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LUNES 6 DE MAYO DEL 2002 / EDICION No. 22720 / ACTUALIZADA 12:30 am
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Especial
Armas van, armas vienen, pasan por Panamá y no se detienen

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.Las policías de Panamá y Nicaragua se bolean la responsabilidad sobre un lote de tres mil fusiles de guerra y 2.5 millones de cartuchos que terminaron en manos de grupos ilegales de Colombia. ¿Quién tiene la culpa? Nicaragua se ha limitado a decir que las armas las vendió a una empresa israelí legalmente constituida, obviando los tratados internacionales que la obligaban a constatar el destino final de las armas

 

Fabián Medina y Mario Sánchez
nacionales@laprensa.com.ni

El 26 de octubre de 2001, el barco Otterloo atracó en el puerto nicaragüense El Bluff, en la Costa Caribe, supuestamente para reparar su máquina y proseguir su viaje a Puerto Colón, Panamá. Siete días antes había salido cargado de pelotas plásticas del puerto mexicano de Veracruz, y para los pobladores hubiese sido un barco más que descansa en el puerto, de no ser por el inusitado movimiento que se produjo en los días siguientes.

Diez días antes, varios camiones militares salieron de las bodegas del Ejército Nacional cargados con 3,000 fusiles AK, de fabricación soviética, y 2.5 millones de cartuchos para esos fusiles. Los vehículos fuertemente custodiados llegaron hasta la ciudad costeña de El Rama. Ahí trasladaron 300 cajas con 10 fusiles cada una y 3,493 cajas que contenían 5 millones de proyectiles, a un barco que poco después saldría para Bluefields donde lo esperaba el Otterloo. Las pelotas plásticas sirvieron de camuflaje para la nueva carga.

Oficialmente se conoció más tarde que el cargamento de fusiles AK era parte de un trueque que hizo la Policía de Nicaragua con la empresa guatemalteca israelí Grupo Internacional de Representantes (GIRSA), mediante el cual nuestra Policía adquiría 100 ametralladoras Mini Uzi y 465 pistolas Jericho. El destino final del cargamento era, supuestamente, la Policía de Panamá.

Sin embargo, el Otterloo no llegó a Panamá. El 10 de noviembre el barco con las armas llegó al Puerto Turbo, Urabá, Colombia, donde se descargaron las armas y fueron trasladadas a los departamentos de Antioquia y Córdoba.

La aparición de esas armas poco después en manos del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) desató un escándalo que involucra a Nicaragua, Panamá y Colombia. ¿Quién es responsable de que esas armas hayan llegado a manos de grupos ilegales?

La Policía Nacional de Nicaragua responsabiliza a la Policía Nacional Civil de Panamá de ser la autora del desvío de las armas hacia Colombia, mientras ésta asegura que jamás solicitó esas armas, y acusa a su homóloga nicaragüense de haberlas vendido sin haberles consultado a ellos si realmente eran el destino final de las armas, tal como lo establecen tratados internacionales.


“TRAFICO ILICITO”

El 11 de septiembre de 1999 Nicaragua ratificó la “Convención Interamericana contra la fabricación y el tráfico ilícito de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados” de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde se define como tráfico ilícito “la importación, exportación, adquisición, venta, entrega, traslado o transferencia de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados desde o a través del territorio de un Estado parte al de otro Estado parte si cualquiera Estado parte concernido no lo autoriza”.

El comisionado general Francisco Bautista Lara, Subdirector de la Policía Nacional de Nicaragua, reconoció a LA PRENSA que nunca se consultó a la Policía panameña para constatar el destino final de las armas.

El mismo tratado interamericano establece que “los Estados partes, antes de autorizar los embarques de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados para su exportación, deberán asegurarse de que los países importadores y de tránsito han otorgado las licencias o autorizaciones necesarias”.

Según el comisionado Lara, las autoridades nicaragüenses no consultaron a Panamá si requerían del armamento, ni pidieron licencia porque la transacción la hicieron con GIRSA de Guatemala, y fue ésta la que vendió las armas a Panamá.

