Languidece el Río San Juan
Tatiana Rothschuh A. tatiana.rothschuh@leprensa.com.ni
“El Río San Juan se está muriendo”, fue la expresión lastimera de Antonio Ruiz, representante de la Fundación del Río en este departamento del sur de Nicaragua, momentos después que LA PRENSA presenciara la crítica y tormentosa travesía en unos 24 kilómetros en el trayecto comprendido del Delta a San Juanillo.
El viaje constituye una odisea, pues los pasajeros deberán desprenderse de zapatos, remangarse los pantalones y lanzarse al agua para sacar la embarcación de cualquier atolladero y empujarla, corriendo el riesgo de caer en las fauces de un cocodrilo o cuajipal, si es que se quiere llegar al municipio que está a punto de quedar completamente aislado: San Juan del Norte.
A diferencia de los territorios agrícolas, que ansían la lluvia para la siembra, aquí es esperada como “agua de mayo” para aumentar el caudal al San Juan y para la supervivencia de unos 2,400 habitantes de este pintoresco poblado de la esquina sureste de Nicaragua, lluvias que ya están bañando esa zona y aumentando paulatinamente el caudal.
MUY LENTO
A nuestro paso por el majestuoso y “achicado” Río San Juan, encontramos barcos, lanchas o botes atascados cuyos pasajeros tienen que empujarlas; enormes cúmulos de arena que impiden el paso, y la población de San Juan del Norte desesperada porque es la única vía a través de la cual se abastecen de mercadería proveniente de Costa Rica.
Para llegar a San Juan del Norte hay que zarpar de San Carlos en un barco de pasajeros, que hace la travesía en 16 horas. El equipo de LA PRENSA, con apoyo del Ejército Nacional, logró realizar la travesía en trece horas.
FACTORES
La sequía, el despale indiscriminado, fundamentalmente en las riberas del territorio costarricense, y numerosos proyectos hidroeléctricos en la zona norte del país vecino, son vistas por ambientalistas ticos y nicas como factores que intervienen en la drástica disminución del caudal del San Juan.
A juicio de Antonio Ruiz, “el problema no radica en que si el San Juan es nica, de navegar armado o no, son otros intereses existentes por la ruta canalera y la explotación petrolera”, advirtió, mientras consideraba urgente la implementación de políticas de Estado, un plan de manejo para salvar el río, las reservas, y detener la depredación de los recursos naturales.
A su juicio, los efectos en el descenso del caudal del San Juan no son de ahora. Además del “proceso de sedimentación, influyen los factores de intervención humana, la fragilidad de la gran cuenca, y el modelo de desarrollo de Estado, tanto nicaragüense como costarricense”.
ENCUENTRO EN RIVAS
El alcalde de El Castillo, Alberto Gaitán, informó que en un esfuerzo por impulsar acciones comunes por la protección del medio ambiente, los alcaldes que integran la Confederación de Municipalidades Interfronterizas de Nicaragua y Costa Rica, se reunirán los próximos 16, 17 y 18 de mayo en la Isla de Ometepe, en Rivas. Precisó que en el encuentro edilicio abordarán temas como la deforestación y la contaminación del medio ambiente
LA CUENCA
El proyecto “Conflicto y Cooperación Ambiental en Cuencas Internacionales Centroamericanas”, indica que la Cuenca Hidrográfica del Lago de Nicaragua-Río San Juan, es la más grande de las cuatro compartidas de América Central.
Esta cuenca está conformada por dos subcuencas, en un área de 38,500 kilómetros cuadrados, de los que el 64 por ciento pertenece a Nicaragua y el resto a Costa Rica.
El San Juan tiene 205 kilómetros de longitud y 300 metros de ancho, siendo los principales contribuyentes los ríos costarricenses Sarapiquí, San Carlos y Frío.
En Nicaragua, la cuenca abarca los municipios de Cárdenas (Rivas), y San Carlos, El Castillo y San Juan del Norte, en Río San Juan.
Por el lado tico, contempla los cantones de La Cruz, en Guanacaste, y los de Upala, Los Chiles, San Carlos, y El Guatuso en Alajuela. También Sarapiquí, en Heredia y Potosí en Limón.
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