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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 18 DE MAYO DE 2002
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Leyendas de Matagalpa y Jinotega



La serpiente de los tres pelos

Hace muchos años cuando se estaba formando Matagalpa, estaban ubicados sus primeros habitantes, cuentan que hubo una discusión y que apalearon a un sacerdote, no se sabe el motivo, pero el sacerdote agarró su mula y se fue, pero antes de irse dijo una maldición para los pobladores de esta ciudad. Con el tiempo buscaron al sacerdote para saber cuál era esa maldición, y él les comunicó que existía una culebra gigante que cubría toda la ciudad y que estaba amarrada por tres pelos, la cabeza de esta culebra está en la Catedral de Matagalpa y la cola en el cerro de Apante, y los tres pelos están amarrados en la quebrada del Yaguare, ubicada en el barrio de Palo Alto. Según la historia, ya se han reventado dos pelos, sólo falta uno, cuando estos tres pelos se revienten se derrumbará el cerro de Apante y se reventarán fuentes grandísimas de agua que atraviesan esa zona, entonces Matagalpa se inundará. Los habitantes en su mayoría conocen esta historia, muchos dicen que no creen en esto, pero otros afirman que así será.

(Recopilado por: Karla Dávila / Luz Marina Castro).



El Sisimique

Contaban que siempre que comenzaba a oscurecer se aparecían dos enormes animales con cara de hombre, tenían los ojos rojos como llamas, una cola bien larga y se llamaban el Sisimique y el Sisimicón. Decían que estos animales se les aparecían a las muchachas solteras y que si les gustaban se las llevaban enrolladas con la cola. Donde primero se aparecían era en el río y después seguían el camino para la casa y que en camino iban llamando a las muchachas a las que les gustaba hacerle ojitos a los hombres, y se oían unos gritos y gruñidos que nadie podía imitar. Decían que para que el Sisimique y el Sisimicón no entraran a las casas no había que hacer ruido, muchos menos reírse, ya que las risas de las mujeres era lo que más les gustaba. A varias muchachas se las habían robado, porque ellas eran bien bandidas y ellos sabían dónde había mujeres que les coqueteaban a los hombres.

(Recopilado por: Francis Orozco).



La Mocuana

Hace muchos años, en los primeros días de la Colonia, muchos españoles llegaron hasta el centro de Matagalpa porque se decía que en ella había oro. El cacique indio que mandaba en esas tierras los recibió muy bien y les regalo tamarindos de oro para que los enviasen al Rey de España. Después del regalo el cacique les pidió que se alejaran y no volvieran. Los españoles aparentaron irse, pero al poco tiempo regresaron con la intención de dominar al jefe indio. Cuando éste lo supo, escondió sus tesoros y sólo su hija supo del escondite. Los españoles derrotados se marcharon del lugar. Al tiempo llegó un hijo de uno de los españoles que había sido vencido, éste se enamoró perdidamente de la hija del cacique, que era una mujer muy bella, ella también se enamoró del español, pero como sabía que su padre se iba a oponer al matrimonio, huyó con él. Generosamente ella le dio todas las riquezas que poseía y el español, que con eso se sentía satisfecho, no quería más de la pobre india, la encerró en la cueva de un cerro y le tapó la salida, pero ella conocía bien el lugar y se escapó por un boquete. Después de esta decepción la india se volvió loca y se convirtió en La Mocuana. Dicen que desde entonces se aparece en los caminos. A la Mocuana nadie ha podido verle la cara, pues dicen que es una horrible calavera, solamente se ha logrado apreciar su larga y bella figura y su preciosa cabellera.

Recopilado por: Juan Marvin Sevilla).



La Ciguacoatl

Cuenta la leyenda que en un antiguo pueblo aborigen, asentado a orillas del Río Viejo, existía una hermosa mujer esposa del cacique principal. Se decía que esta mujer, de proceder extraño y misterioso, acostumbraba ir todos los viernes a un determinado lugar del río, llevando abundantes alimentos, aves ricamente preparadas y sabrosas bebidas. Uno de los servidores del cacique, extrañado por el comportamiento de la mujer, determinó seguirla a prudente distancia. Lo que vio ese día lo aterró tanto que echando a correr fue a contárselo a su Señor. El cacique no dijo nada a su mujer fingiendo ignorancia. El siguiente viernes la sigió, y confirmó lo que le dijera su servidor. Vio, según dice la leyenda, que sentada en una piedra junto al río golpeaba con su mano el agua, y al llamado emergía impetuosamente una inmensa serpiente que tenía su cueva en el mismo río. El terrible reptil, posaba su inmensa cabeza en las bellas piernas de la mujer, y una vez alimentada, serpiente y mujer se entregaban al placer sexual. El indignado esposo mató a la infiel mujer. Entonces la enfurecida serpiente agitó las aguas del río y su corriente destruyó el milenario pueblo. Según la leyenda, los sobrevivientes reconstruyeron su pueblo, al cual dieron por llamar Ciguacoatl, que en lengua nahuatl significa mujer serpiente .

(Recopilado por: Luis Castellón).



La Carreta Nagua

Esta historia la contaban las abuelas cuando los niños estaban sentados en la mesa de sus casa. Mi familia contaba que había visto a la carreta nagua. Una noche muy oscura se escuchó que pasaba una carreta por la calle, y se vio que era conducida por un esqueleto humano y era jalada tambien por los esqueletos de unos bueyes. Aquello era tan espantoso, que quienes lograban mirarla cuentan que toda la carreta tronaba de los huesos que chocaban unos contra otros. Algunos creen que pasa recogiendo las almas en pena.

Las Leyendas y Tradiciones de Matagalpa y Jinotega compilación dirigida por los profesores de Antropología Bayardo Gámez y María Dolores Álvarez. El trabajo de campo fue hecho en 1998 por los estudiantes de las Carreras de Ciencias Sociales y Lengua y Literatura del Centro Universitario Regional de Matagalpa. Ilustraciones de Bayardo Gámez.

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