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Poesía nicaragüense
Guillermo Rothschuh Tablada
I De los gatos de Carlos Martínez Rivas a los gatos de Carlos Baudelaire
“Los gatos padecen una aversión serval atávica contra el vacío frío del metal. Y escapan, huyen de ahí como del mismo horno del infierno”. Martínez Rivas
“Ven hermoso gato, a mi pecho amoroso;... y deja que me sumerja en tus bellos ojos, mezcla de metal y ágata”. Baudelaire
En la apestosa cueva de Altamira Carlos Martínez Rivas pinta —entre vigilia y vigilia— caballos, torsos de niñas núbiles y gatos.
Versos propios y ajenos. Casi ilegibles. Borges ciego y Joyce estrábico. Grecas o claves sobre un lecho de cal y que sólo él traducir podía: Perdita, grabada por Joyce en su orgía de Ulises.
Cesa en su fulgor la llama —Carlos— el hilo en tu hora, la heredad en tus manos postrera ración —que del Hospital— envías.
Cástor y Pólux —los ojos de Poe— brillan como dos constelaciones. Y oro y carmesí —según definiciones del Poeta— en almenas doradas ellos se asilan.
Y ahora, siguiendo las huellas de Rubén Darío los gatos huyen de los desvanes de acá a las gateras sórdidas de París. Sórdidas más que las manadas de Hemingway en La Vigía.
“Un jour noir plus triste que le nuits”.
Pequeños fantasmas sobre la verde grama husmeando lo oculto, lo oscuro, lo perdido, tras la felposa garra de un amor inasible.
Ellos van de un occidente de gorriones azules a un oriente de blancos albatros.
De El Paraíso recobrado de Carlos Martínez Rivas a los paraísos artificiales de Carlos Baudelaire.
“Ya no hace falta ahora sino el sueño. Último paso de la transfiguración. Tiéndete, duerme, sueña. Y mañana. ya podremos entrar al Paraíso”.
Canta Martínez Rivas mientras frágil la noche cae como un párpado.
“Los paseos, las canciones, los besos, las violetas, los violines vibrando detrás de los alcores, con jarros de vino de noche en las glorietas, pero ese verde Paraíso de infantiles amores”. Baudelaire clama Donde un mar mece flores y luces de artificio.
II El Paraíso es una Paráfrasis
Paraíso Bíblico Impaciente Paraíso de Dante Amoroso Paraíso de Colón Impaciente Paraíso de Mahoma Amoroso Paraíso de Milton Impaciente Paraíso de Baudelaire Amoroso Paraíso de Belt Impaciente Paraíso de Martínez Rivas Amoroso Paraíso de Ezra Pound Impaciente Paraíso de Lezama Lima Amoroso
Paraísos de Paraísos Puras Paráfrasis. Impaciente pie yendo hacia cimas de Gloria in excelsis, o burlando resquicios donde sopla el infierno.
III La Alcoba Prometida
Guardianes en todos los portales y una sierpe en cada manzana.
Un viento de fronda barre lo prohibido y Adán presto habita su Paraíso recobrado, no, su Alcoba Prometida.
Juigalpa, Chontales Febrero del 2002 |
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