Vendedores se quejan de evangélicos
Loyda Padilla Alemán loyda.padilla@laprensa.com.ni
Los vendedores Silvia Elena Mojica y Juan Antonio Morán denunciaron ayer el supuesto desalojo con violencia que habrían ejecutado en contra de veintitrés de ellos, un grupo de servidores de la Iglesia Evangélica Centro Cristiano, ubicada en Bello Horizonte, debido a que sus ventas estropean el tránsito y libre acceso de los feligreses.
Los quejosos, que ofrecen sus ventas después de cada servicio religioso, aseguraron que hace quince días, cuando ocurrió el primer incidente, varios hermanos y un policía que pertenece a la Iglesia les quebraron cajillas de gaseosas, y hasta casetes y discos compactos, mientras les obligaban a desalojar la calle frente a un predio baldío, exigiéndoles que se trasladasen al boulevard de este sector.
“Primeramente nos sacaron de su acera y nos trasladaron al predio vacío, y ahora nos mandaron al boulevard, pero nosotros no podemos estar allí, porque la gente corre peligro de sufrir un accidente, porque esa calle es muy transitada por vehículos”, dijo Mojica, que vende hot dogs y gaseosas, y es a quien supuestamente le quebraron una cajilla completa de bebidas.
DENUNCIAN A POLICÍA
Añadió que los vecinos han llegado a quejarse ante los vendedores debido a la falta de respeto hacia las muchachas del lugar por parte de los choferes que trasladan a los hermanos, sin que nadie les llame la atención.
También, que un policía miembro de la congregación los amenazó con llamar a las patrullas si vuelven a ubicarse en la calle. “Yo hago el llamado al comisionado Edwin Cordero, que este policía con chapa 2351 y patrulla con placa 0521, actúa ilegalmente en nombre de la Policía para desalojarnos y amenazarnos. También le hago saber que amenazó a mi esposo, y que si le pasa algo malo correrá por cuenta del oficial”, alegó la afectada, afirmando que la semana pasada fue a la Alcaldía de Managua para quejarse ante el secretario general Modesto Munguía, quien negó haber ordenado tal desalojo.
La señora también aseguró que uno de los líderes religiosos amenazó con denunciar a su marido por intento de agresión con un machete, versión que ella rechaza. “Mi marido no le hizo nada, sólo quiso proteger los termos para que no los tiraran y los quebraran”, explicó.
TEMPLO NO MERCADO
Julio César Marenco, pastor de la congregación, negó haber dado órdenes de desalojo, y dijo que los vendedores usan ese argumento únicamente para hacer ver a la Policía y a la población que “somos nosotros los que los estamos molestando”.
Añadió que “no tenemos que hablar nada con ellos, porque no tenemos ningún convenio ni pacto con los vendedores, porque nosotros no los hemos contratado para trabajar para nosotros. Aquí no es un mercado”, recalcó el pastor, argumentando que por ley, las calles no deben ser obstruidas para la seguridad de los ciudadanos.
En cuanto al ciudadano que aparentemente fue agredido con el machete, el pastor aseguró que tal persona en realidad fue amenazada por el marido de doña Silvia Mojica. “Un hermano de la iglesia fue agredido por uno de ellos, pero éste no se le opuso”, aseguró.
El reverendo Marenco finalizó diciendo que nunca hubo desalojo ni violencia, y que no están en contra de los vendedores, pero sí que se respete el espacio de la iglesia y que no se ubiquen en la calle, para que no haya más accidentes, como el caso de la niña que fue atropellada por un bus el domingo pasado. 
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