Delitos de corrupción no deben prescribir
Fancisco Flores Morales*
El gobierno del doctor Arnoldo Alemán fue instituido sobre la base de la reconciliación, la paz y la estabilidad comprada al FSLN a través de la piñata. Sin embargo, dicho gobierno durante su mandato testimonió prácticas políticas que creíamos los nicaragüenses eliminadas de nuestra cultura política. Resurgió el fantasma del dictador junto a sus séquitos saqueando las arcas del Estado.
Las evidencias en contra de Byron Jerez, acusado de defraudación fiscal, lavado de dinero y fraude al Estado, fue lo que motivó su arresto y posterior proceso judicial que debe enfrentar una vez que las investigaciones sean completadas. De ser condenado por las acusaciones antes señaladas, los nicaragüenses estaríamos sentando un precedente en la lucha contra la corrupción, y a la vez afianzando la justicia en nuestro país, pues detrás de Byron Jerez deben desfilar todos los involucrados en el fraude contra el Estado nicaragüense durante el mandato presidencial del doctor Arnoldo Alemán.
EL PUEBLO PERDONA, PERO NO OLVIDA
A los corruptos de distintas épocas también les llegará su momento, en la medida que el sistema político-jurídico se vaya consolidando en la institucionalidad y los protagonistas vayan tomando conciencia en sí de la realidad. De nosotros como ciudadanos depende que los actos de corrupción no queden en la impunidad.
La transición de la guerra a la paz tuvo su costo precisamente tolerando la oprobiosa piñata que llevó a cabo el FSLN en 1990. En esas circunstancias conflictivas fue necesario reflexionar preguntándose: ¿qué vale más: las lujosas mansiones que usurparon los dirigentes del FSLN o la vida de quienes estaban dispuestos a desalojarlos? La respuesta era obvia, puesto que el país lo que necesitaba era paz y estabilidad para despegar después de la guerra. Doña Violeta de Chamorro fue la persona indicada, ubicada en el lugar y en el momento preciso para llevar a cabo tan difícil misión. Ella supo guiar con su ejemplo testimoniando que los nicaragüenses teníamos una segunda oportunidad para salir adelante a través de la reconciliación y la paz. Pero, esa actitud del pueblo de ninguna manera significó el olvido del saqueo y la violación a los Derechos Humanos que el FSLN hizo durante su mandato. En esa oportunidad el pueblo recurrió a los mecanismos civilizados instituidos por el sistema democrático —elecciones libres— para castigar a sus verdugos y saqueadores.
Como Sociedad Civil organizada, debemos motivar una ley en donde se plantee que los delitos de corrupción cometidos en contra del Estado nicaragüense no prescriban, y a los involucrados castigarlos con todo el peso de la ley. En ese sentido, el Presidente de la República como jefes de Estado y todos sus ministros, así como los demás funcionarios de los otros poderes del Estado, están en la obligación de guiar con su ejemplo la lucha en contra de los actos de corrupción y no pretender proteger a los implicados, como lo hacen los diputados del PLC de Arnoldo Alemán, haciendo interpretaciones de la ley, abusando del poder para proteger a los saqueadores del Estado.
Para terminar, parafraseo lo dicho por el papa Pablo VI: «El lujo de unos pocos es un insulto contra la miseria de las grandes masas»
* morafranco@yahoo.com 
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