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Música
Maurice Ravel compositor francés
César Prado
Nace en Cibure (Pirineos Atlánticos), el 7 de marzo de 1875; muere en París el 28 de diciembre de 1937. Maurice Ravel debe a su padre su iniciación en el universo de la música. “A diferencia del solfeo del que nunca aprendí la teoría, yo comencé a estudiar piano a la edad de seis años”, diría él. En el Conservatorio de París donde entra en 1889 es primero alumno de Anthiome después de Charles de Berriot en piano, estudia armonía con Pessard, la fuga y el contrapunto con Gedalge y la composición con Gabriel Faure.
En 1901 gana el Segundo Premio de Roma con su Cantata Myrrha. Nuevas tentativas para ganar este prestigioso premio fueron inútiles a tal punto que en 1905 le prohíben el acceso al concurso con el pretexto de que ha pasado el límite de edad establecido. Esta situación causa en La Prensa de la época un gran escándalo y es el origen de la renuncia del Director del Conservatorio, Theodore Dubois. Esto nada importa para Ravel que ya ha publicado “La Pavana para una infanta difunta” (1899) y el “Cuarteto de Cuerdas” (1903). También acaba de componer “Miroirs”, y la “Introducción y Allegro para Arpa”. En esa época es ya muy conocido, apreciado y criticado. En 1910 participa en la fundación de la Sociedad Musical Independiente. Pero su carácter particular en el que la agresividad esconde una profunda dulzura no es todo el tiempo percibido por gran público que queda extrañado y confundido por las melodías escritas sobre poemas extraídos de Las Historias Naturales de Jules Renard (1907).
En 1928, Ravel compone su obra más célebre y famosa “El Bolero” que dará la vuelta al mundo. Importantes series de conciertos como Director de Orquesta en los E.U, en Londres y en toda Europa, le valen un recibimiento triunfal. Pero en 1933, una enfermedad cerebral lo ataca y condena a vivir los últimos cinco años de su vida sin escribir la mínima nota musical, muriendo después de una intervención quirúrgica.
Ravel y la orquesta:
¿Tendrá el repertorio orquestal occidental algo más seductor que la orquesta de Ravel? Hay que destacar que la mayoría de sus obras fueron concebidas primero para piano. En la continuidad de Liszt y Schuman, a quienes admiraba Ravel transforma el teclado con una diversidad extraña. Con una orquesta más modesta que la de los compositores post-románticos, y gracias a un lenguaje armónico que aún quedando extremadamente personal se confunde todavía en el movimiento clásico. Orquestar para Ravel, es revelar la idea musical bajo el ángulo más luminoso sin exceso, sin sobrecarga; es diversificar los colores y hacer resurgir la individualidad; de allí viene la extrema atención que da Ravel a los diversos grupos de percusión, las ligaduras sutiles de los vientos maderas, los glisandos y tremolos de las cuerdas divididas (se cuentan hasta veinte partes en la Hora Española). Es en todo esto que Ravel es moderno, no solo en sus propias obras sino también en las de otros compositores que orquesta con genialidad, siendo su más célebre trabajo “Cuadros de una Exposición” del compositor ruso Moussorgski.
El bolero de Ravel:
En 1927 la bailarina Ida Rubinstein le encarga a Ravel orquestar para un Ballet algunas partituras del español Albeniz, otro músico que había comenzado este trabajo. Ravel decide componer una obra nueva y escoge un Bolero atraído por el ritmo repetitivo hasta la obsesión de esta danza y su simplicidad melódica. Ravel decía respecto a esta pieza: “Creo que este tema musical es insistente y voy a procurar mostrarlo varias veces sin ningún desarrollo, graduando lo mejor la orquestación, espero que no exista desprecio respecto a mi Bolero”. Ravel se equivocó ya que su Bolero le dio fama y gloria en el mundo entero. El estreno de esta obra fue el 22 de noviembre de 1928 en la Ópera de París, con Ida Rubinstein en el papel principal. Se cuenta que el día del estreno cuando la Orquesta tocó el último compás una mujer del público gritó “Qué locura”. El público que asistió al estreno presenció el nacimiento de una de las páginas más célebres de la literatura orquestal del Siglo XX. El Bolero tiene dos temas inmutables cada uno en dos partes de 8 compases; un tema está en Do mayor y el otro en Do menor, su duración es de 17 minutos y su ritmo es un 3 x 4. La obra comienza con las cuerdas graves tocando en pizzicato (sin arco) los cuatro primeros compases junto con el tambor, sólo la progresión dinámica y el juego de timbres instrumentales que se imponen al ritmo y a la melodía van a crear la variedad sonora que constituye la novedad esencial de El Bolero.
Otras obras importantes de Maurice Ravel:TRAS OBRAS Música para Orquesta:
–Minuet Antiguo
–Sheherezade
–Pavana para una infanta difunta
–Una barca sobre el océano
–Alborada del Gracioso
–Rapsodia Española
–Mi madre en la rueca
–Valses nobles y sentimentales. |
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