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LUNES 20 DE MAYO DEL 2002 / EDICION No. 22734 / ACTUALIZADA 1:30 am
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Editorial
Mantillas al sol, rifirrafes y corrupción

Se dice que las personas “sacan sus mantillas al sol” cuando exponen en público los aspectos más desagradables de sus vidas y sus problemas particulares. Y seguramente que esta expresión deviene de que las mantillas son —además de prendas con las que algunas mujeres se cubren la cabeza— los pañales que se ponen a los niños recién nacidos y de pocos meses de edad.

De manera que están sacando sus mantillas al sol algunos prominentes miembros del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y de instituciones superiores del Estado, como el diputado Jaime Morales Carazo —padrino del ex presidente Arnoldo Alemán y su principal asesor personal cuando éste fue alcalde de Managua y Presidente de Nicaragua, artífice del pacto libero-sandinista del año 2002, y dueño de la mansión confiscada por el régimen sandinista en la que vive aún el secretario general del FSLN, Daniel Ortega Saavedra— y el doctor Guillermo Argüello Poessy, quien fue Intendente de la Propiedad y viceministro de Relaciones Exteriores en el gobierno del ex presidente Alemán, y ahora es miembro del Consejo Superior de la Contraloría General de la República, y aspira a ser magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

Pero las disputas entre esos y otros altos funcionarios del PLC y del Estado no son simples mantillas sucias de cualesquiera vecinos mal educados. Tampoco se trata de comunes rifirrafes, o sea, “contiendas o bullas ligeras” —como define esa palabra el Diccionario de la Lengua Española—, sino que son manifestaciones de un grave conflicto de poder y síntomas de una profunda descomposición política y moral del partido oficialista, que afecta y por lo tanto interesa a todos los nicaragüenses.

En realidad, las contradicciones en el PLC y las revelaciones de innumerables abusos de poder en el gobierno anterior, están saliendo a la superficie como consecuencia de la lucha contra la corrupción que comenzaron los medios de comunicación independientes y que ahora ha asumido también el gobierno del presidente Enrique Bolaños, para sanear la administración pública, devolver al pueblo los cuantiosos recursos que le han robado los corruptos, despartidizar las instituciones y dignificar a la nación.

Por eso es que todos los días salen a luz más actos de corrupción en los que están involucrados personajes del gobierno anterior y miembros destacados de otros sectores de la sociedad. El mismo sábado recién pasado, cuando el pleito entre el diputado Morales Carazo y el contralor Argüello Poessy mereció el titular principal de LA PRENSA, publicamos también informaciones documentadas sobre el saqueo millonario que hicieron durante el gobierno anterior a la Cementera, una empresa pública que ahora está arrendada por empresarios privados; sobre el aprovechamiento personal de recursos y obras de la empresa estatal de construcciones, Coerco; y acerca de deudas no pagadas por más de 100 millones de dólares, de las decenas de propiedades agrarias, industriales, comerciales y de turismo que fueron transferidas del sector público a manos particulares mediante la “concertación económica y social”, conocida como segunda piñata.

Por otra parte, en esa misma edición de LA PRENSA publicamos la información de que el gobierno actual se ha visto obligado, por falta de recursos, a recortar el presupuesto de salud en 16.1 millones de córdobas, y por eso no se podrán ejecutar algunas mejoras programadas en la infraestructura y equipamiento de las unidades de salud, ni se dará seguimiento a programas de mejoramiento nutricional y seguridad alimentaria. Además, las siembras de granos básicos están amenazadas porque faltan recursos (menos de 500 mil dólares) para combatir la plaga de ratas en el campo. Y en fin, casi todos los programas sociales deberán sufrir por la reducción presupuestaria, mientras unas cuantas personas disfrutan la enorme riqueza que le robaron al pueblo, la cual, según lo que dijo el presidente Enrique Bolaños en su discurso del martes pasado, sólo en el gobierno anterior fue de más de 600 millones de dólares, o sea, unos 8 mil cuatrocientos millones de córdobas al cambio actual.

No se trata, pues, de un simple problema de mantillas al sol y rifirrafes entre políticos ramplones, sino de un grave problema económico, social, político, cultural, ético y moral que debe ser resuelto drásticamente porque es para la salvación nacional.  
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