Licor y velocidad = accidentes viales
Rolando Brenes Castro*
El conducir en estado de ebriedad, y sumado a esto el exceso de velocidad, son las principales causas de la alta tasa de accidentes que suceden cada año en nuestras ciudades y carreteras, y son hoy los principales indicadores que encabezan las estadísticas de muertes y lesionados en accidentes viales.
Cuando un conductor maneja un vehículo, se convierte en un procesador de información, por una parte; la recibe y la evalúa, toma decisiones y las ejecuta y por otra; controla los resultados de sus decisiones, todo ello en intervalos de tiempo muy cortos. Otros factores como el cansancio o la fatiga, la ingestión de bebidas alcohólicas, drogas o ciertos medicamentos alteran este proceso de toma de decisiones.
En el período de 1998-2000, los conductores que manejan en estado de ebriedad y a exceso de velocidad han provocado 7,006 accidentes, los que han dejado una fatídica cifra de 802 muertos y 4,135 lesionados. Si bien los índices de accidentalidad han bajado en el último año —2001—, no así su peligrosidad, manteniéndonos en los mismos niveles de hace cinco años e inclusive mayor aún.
Diariamente los medios de comunicación transmiten en sus espacios la ola de accidentes de tránsito que se producen, a veces nos preguntamos, ¿qué están haciendo las autoridades para bajar los índices de accidentalidad? Cada año esta espiral es más grande. Tomando como base las estadísticas anuales, en los próximos diez años tendremos más de 5,000 personas muertas y 40,000 lesionadas.
El alcohol es una droga, un sedante que afecta al sistema nervioso central, puede influir sobre la sensatez, la agudeza mental, la visión, el tiempo de reacción, la respuesta sensitiva ante el sonido entre otras. El alcohol al ingerirlo, se absorbe en el esófago, estómago e intestinos, más rápidamente en ayunas y más lentamente con el estómago lleno, pero siempre se absorbe todo, disolviéndose en la sangre. Hasta un 10% del alcohol en la sangre se orina y se evapora en los alvéolos pulmonares. El restante 90% se metaboliza en el hígado —proceso de oxidación— a razón de 10 gramos por hora. El impresionante aumento del alcoholismo en nuestro país, está relacionado con el nivel de agobio y desesperación en que transcurre la existencia de los sectores mayoritarios de la población, sometidos a fuertes tensiones de toda índole, por lo que el alcohol se convierte en una vía de escape ante una realidad cargada de problemas y sin soluciones a corto plazo.
La velocidad está inseparablemente unida al hecho de circular, siempre que algo se mueve va a una velocidad por pequeña que ésta sea. El problema está, por tanto, en ir a una determinada velocidad, pero con capacidad de control sobre la misma. Cuando sube la aguja del velocímetro, no sólo aumentan los kilómetros por hora, sino también lo hacen la distancia de reacción y frenado, el intervalo de seguridad y la anticipación con que hay que prever la maniobra.
¿La velocidad es la principal causa de los accidentes de tránsito? El factor humano es la principal causa, pero contrariamente a lo que mucha gente supone, que es la velocidad. Ésta no es una causal directa de accidentes, sino un agravante del resultado. Una maniobra mal hecha a baja velocidad da como resultado un accidente de tránsito en el cual no hay contacto físico, pero esa misma maniobra realizada a 60-80 kilómetros por hora se convierte en un accidente que determina la destrucción parcial de un vehículo, pero además puede dejar personas muertas y lesionadas —el más reciente accidente vial donde perdió la vida el comisionado Manuel Salvador Morales—, y cuantiosos daños materiales. La incidencia de la velocidad se aprecia en la gravedad del resultado.
Los accidentes viales provocados por automovilistas irresponsables que conducen en estado de ebriedad y a exceso de velocidad, son un problema complejo, y por tanto la solución no vendrá por una única respuesta, sino que se llegará a ella a través de estrechar el cerco, poniéndole límites a los distintos factores —psicológicos, sociales, culturales, etc.— que inciden en las causas.
Por lo tanto, una forma de bajar estos niveles, es efectuar campañas de educación vial dirigidas a mostrar a los conductores las terribles consecuencias de manejar en estado de ebriedad, y a exceso de velocidad, con imágenes que llamen la atención y despierten la sensibilidad del ser humano de los resultados que puede causar a las personas, sus familias y la sociedad en su conjunto.
* El autor es especialista en seguridad pública. Rolando_Brenes@teranet.com.ni 
|