Para el truque, tanto el Ministerio de Gobernación como la Policía consultaron con el Consejo de Contralores de la Contraloría, quienes el 22 de mayo de 2000 acordaron “aprobar al Ministerio de Gobernación la Exclusión de Procedimiento solicitada, a fin de que inicien los trámites necesarios para la formalización del Contrato de Permuta de armamento descrito... entre la Policía y la empresa GIRSA”, sobre la base de los términos establecidos en la Ley de Contrataciones del Estado o Ley 323.

La resolución ordena, sin embargo, que la transacción debe garantizar que el armamento a intercambiar sea utilizado de acuerdo con los Convenios Internacionales y las leyes que rigen la materia en control de armas.


PANAMA: "NADA QUE VER"

Desde que el diario El Tiempo de Bogotá reveló el ingreso del arsenal a Colombia, las autoridades panameñas sostienen que fue la Policía de Nicaragua la que vendió al Grupo Internacional de Representantes S.A. (GIRSA) de Guatemala, que a su vez las habría enviado a Colombia en el barco Otterloo, de bandera panameña.

Al inicio, el Gobierno de Panamá y directamente Carlos Barés, jefe de la Policía, admitieron que la documentación utilizada para adquirir las armas a Nicaragua a través de GIRSA era original, pero que se falsificaron las firmas de los funcionarios Reinerio Castillo, jefe de Compras de la Policía; Rolando Taboada, Director de Servicios Generales; Alex Bergara, entonces Ministro de Gobierno y Justicia; y Fredinson Carvajal, Fiscal de la Contraloría.

La Policía Nacional de Nicaragua sostiene que las armas fueron custodiadas por el Ejército de Nicaragua hasta ser embarcadas en el Otterloo en El Bluff, donde no se bajó ni una sola caja de pelotas, sino que el 2 de noviembre el barco zarpó hacia Colón, Panamá, con el armamento.

“Las armas salieron debidamente rotuladas como armas de la Policía de Nicaragua y para uso exclusivo de la Policía de Panamá. Si fueron desviadas de su destino, eso se hizo fuera de Nicaragua”, afirmó el comisionado general Bautista Lara.

El comisionado general Francisco Bautista Lara, Subdirector de la Policía, explicó que con apoyo de la Interpol, se investigó a GIRSA, se comprobó que fue inscrita por el abogado Luis Fernando Martínez Mendoza, bajo el número 31695, folio 325, del Libro 16 de Sociedades Mercantiles del Registro Mercantil de ese país.

También mostró una certificación enviada el 31 de mayo de 2000 por Amran Maor, Director de Industrias Militares de Israel (IMI), en que ratifica que GIRSA es su representante en Centro América.

Bautista explicó que la solicitud de las armas por parte de la Policía de Panamá la hizo el israelí Simón Yelinek, de DIGAL S.A. de Panamá, empresa que presuntamente vende materiales policiales a la Policía panameña, y que éste a su vez compró los fusiles a GIRSA.


¿QUIENES PARTICIPARON?

Las negociaciones para el trueque de armamento que llegó a manos de grupos ilegales colombianos se realizaron entre 1998 y 1999 con la participación de la Contraloría General de la República, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Ejército de Nicaragua, el Ministerio de Gobernación, y el entonces presidente Arnoldo Alemán. El ministro de Gobernación de entonces, René Herrera, autorizó el 3 de febrero de 2000 el contrato de intención con GIRSA, después de haberlo consultado con el Presidente de la República y con la Embajada de los Estados Unidos.


EL TRUEQUE

La Policía entregó el 17 de octubre todo el armamento facilitado por el Ejército de Nicaragua: 3,115 fusiles AK, de los que 3,000 AK y 2.5 millones de proyectiles se enviaron a Panamá, 115 fueron vendidos por GIRSA a Industrias Militares de Guatemala (el Ejército) y 9,000 bayonetas se vendieron en Miami.

A cambio recibió las 100 miniametralladoras Uzi y las 465 pistolas Jericho, valoradas en 242,000 dólares, las que entraron al país en varias entregas entre octubre de 2000 y octubre de 2001.

Lara dijo que todas fueron enviadas al Ejército de Nicaragua como destinatario, porque es la institución que mantenía negociaciones con GIRSA y porque los fusiles fueron entregados de bodegas del Ejército.


Ver la ruta del "Otterloo": Hacer click

Además:
Tratado incumplido
Negociación y entrega paso a paso  
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