Kathya Khül: vértigo y vigor femenino en el motocross
“Hay pocas como yo”
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Kathya Khül, un paradigma de la mujer nicaragüense. |
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Hijalmar Padilla hijalmar.padilla@laprensa.com.ni
Su tierno semblante no delatan con visible certeza tanto arrojo y disposición que transporta en la sangre cuando aborda su motocicleta de 85 cc.
Se llama Kathya Khül, tiene 16 años, y continúa floreciendo tan femeninamente como toda adolescente de su época.
“Participar en un deporte supuestamente sólo para hombres, como el motocross, no me vuelve diferente. Más bien me siento especial porque no hay muchas mujeres que sean como yo”, dice Khül con orgullo y seguridad.
Kathya Khül es una particular deportista nicaragüense, a quien le apasiona codearse con los más avezados pilotos del motocross, incluso centroamericanos.
Mostró su valor y habilidad, cuando comenzó hace seis años en la categoría P.W., después en 60, luego en 80 y ahora en 85 cc.
“Es que el motocross me gusta por la adrenalina, da la oportunidad para demostrar que no sólo los hombres pueden”, agrega firmemente.
Khül es, además, una destacada estudiante del cuarto de año de secundaria en el Colegio Americano Nicaragüense, capaz de dominar el inglés, y con grandes aspiraciones de convertirse en médico.
De igual manera ejerce una interesante carrera en la danza con llamativas aptitudes que la han llevado a bailar en el Teatro Rubén Darío de Managua.
Esta mezcla de méritos y aptitudes considera ella que en buena parte son producto de la disciplina y entrega que deja la práctica deportiva.
“Yo estoy consiguiendo lo que quiero, y por eso mi consejo a las otras mujeres es que luchen, que no se den por vencidas”, recomienda con autoridad.
En medio de que esta damita del riesgo y la astucia motociclística siente afinidad por otras disciplinas, el motocross es el deporte que la atrapa desde cuando tenía 10 años e iba a los diferentes torneos para ver correr a su papá, Gustavo Khül.
“No sé”, dice, “pero, me encanta la emoción que produce cada salto”, añade, sobre la impresión que causan las distintas particularidades de una prueba motocrosista.
A FONDO CON KATHYA KHËL
¿Qué haces en toda competencia? “Concentrarme al máximo y no pensar que voy a luchar contra los hombres”.
¿Lo qué más te gusta en el deporte? “Estar metida en el motocross y dar el ejemplo a las otras”.
¿Es duro por el hecho de ser una jovencita? “Bastante, pero sobre todo porque tengo otras obligaciones, cosas que hacer”.
¿Cuál es al respecto el comentario de tus amigas y compañeras de clase? “Que a ellas también les gustaría correr como yo, pero que sus padres no las dejan. Asimismo, me preguntan por qué no me da miedo competir en las motos”.
¿Entonces, eres indiscutiblemente valiente? “Para correr sí, aunque a veces me queda un poco de temor luego de una caída. Sin embargo, al final me pasa y recupero mi confianza. La verdad es que yo no le tengo miedo a nada”.
¿En qué te diviertes? “Como cualquier joven de mi edad. Voy a fiestas, tengo bastantes amigos, bailo y tengo novio”.
¿Y él que dice de tu carrera deportiva? “Tengo la suerte que él también es piloto, corre en motocross y me aconseja. Se llama Francisco Flores”.
En realidad, ¿cómo es la vida de un atleta?
“Para mí alegre porque hago deporte y me da tiempo para todo. El secreto es planificar”.
¿Cómo te tratan tus padres? “Mi papá Gustavo y mi mamá Noelia me ayudan en todo y se sienten orgullosos por mis resultados. Se alegran, aunque cuando no tengo éxito en una competencia, mi papá a veces me regaña”.
¿Hay hermanitos? “Soy la única hija”.
¿Y no te hace falta uno? “De repente me aburro, pero a lo mejor si tuviera otro hermanito no corriera en el motocross”.
Definitivamente que hay pocas como ella. 
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