Estado de Derechos Humanos
Sergio Cuarezma*
Para alcanzar el Estado de Derechos Humanos es necesario convertir en leyes los postulados constitucionales aún pendientes de desarrollar y articular. Es un consenso entre los juristas nicaragüenses que el texto de la Constitución requiere un desarrollo legislativo acorde con sus amplios horizontes y con la complejidad del momento actual, pues aún está por lograrse la plena correspondencia entre la titularidad formal de los derechos consagrados y su ejercicio real y efectivo. Habrá que redoblar esfuerzos políticos, administrativos y económicos para la creación de leyes cada vez más ajustadas tanto a la realidad actual como a las más ambiciosas visiones de futuro de la nueva Nicaragua.
Junto a la generosidad declarativa de la Constitución Política, el Estado nicaragüense, al igual que sucede en la mayoría de los países latinoamericanos, presenta algunas debilidades institucionales que no permiten el pleno despliegue de las potencialidades humanitarias contenidas en su Constitución. Sin embargo, en los últimos diez años, Nicaragua ha realizado progresos muy notables en la reforma de su institucionalidad de tutela, defensa y promoción de los derechos humanos. Todos estos avances se orientan a la plena vigencia de un Estado de Derechos. Por tal razón, y con todo respeto para el trabajo que tienen por delante los muy honorables diputadas y diputados de la Asamblea Nacional, pienso que un paso muy importante e impostergable hacia la nueva Nicaragua es el fortalecimiento y provisión de instituciones como la Procuraduría General de la República y abandonar toda idea contraria a esta aspiración.
Como expresó en algún momento el ex embajador del Sistema de Naciones Unidas en nuestro país, Carmelo Angulo, Nicaragua puede dar hoy un gran salto adelante en el camino del desarrollo humano sostenible si todos sus nuevos planes y programas de reconstrucción y transformación nacional se diseñan y formulan desde la perspectiva de los Derechos Humanos de todos y cada uno de los nicaragüenses, de todas y cada una de las nicaragüenses. Como dice la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, señora Mary Robinson, “los Derechos Humanos deben ser el empoderamiento básico de todas las personas, no sólo de algunos pocos privilegiados”.
Todos los Derechos Humanos para todas las personas. Más que un lema es una regla para medir la altura, la anchura y la profundidad de un Estado de Derecho. Sólo habremos alcanzado un pleno Estado de Derecho cuando estén en vigencia todos los Derechos Humanos de cada una de las personas del país.
Para los próximos años es necesario fortalecer el esfuerzo de promoción del Estado de Derecho y el fortalecimiento de sus instituciones fundamentales, ya que el valor de las instituciones es fundamental para el proceso democrático que vive el país. Hoy es un tiempo de esperanza y de renovación de nuestro compromiso con la causa de los derechos humanos en Nicaragua. Parafraseando las palabras del señor Kofi Annan, diría que hoy es el día de invocar no sólo los derechos alcanzados, sino también los derechos conculcados. El día de defender los Derechos Humanos contra los abusos, con mayor vigilancia que nunca; y de perseguir a sus violadores, con mayor persistencia que nunca. Es el día de renovar nuestra misión de globalizar la justicia en una era de globalización.
* El autor es catedrático de Derecho Penal y Criminología. cuarezma@hotmail.com 
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