Juzgar, no torturar
Están bien todas las denuncias de corrupción, pero debemos ser más respetuosos en nuestras actitudes al momento de estar frente de un reo. El criminal más grande merece respeto a su dignidad humana, no es correcto insultar a un preso, tampoco es correcto la aglomeración de personas casi sobre del reo, más incorrecto es si el reo está enfermo. Se trata de juzgar la corrupción, no de torturar. Hay diferentes formas de tormentos; corporal y psicológico. Evitemos caer en mortificar con nuestras actitudes psicológicamente a un reo.
Denunciemos también a todos aquellos cómplices de delitos de corrupción, a todos aquellos que por caer en el servilismo y mantener jugosos salarios nunca se negaron a efectuar trámites indebidos que concluyeron en actos de corrupción. Hay que denunciar también las irregularidades al momento de contratar a un consultor, el pago indebido al momento de cancelar una indemnización laboral, el tráfico de influencias, el acoso sexual, el desnivel de salarios en funcionarios o empleados de la misma categoría, no llevar archivos en orden con el fin de ocultar las anomalías, el irrespeto a los derechos humanos, etc. también son actos de corrupción.
Considero que no debemos olvidar la corrupción de los pasados gobiernos.
Es hasta en este gobierno que estamos observando la preocupación por erradicar la corrupción.
Mayra Cristina López. 
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