Se marcha hacia EE.UU.
Tito Rondón: "Me bloquearon"
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 | Una sensible baja para el
periodismo deportivo pinolero |
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Tito Rondón. |
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Edgard Rodríguez C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
Cuando a Gregorio Selser le recomendaron que dejara de escribir, se suicidó. “Me han pedido que deje de escribir. Para mí eso es igual a pedirme que deje de vivir”, expresaba una nota encontrada luego de la trágica decisión del destacado escritor.
Para Tito Rondón, la situación no es tan dramática como la de Selser. Además, nadie le ha pedido su retiro. Sin embargo, ha optado por moverse de LA PRENSA y admite que se trata de un paso contra su voluntad, obligado por las circunstancias.
“Me voy por hambre”, me dice a quemarropa, mientras su rostro se ruboriza y sus ojos parecen esmaltados por la emoción. “He sido víctima de un bloqueo, no me han dejado trabajar. Me voy a EE.UU. donde espero tener mejor suerte”, agrega.
Rondón es quizá el más competente experto en béisbol de Grandes Ligas que hay aquí. Pero se trata además de una persona culta. Igual que el béisbol, domina con propiedad el cine o la economía, el fútbol europeo o la historia de los conservadores.
Su salida es una baja significativa para el periodismo deportivo. Siempre lo observamos empeñado en la búsqueda de la verdad y comprobando el más mínimo detalle. También se le vio irritado cuando escuchaba o leía inexactitudes en este trabajo.
-¿Cómo que te vas por hambre?
“Sencillo, tengo gastos que no puedo satisfacer con lo que gano. Así que me iré a lavar platos o a trabajar de ejecutivo en EE.UU.”
-¿Cómo es el asunto ése de que te han bloqueado?
“Me ha bloqueado la empresa privada que no me dio anuncios para realizar mi trabajo en la radio, que es donde se obtienen mejores ingresos, y fui bloqueado también por la parte más poderosa de la crónica deportiva”.
-¿Cómo?
“No me han dejado trabajar, pese a que los surveys honestos que se han realizado, han demostrado el nivel de aceptación que tengo entre los oyentes”.
-¿Te vas resentido?
“No, quizá un poco frustrado. Cuando yo volví del exilio en 1990, imaginé que podría trabajar en la radio del estado y promover una actitud conciliadora entre todos, pero no se pudo y no tengo otra salida que irme”.
-¿Y con LA PRENSA, cómo quedaste?
“Muy agradecido. LA PRENSA ha sido la fundación a través de la cual pensaba escribir la historia del béisbol nicaragüense, pero ahora todo eso ha quedado ahí a medio palo”.
-¿No volverás a escribir?
“Quizá sí. Me gustaría colaborar gratis y con la invitación que vos, como editor, me has hecho, creo que continuaré haciéndolo desde EE.UU.”.
-¿Pensás que te irá bien en EE.UU.?
“Bueno, creo que para nadie es una desgracia vivir en EE.UU., aunque claro, soy nica y me gusta mi país. Si la única razón por la que me fui en los años ochenta, fue porque yo sabía lo que venía, sobre todo para mis hijos”.
¿Qué venía?
“Bueno, aparte del servicio militar obligatorio, me los iban a indoctrinar. Y yo no iba a permitir eso. Si he sido solo, no me hubiera movido, pero lo hice por mis hijos”.
Nacido en Los Ángeles, California, de padre peruano y madre nicaragüense, Tito se crió entre vacas en Chontales pero fue a través del periodismo como logró trascender. Ahora va a otra etapa de su vida y ojalá la suerte lo acompañe.
EN CONFIANZA
¿Has sido feliz?
“Sí. Y en el béisbol, con sólo bajar al campo, pisar la grama y sentir su verdor, soy feliz”.
¿Cómo ve tu familia tu salida?
“Por un lado como un logro para estar con ellos, pero saben que adoro mi trabajo”.
¿Quiénes conforman tu familia?
“Mi esposa Yolanda, a quien adoro muchísimo, y mis hijos Luis Alberto y Carolina”.
¿Qué impresión te llevás del periodismo nacional?
“Hay aspectos alentadores, pero me horroriza escuchar tanto invento en los programas”.
¿Qué jugador te impresionó aquí?
“Gonzalo López. Recuerdo la cara de susto de Nemesio Porras al ver sus balazos”.
¿Qué te emocionó más?
“Poder transmitir para Nicaragua el Juego Perfecto de Denis Martínez”.
¿Qué elogio te impactó más?
“Uno de Peter O´Malley. Me dijo eres la mejor persona en el mundo para narrar béisbol”. 
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