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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 2 DE MARZO DE 2002
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Poesía nicaragüense

Guillermo Rothschuh Tablada

I
De los gatos de Carlos Martínez Rivas a los gatos de Carlos Baudelaire


“Los gatos padecen una aversión serval atávica
contra el vacío frío del metal. Y escapan,
huyen de ahí como del mismo horno del infierno”.

Martínez Rivas

“Ven hermoso gato, a mi pecho amoroso;...
y deja que me sumerja en tus bellos ojos,
mezcla de metal y ágata”.

Baudelaire

En la apestosa cueva de Altamira
Carlos Martínez Rivas pinta
—entre vigilia y vigilia—
caballos, torsos de niñas núbiles y gatos.

Versos propios y ajenos. Casi ilegibles.
Borges ciego y Joyce estrábico.
Grecas o claves sobre un lecho de cal
y que sólo él traducir podía: Perdita,
grabada por Joyce en su orgía de Ulises.

Cesa en su fulgor la llama —Carlos—
el hilo en tu hora, la heredad en tus manos
postrera ración —que del Hospital— envías.

Cástor y Pólux —los ojos de Poe— brillan
como dos constelaciones. Y oro y carmesí
—según definiciones del Poeta—
en almenas doradas ellos se asilan.

Y ahora, siguiendo las huellas de Rubén Darío
los gatos huyen de los desvanes de acá
a las gateras sórdidas de París. Sórdidas
más que las manadas de Hemingway en La Vigía.

“Un jour noir plus triste que le nuits”.

Pequeños fantasmas sobre la verde grama
husmeando lo oculto, lo oscuro, lo perdido,
tras la felposa garra de un amor inasible.

Ellos van de un occidente de gorriones azules
a un oriente de blancos albatros.

De El Paraíso recobrado de Carlos Martínez Rivas
a los paraísos artificiales de Carlos Baudelaire.

“Ya no hace falta ahora sino el sueño.
Último paso de la transfiguración.
Tiéndete, duerme, sueña. Y mañana.
ya podremos entrar al Paraíso”.

Canta Martínez Rivas
mientras frágil la noche cae como un párpado.

“Los paseos, las canciones, los besos, las violetas,
los violines vibrando detrás de los alcores,
con jarros de vino de noche en las glorietas,
pero ese verde Paraíso de infantiles amores”.
Baudelaire clama
Donde un mar mece flores y luces de artificio.



II
El Paraíso es una Paráfrasis


Paraíso Bíblico Impaciente
Paraíso de Dante Amoroso
Paraíso de Colón Impaciente
Paraíso de Mahoma Amoroso
Paraíso de Milton Impaciente
Paraíso de Baudelaire Amoroso
Paraíso de Belt Impaciente
Paraíso de Martínez Rivas Amoroso
Paraíso de Ezra Pound Impaciente
Paraíso de Lezama Lima Amoroso

Paraísos de Paraísos Puras Paráfrasis.
Impaciente pie yendo hacia cimas
de Gloria in excelsis, o burlando
resquicios donde sopla el infierno.



III
La Alcoba Prometida


Guardianes en todos los portales
y una sierpe en cada manzana.

Un viento de fronda barre lo prohibido
y Adán presto habita su Paraíso
recobrado, no, su Alcoba Prometida.

Juigalpa, Chontales
Febrero del 2002

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