Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
LUNES 6 DE MAYO DEL 2002 / EDICION No. 22720 / ACTUALIZADA 12:30 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE


   
Indira Yahoska ejemplo de amor a la vida y fortaleza

Foto  
.Indira Yahoska Espinoza sufrió el peor caso de infección renal. Vive gracias a un riñón donado por su mamá. Mientras la desesperación ahoga en silencio a su padre, desempleado desde hace dos meses, ella necesita más de 1,000 dólares al mes para seguir viviendo

Indira Yahoska Espinoza.

 

Wilder Pérez R.
wilder.perez@laprensa.com.ni

A sus cinco miembros no les importa, pero la casa de la familia Espinoza Briceño quedó congelada en el tiempo desde el 31 de julio de 1997.

Gerardo, el papá, para entonces tenía un buen empleo y la construcción llevaba buen ritmo. Sólo faltaba el piso por pulir, un retoque de concreto a las paredes, instalar el cielo raso, algún adorno y una buena pintada.

Hoy, casi cinco años después, aquellos detalles continúan faltando, y aunque ellos no lo decidieron así, existe algo más importante para preocuparse: la salud de Indira Yahoska, la mayor de los hijos.

Ella es una joven especial. Es coqueta pese a que no le interesan los novios, tiene 19 y aparenta menos, habla poco pero expresa mucho con sus gestos, aparenta ser débil pero probablemente es más fuerte que usted que está leyendo; no escucha y es buena a bailar. Podría perder la vista, pero le encanta leer y ver televisión, su vida pende prácticamente de un hilo pero la disfruta y sueña como si fuera inmortal.


DESEA AYUDAR ECONÓMICAMENTE EN SU CASA

Como maestra, su mamá gana el 10 por ciento de lo que su hija necesita para sobrevivir mes a mes, más de 1,000 dólares, sin incluir los gastos de la casa, la educación de sus hijos y lo que utiliza diario su esposo buscando empleo.

Actualmente adeuda el primer cuatrimestre de la universidad de Indira Yahoska, aunque goza de una media beca.

Y esto último no es ningún capricho de niña mimada. “Lo único que quiero es terminar mi carrera de diseño de interiores para ayudar a mis padres con el dinero que gane, y ayudar a niños que sufren mi enfermedad”, afirmó articulando la voz con dificultad porque ella misma no se escucha mientras habla, producto de la pérdida de sus riñones.


¡QUÉ FORTALEZA!

A Indira Yahoska no parece importarle que sus sueños, y su vida misma, dependen de si sus padres consiguieron a tiempo los medicamentos, uno de los cuales cuesta 5,367 córdobas, y tiene que tomarse dos frascos al mes. Pero eso no significa que ella sea insensible a la preocupación de sus padres, sino que tiene una fortaleza que asombra, incluso a sus médicos.

“Ella es la que nos da fuerzas para seguir, por eso se le detectó la enfermedad hasta que únicamente le servía el diez por ciento de uno de sus riñones, por su fortaleza. Siempre piensa en seguir adelante, en luchar, hasta parece algo divino... su enfermedad le dio en la adolescencia, después de la operación recibió terapia psicológica, pero a las tres visitas le dieron de alta”, comenta Líela, su mamá.


“NO QUIERO SER UNA DEJADA”

En la lucha contra su padecimiento, ella afirma que llegó a vomitar “gusanos” (parásitos), se desmayó en un baño público, la piel le picaba por dentro sin poder rascarse ni dormir, sufrió desnutrición, peligro de infarto, peligro de peritonitis, enfrentó diálisis y su cateter constantemente obstruido, consumió, y lo sigue haciendo, alimentos especiales; sin contar que a sus padres los médicos les habían advertido que un día podría no amanecer.

Su fortaleza es tal que para ella lo peor de todo esto, es “entender a la gente”, ya que no escucha más que el ritmo de las canciones, y a sus profesores apenas puede leerles los labios. Antes, especifica que no le importó perder la audición, porque hay que seguir adelante.

“Hago todo esto porque no me gusta estar sin hacer nada, ser una dejada, una carga para la familia, no me gusta ser como los vagos que son unos mantenidos”, puntualiza, haciendo alarde, sin quererlo, de esa fuerza que le caracteriza y que la tiene donde está.


SOLIDARIDAD

Indira Yahoska ha sobrevivido los últimos cinco años por la solidaridad de personas que han aportado para sus medicamentos, ya que los padres jamás podrían costeárselos.

“Nosotros pensamos que con la operación bastaba, pero quedamos congelados cuando nos dijeron los precios de los medicamentos luego del trasplante en México, que también fue una donación”, afirma su mamá.

En su ayuda, actualmente existe una organización llamada “Manos Amigas”, conformada por 32 personas que se las arreglan para conseguirle los medicamentos.

Los padres de Indira Yahoska conocieron a la cantautora Keyla Rodríguez, quien está apoyándola decididamente y para el 31 de mayo ofrecerá un concierto para recaudar fondos para la joven.


A LOS ALTRUISTAS

Cualquier ayuda para contribuir a que Indira Yahoska Espinoza continúe viviendo, puede enviarse a su casa de habitación ubicada media cuadra al sur de la parroquia de Jinotepe, o llamar al teléfono 0412 2768, preguntar por cualquier integrante del grupo “Manos Amigas”.  
.


---
   
Otras Noticias

Indira Yahoska ejemplo de amor a la vida y fortaleza

Teatro popular educa a campesinos

El monstruo llamado computadora

Intur diversifica oferta turística en Masaya

Arrojan cemento a Shakira

Pablo Milanés: “Soy revolucionario y no político”

Restaurarán joya arquitectónica granadina

Silvester Stallone, la nueva cara del salchichón

De trabajadores de la calle a bailarines de éxito