Tensa calma en votación colombiana
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 | Ataques y hostigamientos esporádicos en el campo |
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Unos ciudadanos buscan su nombre en las listas en una Junta de Votación, bajo la atenta mirada de un soldado. |
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Eduardo Marenco eduardo.marenco@laprensa.com.ni
BOGOTÁ.- Contrario a algunos temores, Bogotá no se hundió en el caos. Esta fría y brumosa ciudad despertó temprano a votar. Las principales avenidas tuvieron un tráfico pesado, pero las calles de las zonas residenciales lucían solitarias y silenciosas.
A diferencia de cada domingo, no hubo ciclo vía con el fin de facilitar la movilidad de los votantes. Tampoco hubo rumba en espacios públicos debido a la Ley Seca.
Algunas calles fueron cerradas con cintillos amarillos para instalar en plena vía pública puestos de votación, resguardados por oficiales de la Policía, de verde olivo, quienes sometían a una requisa de rigor a la mayoría de votantes; 200,000 soldados y policías vigilaron la jornada electoral en el país.
Uno de esos puestos de votación, el No. 18, fue ubicado frente a la Iglesia Santa Teresita, un templo estilo gótico cercano al barrio La Soledad, donde otrora vivieran varios presidentes colombianos. A dicho puesto de votación, como es de rigor, no se podía ingresar ni borracho ni con propaganda política, ni con mascotas o menores de edad.
SABOTAJES Y COMBATES ESPORÁDICOS EN PROVINCIAS
Sin embargo, una ola de sabotajes de la guerrilla contra la infraestructura vial y energética tuvo lugar previo a la elección en otras partes del país, y también se registraron algunos combates esporádicos, hostigamientos armados y bloqueos de rutas por parte de los insurgentes el domingo, según la agencia de prensa AP.
“Creo que estamos posiblemente ante uno de los procesos electorales más difíciles de la historia reciente de Colombia. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) le han declarado la guerra al pueblo’’, dijo el presidente Andrés Pastrana, al inaugurar las elecciones a eso de las 7 de la mañana, hora de Nicaragua.
El ministro del Interior, Armando Estrada, dijo tras finalizar las elecciones a las 16:00 hora local (tres de la tarde en Nicaragua) que “en 11 municipios del país no hubo elecciones y en otros no hubo resultados porque fueron destruidos todos los materiales de carácter electoral”.
Unas 23,000 personas no pudieron sufragar por este motivo en los municipios comprometidos de los 1,097 que tiene Colombia. “El balance es positivo... donde no pudieron efectuar elecciones fue por amedrentamientos de la guerrilla”, agregó Estrada, citado por AP.
TRAGEDIA Y REALISMO MÁGICO
Esta campaña electoral tiene dosis de tragedia y de realismo mágico. Por un lado, Ingrid Betancourt, candidata presidencial, permanece secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); y, por otro, Rodolfo Rincón, un torero de 47 años y abogado autodidacta, aspira a ser el primer mandatario proponiendo instalar hélices a los automóviles para evitar los embotellamientos.
En Colombia, a diferencia de Nicaragua, no se marca el dedo gordo de los votantes con tinta indeleble. En el pasado así se hizo, con tinta roja o azul, según fuese liberal o conservador, respectivamente. Durante la época de “La Violencia” interpartidista, que dejó alrededor de 300,000 muertos entre 1948 y 1958, ésta fue una señal que sentenció a muerte a muchos colombianos.
CASILLA PARA VOTO EN BLANCO
Otro elemento llamativo de las elecciones presidenciales en Colombia, fue que el tarjetón electoral contenía una casilla para marcar el “voto en blanco”, creada con el fin de canalizar el voto de protesta del ciudadano. Estos votos se contabilizan por fuera del voto nulo y de la abstención 
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