Norte
Monseñor Videa celebra bodas de oro con Cristo
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 | Monseñor Julio César Videa Rodríguez, movido por el amor al prójimo, abrió las puertas de su corazón a Cristo hace medio siglo y se consagró totalmente al servicio del Señor. Ayer celebró sus Bodas de Oro con Cristo |
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El obispo Abelardo Mata ata las manos a monseñor Julio César Videa, en memoria de una costumbre antigua, como símbolo de que las manos de los sacerdotes están dedicadas al servicio de Dios. |
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Adolfo Olivas Olivas CORRESPONSAL /ESTELI departamentos@laprensa.com.ni
En sus bodas de oro, celebradas ayer en Condega, monseñor Julio César Videa Rodríguez, de 75 años, fue calificado, con toda solemnidad, como el “apóstol de ayer, hoy y siempre”. Se ordenó el 7 de junio de 1952 en el Seminario Palafoxiano de la ciudad mexicana de Puebla.
En la homilía concelebrada por sacerdotes de todo el país y los obispos Abelardo Mata y Leopoldo Brenes, en la Iglesia de Condega, monseñor Videa Rodríguez fue reconocido como “un guía espiritual, un gran amigo, un hombre humilde y consagrado al servicio de acciones que son testimonio de sus 50 años de servicio sacerdotal”.
En el campo comunitario su vida la involucró en la organización de cooperativas, reparaciones de calles y caminos, celebraciones eucarísticas y convivios con los presos.
A él se le acredita la construcción de los templos parroquiales de los municipios de Condega, El Jícaro y Quilalí, así como del Colegio San Martín de Jalapa, Casa Cural de San Juan del Río Coco, y Centro Pastoral de la Parroquia de San Antonio, Estelí.
Lo mismo que del Altar Mayor, respaldo, enladrillado del presbiterio, bancas de la nave central, equipo de sonido y ornamentos de la Santa Iglesia Catedral de Estelí.
“Las Bodas de Oro de monseñor Videa son una gran bendición para nuestra Diócesis”, expresó el obispo Mata, quien enalteció la vida ejemplar y el trabajo abnegado del sacerdote homenajeado.
PROMESAS SACERDOTALES
Ante el obispo de la Diócesis de Estelí, Abelardo Mata, monseñor Videa renovó sus promesas sacerdotales asumidas hace 50 años, reafirmando los sagrados deberes del servicio en la Iglesia, sin pretender los bienes temporales, sino movido únicamente por el amor a las almas.
El legendario sacerdote, que inició su vida religiosa desde su niñez, tocando las campanas de la ermita de Pueblo Nuevo, expresó en el acto litúrgico su total consagración y disposición al servicio de Dios.
Durante la celebración, el Obispo de la Diócesis de Estelí ató las manos de monseñor Videa Rodríguez, como lo manda la tradición, que indica que “las manos de los sacerdotes son para el servicio al Señor”.
La costumbre señala que Dios, a través de las manos de los sacerdotes, alcanza a todo ser humano para que reciba la bendición y el amor del Todopoderoso.
VIDA SACERDOTAL Y MISIONERA
Monseñor Julio César Videa Rodríguez, hijo de don Simón Videa Medina y Ramona Rodríguez Alvir, nació el 7 de enero de 1927 en Pueblo Nuevo, Estelí, y durante su juventud recibió una sólida preparación cristiana para dedicar su vida sacerdotal y misionera a los pobres.
El insigne sacerdote, que fue ordenado en Puebla, México, cuenta con estudios en El Salvador, Costa Rica, Guatemala, México y España sobre teología, filosofía, derecho canónico y reflexión pastoral y vocacional
GRATOS RECUERDOS
Monseñor Julio Cesar Videa dijo que celebrar sus 50 años de vida sacerdotal es un gran consuelo y alegría, recordando a través del tiempo a hombres y mujeres que han trabajado junto a él en la misión evangelizadora en las distintas parroquias.
Sobre todo, recordó su vida infantil en Pueblo Nuevo, y dijo que tocar las campanas le causaba un gran gozo, porque la Iglesia se llenaba de feligreses. Contó que dejaban sus quehaceres domésticos, para escuchar la homilía. 
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