación media, la han acortado.
Ejemplo de ello es El Salvador, donde según el investigador, la secundaria se redujo a cuatro años y están saliendo bachilleres muy jóvenes de 15 y 16 años.
Ahí, las autoridades universitarias consideran dicha “reforma” un fracaso, dice Tünnermann.
La propuesta del MECD tiene el concepto de que el bachillerato técnico tiene que dejar la puerta abierta al estudiante para cursar una carrera universitaria afín a su habilidad.
Algunos centros técnicos funcionan ya bajo esta modalidad; sin embargo, cabe la posibilidad de que esto se amplíe.
CARA EDUCACIÓN
Además de la pertinencia, se valora el costo y la oferta de educación técnica que hoy tiene el país.
El costo al año de un alumno de carrera técnica oscila entre los 12,760 y los 1,111 córdobas. Mientras que el universitario anda por los 8,445 córdobas, según el documento Plan Nacional de Educación (PNE).
Por un estudiante de secundaria el MECD invierte 44 dólares al año, es decir 620 córdobas.
Debido a los costos, la oferta nacional de la educación secundaria es limitada. Sólo el 4.2 por ciento de los que estudian aprenden un oficio, mientras que en otros países del área la inscripción supera al 30 por ciento.
Como apenas es una propuesta, Cuadra no asegura si el MECD impartiría el bachillerato técnico en los centros que existen o en los institutos de secundaria.
La funcionaria adelanta que las reformas probablemente arranquen a partir del próximo año, con el primer grado de secundaria, en una fase piloto.
La reforma comenzaría con los alumnos del primer año.
DOCENCIA CON POCOS ADEPTOS
Otro aspecto que se valora en la reforma es el alto nivel de empirismo de los docentes. Según estudios, al menos un 45 por ciento de los maestros no reúnen los suficientes méritos académicos.
Tünnermann cuestiona que en la actualidad la carrera docente tiene pocos adeptos, y responsabiliza de ello, en parte, a los bajos salarios.
El sueldo de los maestros nicaragüenses de educación básica y media está aún “muy por debajo del resto de los países del área centroamericana”, apunta el experto.
Lo anterior despeja que el problema de calidad que ahora tienen las universidades con los bachilleres, no se resolverá con un año más de clases, como han interpretado algunos sectores, sino que con una reforma profunda del currículo.
La reforma se extendería también a la educación primaria.
Cuadra dice que la orientación laboral sería un eje transversal que arrancaría desde el quinto grado.
Para este proceso de reformas, el MECD cuenta con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, BID.
UNIVERSIDAD EN APRIETOS
Para el rector de la Universidad Nacional Agraria (UNA), Telémaco Talavera, la problemática de calidad de la secundaria es un asunto “serio”.
Talavera explica que en la actualidad las universidades “tienen que hacer un plus esfuerzo en términos pedagógicos, de recursos y tiempo para poder realmente compensar parcialmente esas deficiencias que traen los estudiantes”.
Las casas de estudios superiores concentran recursos en “compensar lo que el estudiante debe saber y no sabe”, afirma.
Algunas universidades públicas y privadas han creado un semestre o un año básico para nivelar a los alumnos. En el caso de la UNA es un trimestre, dice Talavera, quien sin embargo, no cree que en ese tiempo los muchachos se pongan al día.
Y ese vacío provoca que muchos alumnos demoren más tiempo en cursar la universidad. Hay estudiantes que necesitan siete y hasta nueve años para abandonar sus recintos.
“Algunos se gradúan en tiempo, con muchas deficiencias, pero con el nivel que requiere un profesional con todos los estándares de calidad”.
CONSENSO
José Antonio Zepeda, Secretario General de la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (Anden), dice que cualquier modificación que se haga tiene que ser con el consenso, con el resto de actores interesados en la educación.
Con Zepeda coinciden tanto Talavera como Tünnermann.
Al respecto, Cuadra dice que la propuesta se está presentando a distintas organizaciones civiles, representadas en el foro de educación de los tres subsistemas.
Aunque no los afectará, a los estudiantes Alexander Gutiérrez, Vanesa Solís y Antonia Almanza, del quinto año, les gustaría ser incluidos en esa discusión.
¿RECUPERAN MODELO DE LOS OCHENTA?
José Antonio Zepeda, de Anden, recuerda que el modelo de educación básica y media de los ochenta, que se cortó en el noventa con la derrota del Frente Sandinista de Liberación Nacional, ofrecía varias opciones a los alumnos.
-Zepeda dice que después del noveno grado, que equivale al tercer año de secundaria actual, se abrían dos opciones: hacer el cuarto y el quinto años, que serían el décimo y undécimo grados, para ir a la universidad o saltar a un centro técnico y cursar una carrera técnica.
-Para entonces, Zepeda asegura que los subsistemas de educación estaban articulados, y apunta que es lo que ahora debe lograrse.
-“Porque el problema de secundaria es un asunto estructural”, señala, y agrega que el desastre que hoy se manifiesta en la secundaria es consecuencia, en parte, de esa ruptura y de la falta de articulación.
-Con la reforma a la secundaria se espera mejorar la cobertura. Hasta 2001 apenas se había matriculado el 33.5 por ciento de la población de entre 12 y 18 años. 
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