Lucha y legado
Rigoberto Reyes Zelaya
Es una lástima que hombres tan valiosos como don Ernesto Rivas se nos vayan...
Pero a quienes lo conocimos y fuimos parte de su familia, nos queda la satisfacción de saber que se fue tranquilo, ya que él luchó mucho porque don Enrique, su amigo, llegara a ser Presidente. Y pudo venir a Nicaragua a la toma de posesión, a pesar de su enfermedad; así como reencontrarse con su Nicaragua.
Rivas Solís fue un artista de la pintura, un excelente fotógrafo, un escritor justo y luchador... Pero también fue un gran padre, un hombre de familia y un luchador incansable. Fue un hombre que nunca le tuvo miedo a nada, ya que cuando salió al exilio, a pesar de su edad, supo sacar a su familia adelante. Yo fui testigo, ya que él me dio la mano, cuando al igual que muchos nos fuimos al exilio, llenos de esperanza e ilusiones y tuvimos que dejar como él decía, el orgullo en el Aeropuerto Las Mercedes, para salir adelante en Miami.
Se me quedan grabadas las palabras que me dijo dos meses atrás, cuando lo invité a mi casa a cenar, y por tener mi casa muchos niveles y gradas, y al ver las dificultades que tenía para subir, me dijo con su acostumbrado buen humor: “Riguito, si no es porque te quiero mucho... No vendría a tu casa...” 
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