ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 16 DE MARZO DE 2002
PORTADA
CUENTO NICARAGÜENSE
POESIA NICARAGÜENSE
LEXICOGRAFIA
KINO-BIO-CINE
ENSAYOS

Platicando con Judith

Foto  
Alfonso Chace

Mamacita linda: no me digas nada. Estáte así: quietecita. Como si estuvieras oyendo con atención todo lo que te digo. No es que quiera sólo que me oigas, sino es el deseo de decirte todo lo que siento. Para que sepas que me nace de dentro. Como un picapica del alma que nadie escucha, porque a nadie se lo cuento.

No te dé miedo oírme, mamacita bella. No quiero verte pinturreteada, sino con la carita limpia. Como cuando fuimos de picnique al Central Park y todos nos miraban, envidiosos, mientras yo compartía contigo los pinates y todos querían poncharte de bonita que estabas.

No, mamacita mía. No me hagas caso en todo lo que digo. Sólo oídme en aquello que te late, que a mí siempre me gustan los platicones y no la hago con palabras chicas sobre el puente. No, mi amorcito. No tienes que decirme nada. Sólo estáte quedita: así me gusta verte. Me recuerdas a m madre o a una de mis tías, que se pasaba el día oyéndome sin preguntarme nada: yo siempre de pulgón contándoles mentiras. Pero a ti no te engaño, virgencita mía. Reina de mi corazón. Ojitos quebrados para todo lo que te digo: no dejes de mirarme porque me veo en tus pupilas y me siento vivo por tus labios. Voy a ponerte poca de musicquita. Algo lindo que nos ponga tranquilos, que nos haga recordar cosas que vivimos antes: el quiquiriquiar en las mañanas o el quiebrasol sobre las montañas del pueblo. Pero tú no estabas allí, mamita. Tú no existías en ese entonces. Eas sólo un piquito de luz en lagún sitio. Algo que nos e podía tocar o alguien con la cual no se platicaba con confianza, porque yo estaba solo, íngrimo, sin nadie que enjugar mis lágrimas, aunque papá decía que los hombres no lloran nunca, nunca, nunca. así me gusta verte, mi pedacito de sueño. Muy quieta con tu boquita roja y tus manitas sobre el pecho, linda te ves así! Toda estiradita. Igual que una empleada del Mongómer o una de esas chicas que salen en la tele: esperando siempre que alguien les dé un raid a algún lugar, aunque sólo sirven para la fantasía, como si de pronto fueran a bailar la raspa o a rajarse a contarnos todos sus secretos. Pero no, mi santa. No me hagas caritas. ¿Qué? ¿No te gusta lo que te estoy diciendo? No se me enoje de repente. No me haga morisquetas, mamita, porque me cabreo de veras. No sea así con su papito que la quiere tanto. ¡Óigame, chiquita linda! Mi princesa del alma, mi pavo real en las ojeras, como dijo el músico poeta. Yo estoy aquí para servirle. Para ser su rey y su papito. Óigame todo lo que le digo, aunque yo no necesito que me escuchen, sólo platicar de lo que tengo dentro. Para que usted sepa que yo soy su tíguere, su animalito del alma, su nagualcito lindo, que sólo vive par sus deseos, como si usted fuera, mamita, la Reina de Saba, la Merilín de mis ojos, mi Madonota soñada, mi Virgencita de Tepeyac, para no decirle otros nombres y no volver esta plática algo chiflete yque usted me tuerza el pico para que me calle.

¿Qué tengo que hacer, mamita, para tenerla conmigo toda la vida que sigue, por los siglos ylos siglos? ¡Dígame! Usted que manda sobre todos mis deseos y actos. Yo me tomo estar aquí hablando con usted, viéndole los ojitos y la con boquita llena de besos. ¡Mamita linda! No creas que estoy tomisto o pensando en traidas y llevadas que cambien mi pensamiento para alejarme de ti. judith. Jiditita. Judita. No es queme esté volviendo un poco de yela sino quede sólo verte me deshago. Déjame pensar que yo soy el dueño de esta dulzura tan rica, tendidita aquí, estiradita, viéndome con esos ojitos color de cielo, mamita, lo más santo que tengo, lo más lindo queme dio la vida, lo único que me acompaña en mis horas gachas o en el tiempo de mi soledad, cuando todos me dejan o me abandonan. Cuando la noche triste no tiene ni un árbol para cobijarme y los chavos, afuera, tocan la guitarra y cantan, mamita, ¡cantan!, una cancioncita para nosotros a los que nadie ve, aquí, solitos, separados por el aire que nos desune, mamita, y nos acerca como dos pelegrinitos que van hacia alguna parte pero nunca tocan puerto.

Cosita rica: gracias por estarse aquí. A mi lado. Bajo la luz de mis ojos y mis desvelos. Gracias por no decirme nada. Por estar tan calladita como mi difunta madre, que Dios tenga ensu gloria, y a la cual a veces se te le comparas. Gracias por acompañarme, mi princesa. Mi negrita del alma, mi Virgen de la Consolación, que no necesita veladora porque siempre está prendida adentro, lámpar en la capillita de mi vida.

Como usted estuvo tan linda, tan calladita, tan regia que nunca es pediche, sino que sólo se conforma con lo que le doy y lo que puedo. Sí, mamita: hoy la voy a dejar dormir en mi camita. No la voy a guardar en ninguna parte. Le voy a limpiar la carita con agua tibia, le voy a echar un perfumito y la voy a dejar allí, solita hasta que usted queira. Sin molestarla, santa, santa entre las santas, ojitos de petunia, boquita de pitajaya, pielcita de zacatito. Sí, amor. quédese askí. No tiene que decirme nada. Pero no me hable con la mente porque más luego no puedo dormirme.

Gracias por oírme, Judicita.
Gracias, mi reina.
Gracias, mi changita linda.
Para que usted no se enoje: ahora mismo me encuero.
O me quedo así: vestitido6to.
No se me desparrame, mi vida.
Si se porta bien la llevo el domingo al Central Park.
Y aunque nunca cierre los ojos, mi plastiquita, duérmase.
Que mañana será otro día.

---
III Encuentro Centroamericano dedicado a PAC de Escritores


Platicando con Judith


Delitos menores


Uno para todos