“Es difícil pronosticar”
 | El catedrático universitario y estudioso del fútbol, Juan Bautista Arríen, considera bastante espinoso predecir quién será el mejor jugador y equipo en el Mundial Japón-Corea 2002 |
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Hijalmar Padilla hijalmar.padilla@laprensa.com.ni
En el Mundial de España 1982 fue Paolo Rossi de Italia, en México 1986 Diego Armando Maradona de Argentina, en Italia 1990 Salvatore Schillacci, en Estados Unidos 1994 Romario de Brasil, en Francia 1998 Zinedine Zidane...
... Y en Japón-Corea 2002, ¿quién estará predestinado para terminar como el “crack” del Mundial, el Astro Universal?
“Tal vez Zidane por sus genialidades, puede ser Rivaldo o a lo mejor Michael Owen”, dice Juan Bautista Arríen, una de las personas en Nicaragua más empapadas con la esencia del mundo futbolístico.
“Varios tienen la oportunidad para sobresalir y ser la figura del Mundial, pero para lograrlo deben ser el punto referente de un equipo”, agrega Arríen.
Este aplicado conocedor del balompié del Mundo, reafirma que es complicado brindar un pronóstico preciso en relación con señalar categóricamente a un determinado jugador como la Estrella de Japón-Corea 2002.
“Es que ahora todos están más integrados a una cohesión total del equipo”, explica.
“De modo que para poder destacar en estos tiempos de un fútbol globalizado, no sólo debe lograrlo por sus habilidades, por ordenar o dirigir a un equipo, sino por ser el factor de inspiración permanente, el referente permanente”, manifiesta.
Indicó que por el enorme progreso que ha conseguido el fútbol, es difícil que surja otra especie del tipo Diego Armando Maradona.
“No van a permitir que salga otro Maradona, porque no van a haber individualidades por las características del fútbol moderno con equipos coherentes. Cierto, Maradona por ejemplo en el Mundial de 1986 no tenía un equipo sobresaliente que lo acompañara, pero él era el foco, la señal de inspiración permanente, que movilizaba a todo el campo”, sostiene.
Aun así, Arríen cree que muy posiblemente el fenomenal delantero inglés Michael Owen alcance la verdadera madurez después de mostrar un envidiable talento durante Francia 1998.
“Me parece que Michael Owen puede ser muy importante porque tiene una flexibilidad impresionante, una agilidad e inteligencia futbolística extraordinarias”, acotó Arríen. 
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