Editorial
Rectificación y prebendismo
El presidente Enrique Bolaños reconoció públicamente, el domingo recién pasado, que su decisión de despedir a varias personas de sus empleos en el Gobierno, por motivos políticos, fue incorrecta. Como es sabido, el jueves 2 de mayo el presidente Bolaños preparó una reunión-cena en su casa de habitación, para los diputados liberales de los departamentos de Chinandega, León, Carazo, Masaya, Granada y Rivas. Eran 13 los diputados invitados, y, en un acto sin precedente en la historia política de Nicaragua, sólo tres de los invitados llegaron a la cena de trabajo, mientras el resto dejó al Presidente con la mesa servida y esperando vanamente.
El desaire de los diputados del PLC molestó tanto al primer mandatario que reaccionó ordenando el despido de varias personas relacionadas familiarmente con algunos líderes de la bancada liberal, incluyendo a un hijo y a una hija del diputado y vicepresidente de la Asamblea Nacional, doctor Wilfredo Navarro. No hay duda de que la decisión del Presidente Bolaños tomó a muchas personas por sorpresa, ya que no se esperaba que él estuviera dispuesto a tomar represalias contra gente inocente. Sin embargo, la esposa del Presidente, doña Lila T. de Bolaños, lo llamó desde Estados Unidos para señalarle su error y para pedirle que lo corrigiera, y como en Nicaragua los asuntos de Estado se manejan como asuntos de familia, don Enrique atendió la observación de su esposa.
De manera que el Presidente Bolaños reconoció que su decisión había sido irreflexiva y ordenó que se restituyera en sus cargos a los despedidos, una rectificación correcta y oportuna si se considera que no deben pagar justos por pecadores, ni se puede combatir una injusticia con otra injusticia, como hacía el ex presidente Arnoldo Alemán en casos como éste, tal fue el caso de la represalia laboral que tomó contra un hijo de su cuñado Eddy Gómez, cuando éste escogió el camino de la disidencia del PLC.
En realidad, por muy reprobable que fuese el desaire de los diputados arnoldistas no se justificaban los despidos que el Presidente hizo, pues si se trata de que son ineficientes y que están en el empleo público por conexiones familiares, es por esto que habría que despedirlos y no por represalias políticas. De manera que al reconocer públicamente su error, el Presidente Bolaños ha dado muestras de fortaleza y no de debilidad, pues, como él mismo dijo en sus declaraciones del domingo recién pasado: “El hombre debe ser hombre para reconocer sus errores.” Así como reconoció que al despedir a gente inocente había actuado como en “la vieja era” (la era de Arnoldo Alemán) y que por lo tanto estaba en la obligación de rectificar.
En efecto, la actitud del Presidente Enrique Bolaños difiere radicalmente de la actitud prepotente y arrogante del ex presidente Arnoldo Alemán, a quien sus más cercanos colaboradores ensoberbecieron y le hicieron creer que cualquier decisión suya, por disparatada y desacertada que fuera, era la sabia decisión de un ser perfecto e infalible, y como todos sabemos, no fueron pocos sus desaciertos ni los despedidos que hizo por simple venganza política.
Por otro lado, el incidente de despido injustificado que fue rápidamente rectificado, que ocurrió la semana pasada, nos advierte sobre otro de los principales rasgos negativos de la cultura política nicaragüense. Se trata del desbordado prebendismo que ha caracterizado a todos los gobiernos anteriores, que contrataban a muchas personas algunas de ellas con jugosos sueldos, por el mero hecho de ser parientes de los líderes políticos y individuos con quienes el gobernante de turno necesitaba quedar bien, sin importar si las y los contratados tenían o no la capacidad profesional requerida por el cargo, o peor aun, sin importar si su contratación era o no necesaria. Ésa era una forma efectiva de comprar lealtades, y con seguridad que aún quedan en el gobierno muchas personas que ingresaron de esa manera y que siguen, por lo tanto, causando una erogación innecesaria e injustificada.
El prebendismo es otra forma de corrupción, y el Gobierno debería informar a la ciudadanía cuántos, qué cargos ocupan y cuál es la remuneración de los parientes de líderes del PLC y allegados al ex presidente Alemán que están en el Gobierno. 
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