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LUNES 6 DE MAYO DEL 2002 / EDICION No. 22720 / ACTUALIZADA 12:30 am
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Lo bueno de lo comercial

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Douglas Carcache
douglas.carcache@laprensa.com.ni

BARCELONA.- Hay un día del año en que las librerías de Cataluña venden más de 16 millones de dólares en libros, entre una población de sólo seis millones de habitantes, pero eso significa apenas el 10 por ciento de las ventas anuales de los libreros.

Cada 23 de abril las calles de Barcelona y de todas las ciudades catalanas amanecen colmadas de rosas rojas y, sobre las aceras, los libreros tienden las obras del momento o las más gustadas del pasado. Es el día de Sant Jordi (Jorge), y la costumbre aquí es que el hombre le obsequia una flor a la mujer y ésta le regala un libro a él.

Es el día del libro y la rosa, de la lectura y del amor. Lo celebran con más entusiasmo que el de San Valentín. Aunque el 23 de abril no es feriado, desde el amanecer hay fiesta, y al atardecer la población se vuelca a las calles y se agolpa en las ramblas para comprar libros y pedir autógrafos a los escritores que van de puesto en puesto.

Nunca en un día se venden tantos libros en varias ciudades a la vez, según los editores españoles. Tampoco flores. Este 23 de abril en Cataluña vendieron casi seis millones de rosas, el 60 por ciento cultivadas aquí mismo, pero el resto importadas, hasta de Colombia y Ecuador.

Las librerías y las floristerías de Madrid se han puesto de acuerdo para importar la tradición y que Sant Jordi sea una fiesta de toda España, porque han visto el gran efecto que tiene en las ventas.

Un ciudadano catalán, acostumbrado a ver el desborde por los libros y las rosas, me comentó con insatisfacción que el 23 de abril se ha vuelto muy comercial, cargado de publicidad.

Es inevitable que haya mercadeo, si la tradición consiste en regalar uno u otro producto, pero creo que el resultado final es muy bueno para la mayoría de la gente porque los acerca más a los libros, a un hábito importante para la formación cultural.

La escritora catalana María de la Pau Janer dice que “no leer es vivir la vida a medias”, y “los que no concebimos una existencia sin libros nos preguntamos cómo puede andar tan ciego el mundo”.

Lograr que un niño se habitúe a la lectura es un proceso lento, pero se comienza por lo más sencillo: regalarle un libro. “Muchos no han descubierto aún cómo se para el tiempo cuando tenemos un libro que vale la pena entre las manos”, comenta Janer.

El 23 de abril es ahora Día Internacional del Libro, porque en esa fecha murieron Cervantes y Shakespeare, pero el resto del mundo carece de la festividad que hace mucho tiempo tiene Cataluña.  
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