ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 2 DE MARZO DE 2002
PORTADA
CUENTO NICARAGÜENSE
POESIA NICARAGÜENSE
LEXICOGRAFIA
KINO-BIO-CINE
ENSAYOS

Prosema
Guillotina matinal

Foto  
Félix Javier Navarrete

A mi hijo Fernando

Todas las mañanas a las 6:30 hora marcial, mientras me dirijo al húmedo y pequeño cadalso azulejado, me convenzo de que la vida es un desaguadero interminable. Es la hora en que la naturaleza cobra su diezmo. La cita solitaria con el baño, en que mi cuerpo obeso danza como las manecillas desenfrenadas de un reloj, sacudiéndose de penas y famas. Y así mientras me enjabono, hediondo a sudor y a calendarios vencidos, y observo en el espejo mi cara espinilluda por los abusos en la comida, el alcohol y otras inmundicias, abro la fría ducha —sonoro instrumento suicida— y un río de agua se desborda generoso y profuso como huracán y viola mi piel, lava mis huesos, rompe los nervios, vulnera mis ondas, acorta mis años, burla mis defensas, expulsando de sus guaridas a un montón de células ancianas, agonizantes, tercas, cómplices, que se resisten a morir sobre burbujas de shampoo y olores de jabones baratos, llevándose todo hasta quedar limpio de nuevo cuando me enjuago, cierro la ducha, salgo del cadalso, me seco, me entalco, me repello, me perfumo, me visto, me miro al espejo, me peino y observo entre feliz y resignado este cuerpo oloroso a Old Spice, falso, clonado, repudiable; este rostro afeitado que sigo siendo yo, el otro, el que pudo ser, el resto de podredumbre y vanidad que sale de mí todos los días.

Managua 20 de noviembre de 2001.

---
Desayuno en el alba


Postales sin y


Poesía nicaragüense


Guillotina matinal