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DOMINGO 5 DE MAYO DEL 2002 / EDICION No. 22719 / ACTUALIZADA 4:00 am
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Voces contra la corrupción
Prevención, control y castigo

.La corrupción es una desviación de la naturaleza humana y una enfermedad profesional de la clase política, que ha invadido a toda la sociedad nicaragüense. Pero también está creciendo la conciencia nacional anticorrupción, y las múltiples voces de la sociedad se pronuncian para condenarla y combatirla

Violeta Pérez Guadamuz*

La corrupción no es un problema actual, ha existido desde tiempos inmemorables, y si ha llegado a ocupar un lugar primordial en nuestros medios es porque se trata de una de sus formas más relevantes y condenadas, la Corrupción Gubernamental. Es decir, actos que involucran a funcionarios elegidos directa o indirectamente por los ciudadanos para representar sus intereses, y porque estos actos han llegado a sobrepasar los límites de lo moralmente aceptable.

No significa que previo al gobierno anterior no existiera corrupción o que ésta fuera admisible, porque en ninguna de sus formas lo es; sino que en estos primeros cien días del nuevo gobierno han salido a luz tantos delitos cometidos por servidores públicos en ese período, que han trascendido las fronteras de nuestro país. Desde evasión fiscal hasta venta de bienes estatales para beneficio de particulares, grandes sumas de dinero fueron extraídas de las arcas del Estado, que al ser comparadas con la caída vertiginosa del nivel de vida de los nicaragüenses en los últimos años, sobrepasan lo que cualquier ciudadano estaría dispuesto a tolerar.

La pregunta que surge en este contexto es: ¿por qué no se intentó castigar antes actos similares cometidos por otros gobiernos, si afectaban de igual manera la economía del país? La respuesta podría estar en la coincidencia de dos situaciones en el período actual.

En primer lugar, este gobierno encontró Estados Financieros un poco más apegados a las normas contables generalmente aceptadas, porque fue hasta que se logró moderar la inflación en nuestro país que se empezó a llevar registros confiables del manejo de las instituciones del Estado y entes descentralizados. Ese desorden administrativo hacía propicias las condiciones para que se cometieran actos ilícitos, que aun siendo descubiertos, no podían ser probados de manera consistente en el desarrollo de un proceso penal.

En segundo lugar, el titular del Ejecutivo no ostenta los títulos de Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Líder del Partido, al mismo tiempo. Aunque mucho se ha hablado de la deslealtad del presidente hacia el partido que lo llevó al poder, es importante observar que esa separación le ha concedido autonomía al momento de permitir el desarrollo de acciones legales en contra de funcionarios del gobierno anterior que son miembros del partido gobernante. Sin embargo, la otra cara de esa misma moneda es que al Ejecutivo se le dificulta obtener el apoyo del Legislativo para dar continuidad a sus acciones. Salvando este obstáculo, la ocurrencia simultánea de estas condiciones ha permitido que combatir la corrupción no sea únicamente un punto más de un discurso de campaña, sino que trascienda a su ejecución en acciones de prevención, control y castigo.

Se previene la corrupción con el establecimiento de leyes y reglamentos que restringen la discrecionalidad de los funcionarios por la vía normativa. Se controla la corrupción teniendo pleno conocimiento de los bienes del Estado y de los funcionarios que forman parte de él, así como evaluando su actuación periódicamente; y se castiga la corrupción una vez descubierta, aplicando sanciones según amerite el caso.

En el futuro, un escenario positivo consistiría en la permanencia de las acciones que se están desarrollando, como un esfuerzo continuo para alcanzar la transparencia en la administración del Estado, y que el Presidente complemente el combate de los actos de corrupción en el gobierno, con programas orientados al desarrollo económico y reducción de la pobreza en Nicaragua. No debe ceder ante los obstáculos que le presente la falta de apoyo en el Legislativo, ni debe invertir todas sus energías y medios en eliminar la corrupción; cualquiera de esas decisiones, podría pesarle en los primeros cien días del próximo gobierno.

* La autora es Master en Administración y Políticas Públicas.
violetaperez@yahoo.com  
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